Veinte – veinte

Un 31 de diciembre del veinte diecinueve, deseando que termine este año y por fin vociferar; ¡bienvenido seas, veinte veinte!


Por Bairon Espinoza

Primero de enero, el entusiasmo recorría sobre los rostros de la población, un sinfín de propósitos y emprendimientos por iniciar en este nuevo año. Malas noticias, incendio forestal al otro lado del mundo, qué le vamos a hacer, debió ser culpa de algún irresponsable que olvidó su botella de vidrio en el bosque. Buenas noticias, puesto de trabajo en la empresa que siempre soñé, postureo en redes sociales; “empezando bien el año”. Buenas noticias, aumentó levemente el salario básico unificado en el país, a este paso nos faltan diez años más para comenzar a cobrar lo que realmente se debería cobrar por el esfuerzo puesto en la labor (en algunos casos) nos queda poco tiempo para alcanzar el nivel de vida europeo o americano (pobres inocentes, con desconocimiento total de la situación económica de cada país, por ello les digo: como se gana, se gasta) Malas noticias, un virus de origen desconocido ataca fuertemente a la población de Wuhan en China, lo llaman; “coronavirus”, qué le vamos a hacer, una enfermedad más como; el ebola, dengue, cáncer, entre otros. Ya encontrarán la cura. (entre rumores que manifiestan; debió ser provocado por el gobierno chino con el fin de disminuir la sobrepoblación, proviene del murciélago, etc…)

A partir de aquí, serán solamente malas noticias, el año veinte veinte se convirtió en la peor pesadilla del mundo. Para mí, es un número de la suerte, para ti, es un número que si pudieras lo desaparecerías. Déjame decirte que no es lo mismo, el año veinte veinte, al número veinte veinte, no pretendas satanizar un número, que para muchos puede ser muy significativo. Continuo, malas noticias, el virus al cual se lo denominó Covid-19, se expande por el resto del mundo, China y otros países en Asia y Oceanía en cuarentena; malas noticias, toda Europa en cuarentena; malas noticias, primer caso de covid-19 en América. Abril del veinte veinte; malas noticias, se dicta estado de emergencia y todo el mundo confinado; malas noticias, me despidieron del trabajo en la empresa que siempre soñé trabajar; quebró. El resto de malas noticias, ya las conoces muy bien. A mitad del año veinte veinte, aún queda la incertidumbre por saber que sucederá mañana. Con un mínimo de noticias buenas nos acostamos, y nos despertamos nuevamente con más noticias malas. No podría terminar esta columna sin antes darles una buena noticia en medio de tantas malas; el salir del confinamiento, y retomar actividades, aunque sea por un lapso de horas, te hace reflexionar sobre sí: ¿realmente la culpa la tiene el año veinte veinte? El cual estarás deseando que termine, pero no te pones a reflexionar si en realidad terminar un año implicaría terminar con todo el desastre producto de la humanidad. 

Te diré lo que realmente implica, y es; terminar un año más de tu vida, agotar tus ganas de levantarte, y no hacerle frente al año veinte veinte.

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