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Smart Cities: el paradigma de lo posible

CIUDADES INTELIGENTES

¿Es más fácil aplicar proyectos Smart en pequeñas comunidades? Por Evangelina Diaz y Sofia de Santibañes

En la actualidad más del 80% de la población es urbana. Esto nos obliga a repensar el modelo de concepción de ciudad, particularmente en lo que refiere a la calidad de los servicios públicos que se brinda a los ciudadanos. Pensar en Ciudades Inteligentes es pensar en ciudades capaces de recopilar y aprovechar información útil del día a día para poder orientar sus servicios y actividades de cara a cumplir sus objetivos y prioridades. Este nuevo paradigma de gestión es una tendencia a nivel mundial.

Evangelina Diaz
Licenciada en Ciencias Políticas (UBA)
Trabaja en proyectos vinculados a la tecnología aplicada al Estado y el sector privado, análisis de procesos de gestión y brinda asistencias técnicas referidas al estudio de las pymes y sector productivo.
Sofia de Santibañes
Mg. en Economía Urbana (UTDT)
Especializada en Smart Cities, Urbanismo y Sostenibilidad, interesada en las temáticas urbanas, las políticas públicas y las nuevas tecnologías.Trabaja dentro del ámbito público, liderando proyectos relacionados a la evaluación y control de gestión, análisis de procesos e incorporación de tecnologías para la mejora de los servicios públicos.
Ambas somos parte de CiTTÁ, Gestión Inteligente de la Ciudad, brindando asesoramiento a municipios en proyectos relacionados a los ejes de MODERNIZACIÓN, DESARROLLO EMPRENDEDOR y SUSTENTABILIDAD.

Sin embargo circunscribir este paradigma a la mera aplicación de Tecnologías de la información y la Comunicación (aplicaciones, sistemas informáticos o sensores) es quedarse a mitad de camino. Es necesario implementar políticas Smart desde una concepción más global del proceso, con el objeto de dar respuesta a todas las áreas de gobierno y aprovechar las economías de escala y sinergias del territorio.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Smart City? El concepto de Ciudad Inteligente alude a un movimiento social, económico y tecnológico, que tiene como proposición fundamental otorgar a la ciudadanía, un espacio de máximo valor y competitividad para su desarrollo personal, profesional y social, pero que, además, hace de esta meta un objetivo común para todos los grupos (públicos y privados) que interaccionan sobre la propia ciudad bajo el liderazgo y coordinación de su gobierno local. Este último actúa de forma responsable y transparente, llevando al máximo la eficiencia y efectividad de los recursos públicos y posibilitando la sostenibilidad económica y medio ambiental.

¿Es más fácil aplicar proyectos Smart en pequeñas comunidades? El desarrollo de las ciudades intermedias es un claro ejemplo de que es factible alcanzar objetivos smart en estas comunidades, y que, de hecho, es más fácil lograrlo. En primer lugar, los gobiernos locales tienen mayor disponibilidad de recursos naturales y humanos, muchos de los proyectos smart no se sirven necesariamente de recursos económicos, sino que son innovadores en el sentido de que mueven otro tipo de recursos de la comunidad. En segundo lugar, la simplicidad de gestión, es más sencillo mejorar procesos y movilizar acciones en una comunidad pequeña debido a la menor cantidad de grupos que interactúan a la hora de diseñar una política pública. En tercer lugar, la proximidad de la ciudadanía y ese sentimiento de comunidad ayudan a establecer de manera consensuada las metas a alcanzar, de esa manera se facilita la consecución de objetivos en el mediano y largo plazo.  

Construir ciudades inteligentes plantea el desafío de utilizar de manera innovadora las TICs para ser más eficientes en el uso de los recursos bajando los costos y ahorrando energía, mejorando los servicios públicos y la calidad de vida, y reduciendo la huella medioambiental. Lograrlo es un proceso que requiere el compromiso de la comunidad pero que no es imposible.  

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