cumbre

Por amor al poder

Por Ruby Soriano

¿Quiénes son ellas y dónde están? Ellas están aquí y en muchos lados donde las “cumbres borrascosas las alcanzan para recordarles que el poder es peligroso cuando se mezcla con aquella pócima que ni el propio Maquiavelo sería capaz de diluir: El amor y la pasión.

Historias reales, flanqueadas por mujeres de política y gobierno que viven la orfandad de lo que ellas buscaron como la joya de su corona; la dureza de saber que deambulan con ese halo que las hace diferentes y que sin embargo, las condena a vivir en una apariencia que difícilmente pueden sortear cuando se trata de gobernar con 35 por ciento de cerebro y 65 por ciento de corazón.

Las hay en todos los países, ciudades, parlamentos, organismos, ahí están, lanzando discursos en la defensa del género, de las multitudes, de sus pares, de sus derechos.

Pero en la soledad, sucumben ante él, ante la provocación de ser débiles y manipulables a la hora de ser avasalladoramente raptadas por el amor y las pasiones.

Algunas gobiernan aceptando que de ahora en adelante entrarán al juego de la doble vida. Tendrán al consorte que sirva para dar forma a la familia bien concebida.

Lejos de ahí, estará el que mueve las pasiones, el que dicta las jugadas, el que hace los negocios.

El alfil más fuerte es el que controla el corazón de las mujeres que con poder, buscan pertenecer a ningún lado, sólo a la posibilidad de no estar solas a la hora de gobernar.  

Y así se empiezan a tejer muchas historias. Desde aquella que hoy con una pequeña dosis de poder sabe que llegó a una regiduría gracias a sus dotes amorosas con el bufón del Rey y que su vida en la política dependerá de la aparición de un nuevo arlequín para volver a intentar escalar un próximo peldaño.

Las hay también en las versiones donde son golpeadas y violentadas en esa intimidad que nunca serán capaces de rebelar.

Algunas otras firman convenios, contratos, pactos y aceptan protagonizar las telenovelas de la política, donde la perfección preconcebida es un delgado límite que exhibe las mejores puestas en escena.

Mujeres del poder que se inventan su propio Rasputin para escuchar lo que saben son mentiras piadosas que las harán ser fuertes mientras duren las mieles del poder.

Brujos y chamanes empiezan a poblar los sentimientos de aquellas que ya no ven, no oyen y no hablan sino está él, el mismo que en secreto les dulcifica la mirada y les enternece la ruda vía de saber que están gobernando para él, para el mismísimo engaño.

Hay quienes se sienten astutas, hábiles estrategas y gobiernan con ese halo de dureza que se dulcifica al momento de compartir el poder con el incipiente político que empezará a escalar blindado por algo que lo hará brillar: El amor de la solitaria del poder.

Muchas historias convergen a la hora de ejercer el poder en las alcobas donde se fraguan los grandes negocios.

Algunas pactan la infelicidad y pueden morir por secundar las grandes comedias.

Lo paradójico para estas mujeres que hacen del amor y el poder una bomba de tiempo es que gobiernan con la inexorable carga de saber que tarde o temprano volverán a estar solas.

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