Políticos y gobernantes: Insensibilidad e incongruencia

Por  Oscar  A. Heredia Vargas

El síndrome de Pilatos ha recorrido los siglos y contaminado a algunos gobernantes y políticos. Es mucho más fácil esconderse detrás de un discurso elocuente que asumir con honestidad sus hechos y sus responsabilidades sociales. El síndrome de Pilatos se caracteriza por la omisión, disimulo, negación del derecho, del dolor y de la historia de los demás” (A. Cury, 2006). En los países democráticos, los gobernantes y los liderazgos políticos deben buscar el bien común -“su objetivo es la representación de los intereses de la ciudadanía-. Heifetz define que “los lideres movilizan a la gente para que enfrente sus problemas”. Nuestra realidad nos muestra lo contrario,  gobernantes y políticos, hoy, movilizan a la gente para beneficio partidario, propio e ideológico y para beneficiar a los grupos de interés.

Docente Emérito de la Universidad Mayor de San Andrés

Los últimos acontecimientos -censura, represión y persecución o inseguridad, crimen y dolor o refugiados, presos y muertos o hambre, miseria y desaliento- nos impulsan a pensar que nuestros gobernantes y políticos se olvidaron del rol o papel que deben jugar. Dejar que personas con necesidades de salud, de alimento, de educación, de justicia y de seguridad no puedan tener esos satisfactores, es insensibilidad e incongruencia ideológica.  ¿Acaso su tarea principal no es apoyar a las personas que se encuentren en condiciones de desamparo? Ninguno podríamos negar que la sociedad, hoy, vive una crisis de líderes, dicha crisis es como una devaluación de valores -“utilitaristas, pragmáticos, clientelares, antidemocráticos, indiferentes en contra posición de la solidaridad, la justicia, la equidad, la libertad y el bien común cuya filosofía inducen y reafirman la dignidad del ser humano”-.

Las actitudes y los comportamientos de los gobernantes y de los líderes políticos que tuvieron y tienen la oportunidad de ejercer el poder, a lo largo de la historia de nuestros países, nos demostraron y nos demuestran en mayor y menor magnitud la inconsciencia en su actuar. Los que renegaron, repudiaron y lamentaron en todos “los idiomas” las injusticias cometidas a nombre de ideologías rebasadas por los hechos y actos realizados por personas en el poder, son ahora confrontados con su mismo discurso. Ante la crisis de valores y líderes, Siliceo nos propone “crear una nueva cultura -“cultura humanizante”- que haga germinar la Biofilia (amor a la vida) que luche contra quienes desunan, desintegren, devalúen y asfixien de manera paulatina el amor por el prójimo”.

Significa luchar contra quienes nos ofrecen la cárcel física -personas presas por solidarias y consecuentes- y peor aún contra quienes nos quieren enclavar en nuestra propia cárcel mental para que estemos incapacitados de expresar nuestros ideales y nuestros pensamientos para convertirnos en humanos sin “ciudadanía democrática”. Vencer, el colectivismo clientelar, “la paranoia del materialismo no inteligente, el individualismo mezquino, el pragmatismo irracional” y el usufructo incorrecto del poder, apoyados en el “altruismo de la inteligencia” -la solidaridad, la cooperación social y la preocupación del dolor de los demás-. No, a la insensibilidad y a la incongruencia. No, a los Pilatos.

Política Comunicada

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