Política en tiempos de la pandemia del coronavirus

Por Daniel Leocadio 

Estoy consciente que estas líneas traerán una ola de críticas, algunas muy duras otras cargadas de sensacionalismo sin ningún sentido, pero tomare el riesgo. 

Tal vez este sea uno de los pocos actos de imprudencia que cometa en mi cuarentena, hablar de política en tiempo de una pandemia. Aún así, creo que hoy más que nunca las palabras de platón tienen una cargada dosis de razón cuando dijo que el precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres. Ante esta afirmación, creo conveniente no soltar la política, sino por el contrario  cambiar la forma de hacer política, entendiendo que es de las pocas ciencias que repercute día a día  y todo el año en nuestras vidas. Nótese que dije la política como ciencia no los políticos como pirañas, por esa razón la política no debe estar fuera de ningún acontecimiento, porque es ella quien nos va a servir como instrumento para que el gobierno actué de una manera correcta.

La política es un instrumento de servicio y, hoy más que nunca, tenemos que servir para que esta pandemia no nos sepulte las ganas de vivir. Nosotros estamos a la puerta de una elección presidencial y ya se celebraron otras de medio término que fueron suspendidas por razones tan claras que usted conoce y, aunque es incomodo decirlo, a pesar de la pandemia el estado continua como también sus instituciones y si la descuidamos al punto  de dejar a sus anchas a quienes nos gobierna entonces será doble el daño porque tendremos el desastre de la pandemia y el de los políticos que se aprovecharon dilapidando recursos, producto de un estado de emergencia declarado por el congreso nacional.

El clientelismo ahora se ha disfrazó de humanidad, el proselitismo se convirtió en ayuda meramente política que aunque son buenas no dejan de tener su intención de captar votos

Aunque es entendible y hasta justo centrar nuestras fuerzas en esta pandemia, no creo que en la República Dominicana seamos tan tontos como para dejar que el ejecutivo disponga a su antojo del Estado solo porque el Virus nos ataca, y en esta situación la oposición tiene una gran tarea, demostrar que está preparada para gobernar y que antepone el bien individual por el bien común. Esta es la conducta propia  de un estadista no de una piraña, es la oposición que tiene que velar por la ejecución del presupuesto, por los sectores que no tienen voz, es la oposición que tiene que hacer las propuestas que tal vez por la carga de trabajo el gobierno  no pone en práctica, de igual forma la oposición mediante la implementación de la buena política tiene que aportar  soluciones que auxilien los más desposeídos aquellos que no tienen voz, es tarea también de la oposición utilizar sus fuerzas en ambas cámaras para llamar la  atención a los funcionarios que no dan resultados ante esta pandemia.

Asimismo, el gobierno también tiene la oportunidad de demostrar la fortaleza y el desarrollo del que durante todos estos años  nos han hablado. Magnífico, es el momento para que el gobierno saque a flote los músculos estatales que dicen han construido durante su gestión en el sistema de salud, que usen la fortaleza del sistema sanitario que según él tenemos, también que inyecte recursos provenientes de la economía que crece y crece sin parar. Confío plenamente en que esa es la mejor forma del candidato oficialista hacer política en tiempo de pandemia.

¡Pero no, no ha sido así¡ En nuestro país la política de piraña no ha cesado en lo más mínimo. El clientelismo ahora se ha disfrazó de humanidad, el proselitismo se convirtió en ayuda meramente política que aunque son buenas no dejan de tener su intención de captar votos, por eso los principales candidatos presidenciales Gonzalo castillo y Luis abinader y Leonel Fernández han llevado su política al mismo corazón de la pandemia, el sistema de salud.

Por un lado Gonzalo donó 20 millones para la lucha del Covi 19 el anuncio lo hizo el candidato a través de sus plataformas digitales pero inmediatamente el tema del aporte fue dispersado en las redes como una pólvora, rodó por los perfiles de los periodistas que secundan los planes del gobierno o bocinas como muchos lo llaman,  tampoco se hicieron esperar los tweets de los acólitos del PLD que aplaudían la “osadía humanitaria del candidato del gobierno”, y aunque malo no fue el aporte de humano tuvo muy poco, pero de político si, ahí se vistió de de éxito.  Al día siguiente  la respuesta del candidato opositor no se hizo esperar y convocó una alocución donde anunció que el PRM donaría 40,000 pruebas de detección del Covi 19 igual este fue bueno  pero no  humanitario  más bien fue una respuesta rápida a una jugada política de su adversario, Como ven en nuestro país no dejamos la política ni por una pandemia,  nuestros políticos no han pospuesto su afán por llegar al palacio y si para eso tienen que modificar las estrategias adaptándolas a los tiempos de pandemia lo harán, estos señores hacen de todo, pero todo tiene un fin. La política de piraña,  aquella que no busca el bien común sino arrastrar votos a sus partidos, también tiene un fin. 

En tal sentido si tienen que hacer una guerra de ayuda al sistema de salud, créanme que estos candidatos lo harán porque su fin es el voto no la salud, sus propuestas que algunas son excelentes como las del ex presidente Fernández  no van encaminada únicamente al aporte de la solución sino a mantener en el imaginario colectivo el partido que ellos representan. 

Queridos lectores, si los políticos que practican el pirañismo no cesan en su afán de hacer política tradicional, porqué razón a los ciudadano comunes se nos pide que abandonemos la política por una pandemia, porque deshacernos de ese derecho a exigir lo justo, porque tienen que dejar  los seguidores del oficialismo su defensa al gobierno para el cual trabajan o colaboran. 

No, no hay que dejar la política en tiempo de pandemia, lo que hay que dejar es la politiquería de defender lo indefendible, lo que tenemos que dejar es el pensar que la oposición es seria y el gobierno es malo, o viceversa, dejemos también de usar una pandemia donde mueren decenas para ganar votos. Dejemos de pensar que los políticos han aportado de sus bolsillos para combatir la pandemia, no existe nada más erróneo que eso; es nuestro dinero, no de ellos.

Finalmente, no deje la política por la pandemia mejor deje la politiquería que es la que hace daño.

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