Pandemia exhibe los estragos del neoliberalismo en México

Por David Valerio Miranda 

Sin duda, la pandemia y la crisis económica actual ha tenido un impacto mundial; no obstante, existen países en donde el riesgo hacia la población ha sido mayor y más visible. Tal es el caso de México, nación que se ha enfrentado a férreos problemas a lo largo de su historia.

La gran mayoría de los retos y problemas que han probado a México como país, no son dificultades que se hayan desarrollado en el presente, basta con voltear sólo un poco hacia su historia “reciente” para ratificar dicha apreciación. Sin sumarme a la retórica oficialista que impera hoy (de hecho me consideraba ya un crítico del neoliberalismo antes de la actual administración) sostengo que la mayoría de estas problemáticas tienen un origen no muy viejo.

La realidad es que las vivencias del día a día en el contexto mexicano son testimonio de esta inmensidad de problemas que la nación arrastra como consecuencia de cuestionables administraciones pasadas, mismas que fácilmente se pueden describir como conformadas por políticos abusivos, ladrones, corruptos, narcotraficantes y sin escrúpulos.

Twitter: @ValerioMirand  

Más concretamente, la causa principal de la crisis de hoy es el llamado neoliberalismo que, como propuesta político-económica ha resultado desastrosa para México. Por ejemplo, la privatización de empresas estatales no aportó al progreso del país con la generación de empleos que prometía, por el contrario, precarizó la condición de las clases trabajadoras eliminado los derechos laborales de los mexicanos exponiéndolos así a una nueva esclavitud disfrazada.

Las brechas entre ricos y pobres se han agudizado hoy más que nunca, producto de los treinta años de estas políticas neoliberales impuestas en México. La sumisión y debilitamiento del Estado fue clara, a cambio del fortalecimiento de la minoritaria élite capitalista que fue quién realmente gobernó en estas tres últimas décadas, llámense grandes empresarios o narco estado.

Pisoteados los derechos de los trabajadores, la pobreza se acrecentó, mientras que la inversión en educación y salud pública, así como programas que potencializarán el desarrollo social fueron olvidados. En su lugar, se brindó todas las facilidades para que grandes trasnacionales se apoderarán del país explotando a las masas asalariadas y contaminando aguas, suelos, aire, bosques y todo ecosistema que pudiera ser usado por la voraz industria.

Así que, el desempleo, la violencia, la pobreza, la marginación, la deficiencia en los sistemas educativos y de salud no son problemáticas que apenas se ha presentado hoy; sino que, estos han venido creciendo alimentados por el modelo político económico que carece de ética y promueve el cegador egoísmo como lo es la propuesta capitalista neoliberal.

De tal suerte que, la pandemia del Covid-19 y la crisis actual generada por esta, sólo ha venido a exhibir un viejo repertorio de problemáticas que el país azteca ha venido sufriendo como parte de la condena neoliberal. Tampoco podemos escudarnos en el pasado, por el contrario, estos tiempos difíciles son la oportunidad de recomponer y sacar adelante tan sacrificada nación.

De esta manera, los problemas acentuados y exhibidos por esta pandemia, nos sirven para que México y el mundo reflexionen acerca de los horrores cometidos en el pasado, abriendo la posibilidad de rechazar las propuestas político-económicas que tan injustamente dañan a los sectores más vulnerables de nuestras sociedades.

En suma, el Covid-19 no es el único culpable de nuestra desgracia actual, este sólo ha visibilizado el verdugo que ha estado desangrando a México, barbarie que sin temor a equivocarme, se llama capitalismo-neoliberal.

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