México, 1° país de LatAm en asumir presidencia de la Alianza para el Gobierno Abierto

Fundado por una iniciativa multilateral de ocho países, hoy cuenta con 65 naciones que han firmado la Declaración de Gobierno Abierto y que supone la asunción de una serie de compromisos para cambiar la forma en que gobierno y sociedad se comunican.

En su discurso, Peña lo fraseó de la siguiente manera: “Los gobiernos abiertos son la nueva frontera de la democracia. Son el instrumento más moderno para que aquellos interesados en los asuntos públicos puedan participar activamente”.

Con el reconocimiento viene la responsabilidad y el compromiso.

En el portal de la Alianza nuestro país aparece con dos casos de éxito en los que se ha pasado del compromiso a la acción. El primero es el proyecto Mejora tu Escuela, encabezado por el IMCO (Instituto Mexicano de la Competitividad). Tiene todos los ingredientes de los proyectos basados en el espíritu del gobierno abierto. Desarrolla una plataforma tecnológica de acceso universal. Promueve la transparencia porque permite a los padres de familia conocer y comparar la calidad de la escuela de sus hijos. Fomenta la participación al invitar a los usuarios a calificar el desempeño de su plantel escolar. Impulsa la participación porque ofrece sugerencias y herramientas a los padres para involucrarse en los problemas de su escuela.

El segundo es el Portal de Transparencia Presupuestaria de la SHCP que, sin duda, ha permitido un mayor y más fácil acceso a la información sobre programas federales: sus costos, avances, metas y evaluaciones. Este portal obtuvo el Premio Innovación a la Mejora en el Manejo Institucional de la Transparencia otorgado por el Banco Mundial.

Como cabeza de la Alianza, México deberá promover que el gobierno abierto se convierta en una herramienta que utilicen todos los países para “que todas las personas puedan acceder a mejores condiciones de vida mediante la transparencia, rendición de cuentas, el acceso a la información, la participación ciudadana y la innovación”.

La tarea no es fácil y habrá que comenzar por casa.

México clasifica muy abajo en los índices que miden los compromisos de la Alianza para el Gobierno Abierto salvo en lo que toca a la normatividad en materia de transparencia y, hasta ahora, sólo en el nivel federal.

La herramienta básica de los gobiernos abiertos en cualquier indicador que se mida, pasa por el acceso a la información y, para ello, hace falta acceso a la tecnología. El INEGI reporta que sólo 32.2% de los hogares del país cuenta con una computadora y sólo 26% con una conexión a internet. El Banco Mundial reporta una penetración de usuarios de la red de 37%, cifra muy por debajo de países de América Latina como Argentina, que cuenta con 68%, Colombia con 60%, Chile con 59% y Brasil con 45 por ciento.

La participación ciudadana es otra de las áreas en las que México está muy atrasado. En el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México (IFE-Colmex 2014), los datos hablan de una sociedad muy poco participativa, ya sea en política o en asociaciones de carácter civil. Si se descuenta la electoral, el mexicano no es proclive a tener ningún otro tipo de participación política. Sólo 12% reporta haber participado alguna vez en su vida en una reunión de cabildo o delegación, sólo 9% ha firmado alguna petición al gobierno y sólo 6% ha concurrido a alguna manifestación. Lo mismo ocurre si se trata de pertenencia o actividades en organizaciones civiles. Entre 80 y 95% —según de la organización de que se trate— nunca ha pertenecido a una asociación de beneficencia, cultural, deportiva, ambiental, vecinal o profesional.

En materia de combate a la corrupción tampoco hay nada que presumir. Las percepciones sobre corrupción van en aumento, México se sitúa en el lugar 106 de 177 en el Índice de Transparencia Internacional, en el último lugar de los países de la OCDE y en el antepenúltimo de los países del G20 (17 de 19). Para los mexicanos el tercer problema más acucioso es el de la corrupción, sólo después de la economía y la inseguridad.

Finalmente la confianza en las instituciones y sus servidores públicos es lamentable. La democracia como sistema de gobierno es cada vez menos apreciada y sus dos pilares —el Congreso y los partidos— son, junto con la policía, las instituciones menos apreciadas.

La pregunta es si se puede liderar la Alianza para el Gobierno Abierto, que busca “obtener compromisos concretos de los gobiernos para promover la transparencia, empoderar a los ciudadanos, combatir la corrupción y utilizar nuevas tecnologías para fortalecer la gobernanza democrática”, sin antes arreglar la casa.

Por María Amparo Casar para Excelsior

Investigador del CIDE

amparo.casar@cide.edu

@amparocasar

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