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Por: Ivanna Torrico

Las redes sociales son espacios fantásticos para interactuar con nuestros amigos y seguidores y en los últimos años los ciudadanos decidieron utilizar también estos espacios para tocar temas políticos, gracias a estos canales de interacción muchos ciudadanos han podido movilizarse, organizarse, denunciar, ser críticos con sus gobiernos, etc., etc.

Al darse cuenta de la importancia y la influencia que empezó a cobrar toda la actividad política de los ciudadanos en la Red, los políticos deciden entrar también a esta jungla digital y ser parte del juego.

Lamentablemente no todos con el objetivo de conectar con sus seguidores de la forma correcta, la mayoría aparentemente están decididos a generar caos, manipulación, odio y desinformación en la Red.

Si, algunos están dispuestos a todo menos a hacer las cosas de la manera correcta.

Para entender nuestro comportamiento en la Red es muy importante ver algunos conceptos.

En política: “La percepción es más importante que la realidad”.

La manipulación se produce cuando una persona, un partido político o un líder político en nuestro caso ejerce una toma de control del comportamiento de una persona o de un grupo, para ello utiliza técnicas de persuasión o de sugestión mental, cuyo propósito es eliminar las capacidades críticas o de autocrítica de la persona, vale decir, su capacidad de juzgar o de rechazar informaciones u órdenes mentales.

Aquí tenemos que hablar necesariamente también del papel que juega la disonancia cognitiva en la política, que según el maestro Antoni Gutiérrez-Rubí sucede cuando las personas sienten una fuerte conexión emocional con un partido político, líder, ideología o creencia es más probable que dejen que esa lealtad piense por ellas. 

Hasta el extremo de que pueda ignorar o distorsionar cualquier evidencia real que desafíe o cuestione esas lealtades. Una de las características más peligrosas de este tipo de disonancia es la justificación de actos poco honorables de parte de sus líderes.

Manipular es sembrar en la conciencia y en la mente de la gente ideas, actitudes, conceptos y aspiraciones -incluso falsas e inmorales- que sirvan a los objetivos de sus manipuladores.

Ahora, en las redes sociales abiertas, pero especialmente en los servicios de mensajería, nuestras opiniones tienden a polarizarse porque las burbujas o filtros informativos nos permiten agruparnos en cámaras de eco en una especie de tribus con audiencias o usuarios de opiniones y sesgos similares. 

La mente de los justos” según el psicólogo Jonathan Haidt, se refiere a que muchas personas, guiadas por razones morales que en realidad no son fruto de la razón, sino de un tribalismo parcialmente innato, son incapaces de entender que tanto los progresistas como los conservadores o los liberales, los creyentes y los ateos, tienen parte de razón; pero el prejuicio moral les impide verlo y hoy también nuestra burbuja en la que estamos atrapados reforzando nuestros sesgos ideológicos.

Hay distintas formas de manipular, por un lado, existe la victimización y el enemigo superior. 

Los manipuladores usan con frecuencia la técnica de ser la victima eterna, es así que suelen inventar voces críticas, demandantes o que no comparten sus ideas y los etiquetas como parte de sociedades secretas, clases estigmatizadas, aliados de gobiernos extranjeros o los ultraconservadores que se oponen a las transformaciones que dice representar. En la Red hay mucha manipulación, no todo lo que vemos es verdad y se crean percepciones que potencian o refuerzan ciertos relatos.

Por otro lado, existen muchas cuentas falsas y bots en la Red, los bots son cuentas impulsadas por un software o un programa que se dedica a publicar mensajes establecidos de manera automática, los mismos están programados para dar retuits o dar likes a cuentas que pueden ser reales, de esta manera, posicionan y amplifican percepciones sobre ciertos temas.

En política:La percepción es más importante que la realidad”.

Joseph Napolitan

La mayoría de las veces buscan generar discursos de odio, cambiar la conversación o impulsar algún tema en particular ya sea para distraer o para reforzar alguna estrategia específica.

Los objetivos del manipulador son mantener el rechazo del pueblo a otras opciones, contagiar y expandir sus fobias sobre el manipulado y reforzar sus prejuicios.


Referencias:

Técnicas-de-manipulación-política-y-el-resultado

gutierrez-rubi.es

Verne.elpais.com

La mente de los justos