Los egos y la indiferencia matan

Por @OrlandoGoncal


Hace 3 años que no escribo sobre Venezuela. Tomé esa decisión después de escribir “La domesticación de un pueblo”. 

En el explico cómo la crisis económica, política, social del país no ha sido por ineficiencia del régimen, por el contrario, es parte del plan para someter la población; cuanto más deterioro, más control. El tiempo y los hechos, lamentablemente me han dado la razón.

Decisión motivada por la consulta nacional del 16 de julio de 2017, donde más de 7.2 millones de venezolanos dio un mandato claro a la oposición, otorgando contundente –si- a las preguntas que formularon 1. ¿Rechaza y desconoce la realización de una Constituyente propuesta sin la aprobación previa del pueblo venezolano? 2. ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999, y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional? 3. ¿Aprueba la renovación de los poderes públicos, y realización de elecciones libres y la conformación de un gobierno de unión nacional? –mandato ignorado por esa dirigencia opositora-

Esa actitud de la dirigencia opositora, que venía de cosechar gran triunfo en las parlamentarias de 2015, puso en evidencia dos cosas: Primera, cuando se logra superar los egos, se concentran en una misma estrategia con buenos resultados. La segunda, el prolongado daño que ha causado anteponer los egos y los intereses personales o partidistas sobre el bienestar general.

Esa victoria tenia fecha de vencimiento, -el 5 de enero de 2021- fecha en que termina el periodo constitucional de la Asamblea Nacional, por lo que, les era imperativo elaborar un plan -con versiones a,b,c,.,z-, que generaran las condiciones para la salida del régimen de Nicolás Maduro. Pero, ese plan nunca emergió, ni se socializó dicho objetivo con los demás sectores del país opositor. 

Mientras, el país se deteriora, tal como lo ilustran los resultados de la encuesta de “Condiciones de Vida del venezolano -Encovi” de 2019; donde el 96% de la población es pobre, el 79% está en pobreza extrema, justo como lo alerté en el 2017, desde cuándo, la prioridad ha sido someter al pueblo, llevarlo a la ruina para mejor control. 

Mientras esto sucede, la Asamblea Nacional, nombra nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, paso fundamental para el regreso a la institucionalidad del país; pero, el régimen arremete, apresándolos, congelando cuentas y forzándolos al exilio. La Asamblea Nacional nada hizo para defenderlos, ni siquiera lo intentó, con lo cual, este cuerpo colegiado quedó neutralizado. Grave error, y hoy estamos pagando las consecuencias.

En medio del caos se esfumaron los años del mandato constitucional, y, si bien lograron algunos avances, no se concretó el objetivo central, producir el cambio, el retorno a la democracia.

En el ínterin, los ciudadanos se movilizaron, llegaron las protestas, y con ellas la represión del régimen, asesinatos de jóvenes, arrestos a ciudadanos, juicio a militares, montaje de pruebas y testigos con los que condenan inocentes. A muchos torturaron, otros fallecieron. Todo está documentado por distintas ONG´s y por los propios organismos de defensa de los Derechos Humanos de la OEA y la ONU.

Al día de hoy, siguen pudriéndose en las mazmorras los presos políticos y más de 200 oficiales de las fuerzas armadas, que se rebelaron contra el régimen. Los organismos internacionales, así como muchos países amigos, denuncian, exigen, hasta emiten sanciones contra más de 400 funcionarios del régimen, pero, los asesinatos y desapariciones por parte de estamentos de seguridad siguen. Igualmente, continúa la violación de DDHH, restricción de acceso a agua, electricidad, combustible, alimentos, medicina y atención médica, etc., y no pasa nada.

Es cierto que hubo logros, quizás el más importante, el reconocimiento de 55 países, a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, y él estableció una ruta que se trasformó en un mantra: “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. La ruta era clara, así como su destino, pero no lograron articular el ¿cómo hacerlo? 

En parte, no se logra el objetivo, porque, la articulación entre los distintos actores políticos locales y el Grupo de Lima, la Unión Europea, la OEA, los EEUU, entre otros, no satisfacía los egos de la dirigencia política de oposición venezolana, poniendo en evidencia la importancia de sus intereses y la indiferencia ante el drama que vive el pueblo venezolano.

Orlando Goncalves Consultor político, con más de 30 años de experiencia en Campañas Electorales y Marketing de Gobierno. Ha desarrollado proyectos y campañas en 12 países (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Perú, Argentina, México, Rep. Dominicana, El Salvador, Panamá, Guatemala, Nicaragua). Es conferencista internacional en los temas de Campañas Electorales, Marketing de Gobierno y Liderazgo. www.orlandogoncalves.net

Ante la convocatoria -írrita e ilegal- del régimen, para elecciones parlamentarias, los actores políticos que, durante años se desconectaron del país, haciendo política en redes sociales, en un –país donde se ejerce la censura y se tiene el internet más lento del mundo- –toman la decisión de “No ir a elecciones”. O sea, años instando al ciudadano a que vote, ahora le piden que ¡No vote! Es evidente que, no tienen un plan, no están preparados, peor aún, ¿No sabían desde el 2015, que, en el 2020 habría que hacer elecciones parlamentarias? 

Ante el desconcierto, la Conferencia Episcopal Venezolana, emite un comunicado diciendo:” …, ha llamado la atención ante el sufrimiento del pueblo, golpeado por la profunda crisis económica, social, moral, institucional y política que vive el país, siendo olvidado por quienes asumieron el rol de representarlo en el campo político

Última línea, lapidaria y clara. El mensaje es para la oposición. El acertado comunicado es coincidente con la encuesta de Datincorp, donde evidencia que el 49% de la población se informa por las redes sociales y la preferida con el 29% es Whatsapp. La pregunta es, ¿cómo se informa el restante 51%? si los medios tradicionales han desaparecido, y otros son afectos al régimen. Además, la oposición abandonó las calles, los barrios y el interior del país, quedándose en la capital “politiqueando”

Otra pregunta de la encuestadora revela que, el 63% está nada satisfecho con los resultados mostrados por Guaidó, y más dramático aún, el 50% reconoce a Maduro como presidente, y solo el 41% de los opositores, reconocen a Guiadó como presidente. Reitero, abandonaron la gente, la calle, los pueblos y ciudades del interior del país. En política no hay espacios vacíos. -Si alguien los abandona, otros lo llenarán- 

Cuando se le pregunta a la gente sobre si votaría en esas elecciones, solo el 37% asiente; ¿por quién lo haría? prefieren candidatos independientes -27%-, claramente no desean al régimen ni a la oposición. Cuándo preguntaron por su identificación partidista, el PSUV -partido del régimen- obtiene 24%, similar a la intención de voto en unas eventuales elecciones; la oposición poco más del 16%. ¿Quién canaliza la mayoría del 60%?

Otra cifra sorprendente es sobre el nivel de confianza en los líderes políticos. Nicolás Maduro con 19%, Juan Guiadó 12% y todos los demás, –del régimen y oposición- alcanzan un digito, y otros, solo décimas. 

Con las irregularidades cometidas con la convocatoria y preparación de elecciones, pasando por la designación inconstitucional de directivos del Consejo Nacional Electoral, confiscación/anulación de partidos políticos, inhabilitación de candidatos, amenazas, persecución, encarcelamiento y destierro de dirigentes políticos, sumado al cambio de número de diputados y circunscripciones electorales, en especial, el descontento del ciudadano, el régimen no está bien; pero, trata de acomodarse para darse un perfil democrático con las elecciones. 

Los hechos contrastados con los datos de la encuesta mencionada, dejan claro, que la oposición no se preparó, y optó por la decisión lógica, pero facilista, tal vez, la que más “les conviene”, -no participar- en las elecciones, pero, ¿le conviene al pueblo venezolano? 

El magistrado del TSJ legítimo, Gonzalo Oliveros asoma una opción que bien vale la pena considerar, dice que: “La Constitución que los demócratas entendemos como límite de nuestro accionar, tiene mecanismos para escuchar la opinión ciudadana. Hagamos uso de ella para que el ciudadano participe. Un referendo consultivo, organizado desde la Asamblea Nacional, sería una vía idónea para lograr el objetivo propuesto”

Otra propuesta interesante, la hizo el consultor político Edgar Gutiérrez, en debate sobre -si debíamos o no ir a elecciones-, manifestó que: “el mayor impacto sería, sabotear esa elección”. Eso enviaría un mensaje claro a la comunidad internacional, que hay una unidad sólida en el liderazgo de oposición, dando seguridad a los ciudadanos que están dispuestos a dar lo mejor de sí para rescatar la democracia y la libertad. 

Propuestas que no son excluyentes, pero requieren trabajo forzado, ejecutar en 90 días lo que no se hizo en 5 años. Acciones difíciles de lograr, pero no imposible, pero primera, deben abandonar los egos e indiferencia. Segundo, escuchar y dar espacio de participación a todos los sectores de la sociedad. Tercero, incitar a que el ciudadano abandone el “síndrome de la junta de condominio” comprender que el problema se resuelve entre todos, no basta con criticar, o esperar que otro país lo solucione, debemos pasar a la acción ¿Habrá riesgos? ¡sí!, pero, nada comparado a seguir bajo el yugo del régimen.

La libertad solo será alcanzada después de un ciclo -largo y difícil- donde la desobediencia civil combata al miedo y lo trasforme en acto de rebeldía en las mayorías, escuchando las verdades de sus corazones.

El problema es de los venezolanos y solo los venezolanos lo podrán resolver.

Foto: https://www.comunicacionestian.com/

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