Los desafíos de la educación a distancia de calidad

La educación superior se desenvuelve en entornos cada vez más dinámicos, complejos y competitivos. En este escenario, las instituciones participantes deben actuar con una orientación a sus distintos grupos de intereses (alumnos, personal administrativo, profesores, gobierno, familias, empresas y la sociedad en general), dentro de los cuales, los estudiantes son considerados como los principales beneficiarios de la educación, y por lo mismo, tienen la percepción más intuitiva de su calidad y quienes mejor pueden valorarla.

«La riqueza de los países depende en gran medida de la calidad de su educación superior, se le reconoce como un elemento clave para la prosperidad económica, vital para el progreso social».

— Luis Araya Castillo

En este escenario de pandemia, algunas instituciones han respondido a los desafíos del entorno con la oferta de programas en modalidad no tradicional (distancia, semipresencial y e-learning). Estos establecimientos son sensibles a la ruptura de los paradigmas respecto de los procesos de enseñanza-aprendizaje, y reconocen la tendencia internacional hacia una población estudiantil más heterogénea, y la aparición de las redes, tecnologías de la información y ambientes virtuales.

La educación a distancia permite que grupos diferentes de estudiantes puedan acceder al sistema de educación superior, sin considerar las limitaciones de lugar, tiempo y espacio. Sin embargo, para que esta modalidad favorezca la formación de un mayor número de profesionales y con ello mejorar los indicadores de competitividad a nivel país, no debe ser percibida como de menor calidad si se le compara con la formación en formato tradicional.

Ante ello, estas instituciones deben conocer la percepción de sus estudiantes y desarrollar una base sólida que les permita alcanzar altos niveles de excelencia a través de la creación indicadores de calidad, diferenciación y estándares internacionales. Como resultado, un mayor número de personas optarán por esta modalidad de enseñanza, impulsando a que crezca el número de establecimientos que puedan satisfacer nuevos requerimientos con mayor variedad de programas.

Luis Araya Castillo PhD
Director de Postgrado, Facultad de Economía y Negocios, UNAB.

Este desafío es de interés no sólo para Chile, la educación superior presenta dinámicas similares entre los diferentes países; lo que a su vez es muy relevante, debido a que este sector se relaciona en forma directa con el crecimiento de la sociedad. La riqueza de los países depende en gran medida de la calidad de su educación superior, se le reconoce como un elemento clave para la prosperidad económica, vital para el progreso social, central en el desarrollo del talento, la cultura, el desarrollo sostenible y el bienestar de las personas.

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