Los debates electorales fortalecen a la democracia

Por Ivanna Torrico

Uno de los ejercicios más importantes durante los procesos electorales  en cualquier país democrático es el debate.

Los debates son encuentros de ideas, de propuestas de los partidos o plataformas políticas en carrera electoral, son sobre todo, escenarios perfectos para persuadir a los indecisos y reforzar el voto cautivo.

Aunque algunos políticos se muestran reacios a los debates públicos, especialmente en Bolivia, hay que ver a esta herramienta de la democracia como una gran oportunidad para dar a conocer los proyectos y propuestas de los candidatos, además le permite al ciudadano comparar dichas propuestas, transparentar el proceso electoral y brindar información a los votantes.

Para tener éxito en los debates hay que entrenar, un político serio, por más experiencia que tenga, jamás irá a un debate público sin entrenamiento, para esto existen personas especializadas que entrenan a los candidatos. 

Existen memorables debates presidenciales entre diferentes candidatos como Nixon y Kenedy, Reagan y Carter, Clinton y Bush, Aznar y González o el famoso e histórico debate presidencial del 2006 entre Rafael Correa y los 4 candidatos contrincantes, donde el moderador en ese entonces fue Andrés Oppenheimer.

En los debates presidenciales todo es importante, la escenografía, la iluminación, la acústica, el mobiliario, los tiempos asignados a cada participante, quiénes o quién será el moderador, cuántas intervenciones por participante habrá, se recomienda coordinar estos detalles con los jefes o asesores de campaña.

Para tener éxito en los debates hay que entrenar, un político serio, por más experiencia que tenga, jamás irá a un debate público sin entrenamiento, para esto existen personas especializadas que entrenan a los candidatos. 

Yago de Marta, experto Speech & Media Trainer, afirma que un debate es muy parecido a una pelea de boxeo y cuando un candidato entrena para un debate, tiene que hacerlo en circunstancias más complicadas y más largas que el propio debate en sí.

Es posible que el político se encuentre en el escenario con realidades que lleguen al límite, hay que tomar en cuenta que muchas veces se debe responder a preguntas incómodas que no estaban consideradas, estas preguntas pueden venir del moderador o de los oponentes y tenemos un público al que convencer.

Es muy importante también que el candidato transmita seguridad y certezas al ciudadano y esto se puede lograr con un buen mensaje, dar la tranquilidad de que tenemos todas las respuestas, la credibilidad, la actitud, la potencia, la concentración, la facilidad para generar ideas y dar respuestas rápidas y certeras.

En un debate el candidato que mejor exponga su propuesta, el que mejor arremeta con fuerza cuando sea necesario y bloquee los ataques de los contrincantes con firmeza, seguridad, tranquilidad y sepa cuando contraatacar tendrá los mejores resultados.

Uno de los desafíos más importantes del debate es cautivar al electorado y esto se logra utilizando las emociones, tocando el corazón del público, enviando un mensaje cargado de emociones, dramatizando la voz, mirando a la cámara, etc.

El político que logre que su mensaje sea memorable y que la gente lo recuerde en el momento de emitir su voto, habrá entendido que el debate es una herramienta muy útil que fortalece a la democracia.

Hoy vivimos una marcada desafección de la política y convencer al electorado se torna cada vez más difícil y esta sería una herramienta perfecta para lograr el apoyo de los ciudadanos.

Por un lado considero que el debate es un derecho que tiene el elector para ver la capacidad, la destreza y la coherencia de los candidatos.

Por otro lado, es una gran oportunidad para ganar elecciones.

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