Las explosiones sociales, llegaron para quedarse.

Por: Orlando Goncales

Los conflictos en las últimas semanas a lo largo y ancho de la región Latinoamericana han escalado de categorías. Parece que cada día es mayor el crecimiento de las explosiones sociales.

Con una valoración razonada podemos decir que los ciudadanos han llegado al límite, perciben que el sistema democrático no está ofreciendo las respuestas y soluciones a sus requerimientos, por lo tanto, al sentirse al límite, explotan.

Las sociedades deberán mentalizar que, el cambio climático como problema global, pero, también tendrán que acostumbrarse a éstas explosiones sociales en la medida que no haya solución a la desigualdad social, fenómeno que amenaza con convertirse en problema global.

Las democracias, las instituciones, los gobiernos, los líderes, los partidos, tienen que evolucionar, prepararse, actualizarse y, sobre todo, escuchar, de lo contrario, las explosiones sociales habrán llegado para quedarse.

Las autoridades que dirigen, controlan y administran las instituciones no están dando respuestas a las aspiraciones de las nuevas generaciones. Investigaciones reflejan que los jóvenes ven el futuro incierto, sienten que no hay alternativas para sus expectativas. Sensación que se evidencia en todo el planeta, no sólo en nuestra región.

Éstas generaciones llamadas a liderar el futuro cercano, sienten frustración debido a la decidía de los líderes de la vieja guardia, quienes no avanzan. Ejemplo, resistencia a modificar el sistema educativo, conscientes de que, continúan enseñando lo mismo que hace 5 décadas atrás. Esto incrementa el temor y preocupación de ese conglomerado de gente diferente que se viene comiendo al mundo con una conciencia diferente, más avanzada, por lo que los lideres tendrán que actualizarse o ceder el paso antes que los arrasen por mentalidad obsoleta.  

Se evidencia que gran porcentaje de esos jóvenes no está siguiendo ideologías, tampoco a líderes políticos; pero, creen, apoyan y respaldan activamente causas de interés colectivo. Y, cuando la cuota de frustración y angustias llega a su límite, explotan, surgiendo éstas reacciones sociales, con acciones que crecen, y que, como hemos visto, llegan de manera explosiva y contundentes.

Recordemos que, en teoría, los movimientos políticos buscan la transformación del Estado, sin embargo, los movimientos sociales surgen, precisamente, por la omisión de esa renovación del Estado, reaccionando ante la emergencia y exclusión que los agobia                -económica, social, cultural, educativa-, saliendo a las calles a difundir sus angustias, forzando el debate de la transformación del orden social establecido. -Contrato Social- Thomas Hobbes siglo XVII-.

Orlando Goncalves Consultor político, con más de 30 años de experiencia en Campañas Electorales y Marketing de Gobierno. Ha desarrollado proyectos y campañas en 12 países (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Perú, Argentina, México, Rep. Dominicana, El Salvador, Panamá, Guatemala, Nicaragua). Es conferencista internacional en los temas de Campañas Electorales, Marketing de Gobierno y Liderazgo. www.orlandogoncalves.net

Adicionalmente, como los ciudadanos no tienen confianza en las instituciones, desconfían de quienes detentan el mando en el ejecutivo, en el legislativo, o justicia; y, sobre todo, no confían en los partidos políticos. 

Hay un rechazo generalizado. Piensan que la clase política es egocéntrica, sólo interactúan entre ellos, desconectado del ciudadano, despreocupados de los intereses de la colectividad, haciéndose evidente que sólo se conectan para vender una oferta electoral, esperando que el ciudadano les premie con el voto. Esto aleja al ciudadano de los políticos, creando una crisis de legitimidad, fragmentando el sistema político.

En general, son éstas contradicciones las que hacen surgir los movimientos sociales con valores que atañen al individuo, remolino que, al no encontrar respuestas en los sistemas políticos e instituciones, hacen emerger las explosiones sociales.

Considero que, al ser expresiones con diferentes orígenes, valores e intereses, serían movimientos no enfocados en cambiar las instituciones que hoy no les dan respuestas, sólo buscan que el gobernante atienda con eficiencia las necesidades de la sociedad para la que fue elegido.

Diferentes actores han tratado de justificar ésta violencia, rotulándola bajo el simplismo de (izquierdas y/o derechas), generando una polarización nada buena para la imagen de los dirigentes, los protestantes y los Estados lesionados.  

Las autoridades han detenido extranjeros, algunos armados, inclusive con dinero en efectivo. Pero, hasta ahora, no pasan de medio centenar, así que, no es posible señalar a estos pocos agitadores y/o provocadores, como los causantes de los enormes disturbios sucedidos. 

Estos movimientos sociales que están en plena efervescencia y, van a continuar en la medida que la clase dirigente no se ocupe de, por un lado, hacer verdaderos estudios para averiguar las profundas causas que han servido de detonante de éstas explosiones sociales, y, por la otra, generar soluciones reales que satisfagan las necesidades de los ciudadanos.

Cada país, tiene su propia dinámica y sus problemas. Pero, la realidad de los hechos, en el fondo, muestran que hay un denominador común muy preocupante, quienes deben escuchar a los ciudadanos, no lo están haciendo. 

Las democracias, las instituciones, los gobiernos, los líderes, los partidos, tienen que evolucionar, prepararse, actualizarse y, sobre todo, escuchar, de lo contrario, las explosiones sociales habrán llegado para quedarse.

La democracia como la conocemos hasta ahora, tendrá que evolucionar para darle respuestas y satisfacciones al ciudadano y, las nuevas generaciones, tienen la batuta en sus manos.

Foto: https://www.newsdigitales.com/

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