La Revolución de los Claveles en Portugal.

La Revolución de los Claveles en Portugal.

Por: @OrlandoGoncal

Un país pequeño, considerado por años de los más pobre de Europa. A través de su historia padeció invasiones de celtas, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos, musulmanes, judíos y otros pueblos, dejando huellas en su cultura, historia y lenguaje. Además, durante 48 años -de 1926 a 1974- sufrió una férrea dictadura, pero, el 25 de abril de 1974 hizo una revolución que asombró al mundo.

En una de las dictaduras más longeva de Europa, con Antonio de Oliveira Salazar a la cabeza, y bajo la consigna de “Estado Novo” -Estado Nuevo- había sometido a los portugueses, y a sus colonias -Cabo Verde, Santo Tomé, Guinea Bissau, Angola, Mozambique-, a un férreo control político, imponiendo censura, encarcelamiento y destierro de los opositores, sindicatos avalados por el dictador, y solo existía el partido político de gobierno.

Simultáneamente, los movimientos independentistas de las colonias se fortalecían, lo que provocaba que la dictadura de Salazar tuviera que destinar recursos para librar guerras en las colonias, con costos económicos y en vidas que cada día se hacía más insostenibles. Mientras tanto, Europa avanzaba, Portugal se estancaba y retrocedía, con tasas de analfabetismo que superaban el 80%, con mortalidad infantil de 60 por cada 1.000 niños.

Esto motivó a que un grupo de militares, decidirán la madrugada del 25 de abril alzarse y lograr doblegar a la dictadura. La historia de los claves es hermosa, pues cuando un soldado le pide un cigarrillo a una joven cargada de claveles, ella le da un clavel y él lo coloca en el cañón de su fusil. El acto fue imitado por sus compañeros y rápidamente se extendió por toda Lisboa, transformándose hasta hoy en un símbolo que identifica esa revolución y sus ideales.

De ese hecho, han pasado 46 años y, con sus altas y bajas Portugal hoy es uno de los países más desarrollados y con mejor calidad de vida de Europa. Su PIB y su Índice de Desarrollo Humano está de número 40 sobre 196 países. ¿Cómo lo lograron? Hay muchos factores, pero sin dudas, quizás el más importante, haber ingresado a la entonces Comunidad Económica Europea en 1986, lo que le permitió acceder a fondos que le ayudaron a impulsar un gran desarrollo económico y social.

Ahora, no todo fueron claves. Durante los últimos años, algunos gobiernos despilfarraron recursos, empresas malversaron fondos comunitarios y cuando el pastel se acabó, entraron en crisis, teniendo que recurrir en 2011 a la Troika -FMI, Banco Central de Europa y Unión Europea- para un gran préstamo, al igual que España, Grecia, Irlanda, entre otros, quienes también habían relajado las normas que la Unión Europea en materia de uso eficiente de los recursos y el endeudamiento de los Estados.

A raíz de ese préstamo, la Troika impuso una serie de medidas -recortes fiscales, disminución de la inversión en salud y educación, recorte en las pensiones, baja de sueldos, despidos en la nómina del Estado, entre otras- provocando malestar en la población, por la afectación a beneficios importantes.

Esto produjo la caída del gobierno de Passos Coelho y la asunción de Antonio Costa como primer ministro quien, siendo un buen comunicador y negociador, logró modificar el rígido esquema impuesto por la Troika, logrando recuperar la economía y el bienestar de millones de portugueses. Le han llamado el milagro portugués, pero ¿cómo lo hizo?

A través de la comunicación logró inspirar confianza en sus ciudadanos con la idea central de que “el sacrificio terminó” a su vez, esto le facilitó la labor de negociación manteniendo unida su coalición con la izquierda, dándole la estabilidad política necesaria para lidiar con la crisis financiera sin destruir puestos de trabajo ni el estándar de vida de los ciudadanos; combinando así responsabilidad fiscal con justicia social.

Por ejemplo, para el año 2018, habían invertido en educación -10,13% del PIB-; en salud -13,4% del PIB-; y apenas el 4,08% en defensa, es decir, invirtieron en la gente, en su bienestar y no en armas para matar.

Ahora, en ésta pandemia, Portugal ha sido uno de los países que con mayor eficiencia ha logrado manejar la crisis, pero, al igual que los demás países, su economía sufrirá, por lo que el gobierno de Costa, tendrá que superar “el milagro portugués” para que el ideal de la Revolución de los Claveles vuelva a florecer.

Quizás los gobernantes de éste lado del Atlántico, deberían estudiar éste caso y ver si pueden hacer florecer claveles antes que les estalle una primavera árabe.

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