La primera gran guerra en la era de la información ha comenzado

 

Parecía una posibilidad lejana, pero ya está aqui, entre nosotros. La primera guerra informática ha comenzado. Los intentos de acallar a Wikileaks han desencadenado lo que bien puede llamarse la primera gran guerra en la era de la información.

Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos en su papel de primera potencia en el mundo hizo de Osama bin Laden su principal enemigo en la guerra contra el terrorismo. Casi 10 años después de esos atentados, ahora el nuevo enemigo de Estados Unidos es Wikileaks y la transparencia informativa.

Los documentos publicados por Wikileaks pusieron en evidencia el asesinato de Namir Noor-Eideen, reportero de la agencia de noticias Reuters. Más tarde se revelaron los llamados “diarios de la guerra de Agfanistan” y los de la “Guerra de Irak”, a los que se revelaba que las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e incluso asesinatos durante los años que duró la ocupación iraquí.

A fines de noviembre comenzaron a publicarse los papeles del Departamento de Estado, conocido como el “Cablegate”, con más de 250.000 documentos que ponen en evidencia el accionar de la llamada diplomacia estadoinidense. Estados Unidos quedó en ridículo y varias voces afirman que habrá un antes y un después del “Cablegate”.

La irritación en Estados Unidos llegó a tal extremo que la conservadora Sarah Palín pidió tratar al fundador de Wikileaks, Julian Assange, como terrorista, mientras el comentarista de la cadena Fox, también conservador, Bill O‘Reilly calificó a los miembros de Wikileaks como traidores que “deberían ser ejecutados o encarcelados de por vida”. Más directo, Thomas Flanagan, asesor del primer ministro canadiense, pidió asesinar a Assange.

A 10 días de publicarse los primeros documentos del Cablegate, Assange fue detenido por la policía en Londres, a petición de la fiscalía de Suecia que investiga la denuncia de dos mujeres que acusan a Assage de violación. El caso fue desestimado en Estocolmo, pero fue reabierto en otra ciudad a instancias de un político. Las acusadoras hablan de sexo consensuado que luego se convirtió en un abuso. Los medios de comunicación revelan escenas de celos provocado por un triángulo amoroso. Una de las acusadoras, Anna Ardin, tiene en su blog un manual de siete pasos para vengarse de los hombres, uno de los cuales sugiere averiguar cómo se puede obtener una venganza sistemática.

Dias atrás, Wikileaks había sufrido ataques de denegación de servicio que dejaron fuera de linea a la página. Más tarde Amazón canceló el servicio de alojamiento a las páginas de Wikileaks y unos días después PayPal le cerró la cuenta de donaciones para el sitio, un banco cerró la cuenta personal de Assage y Mastercard anunció que no gestionará más la recaudación de fondos para una organización que apoya a Wikileaks. Uno de los cables publicados da cuenta que el gobierno estadounidense presionó a Rusia en favor de Visa y Mastercard.

Si la estrategia era desactivar a Wikileaks, sacarla de línea y ahorgarla en sus finanzas, el resultado fue el inicio de la primera guerra informática. Después de cerrado el primer sitio de Wikileaks, se abrieron otros en diferentes países y en poco más de 48 horas se conoció que existían al menos 750 réplicas de Wikileaks esparcidos en todo el mundo. El sistema descentralizado de información, la idea generada en el Departamento de Defensa de Estados Unidos que dio origen a la Internet, es ahora aplicada para que un grupo de “hacktivistas” le hagan frente.

Al principio ataques DOS (denegación de servicio) con origen desconocido bloquearon el acceso a Wikileaks, pero distribuidos de la forma en la que ahora están, los expertos coinciden de que es prácticamente imposible dejar fuera de línea al sitio por esa vía. Además, el mismo Assage anunció que los materiales están en poder de al menos 100 mil personas en todo el mundo.

En contrapartida, se activo la operación Payback (devolución) y los que comenzaron a sufrir los ataques son las organizaciones que intentaron bloquear a Wikileaks, muy posiblemente liderados por quienes ahora pueden ser definidos como seguidores de Assage.

En otros sitios hay llamados a boicotear a servicios como Amazon y Paypal. En el sitio de twitter, el Departamento de Estado niega haber presionado a PayPal para cerrar el servicio a Wikileaks, aunque la empresa ha reconocido presiones del gobierno estadounidense.

El movimiento autodenominado “Anonymous” comenzó bloqueando la página web de Schweizer Post, el banco que le había cerrado la cuenta a Assage. La página web de Mastercards también fue atacada y la noche del martes los sitios web de la fiscalía de Suecia, y los abogados que acusan a Assage también fueron atacados.

“Los sitios web que se han agachado ante la presión del gobierno se han convertido en objetivos”, dijo un miembro de „Anonymous“ a quien BBC lo identifica como Coldblood (sangre fría).

“Siempre hemos tenido una posición firme respecto a la censura y la libertad de expresión en internet y luchado contra quienes buscan destruirla por cualquier medio. Sentimos que WikiLeaks se ha convertido en algo más que filtración de documentos, se ha convertido en el campo de batalla de la gente contra el gobierno”, agregó.

“La gente ha dicho que estoy contra la guerra: para que conste, yo no lo estoy. A veces, las naciones necesitan ir a la guerra, y hay guerras justas. Pero no hay nada más equivocado que un gobierno que miente a su población acerca de las guerras, a continuación, hacer que esos mismos ciudadanos pongan sus vidas y sus impuestos en la línea de esas mentiras. Si la guerra está justificada, digan la verdad y el pueblo decidirá si lo apoyan”, escribió Assange en un artículo publicado en The Australian.

Por J. Osvaldo Calle Quiñonez para BolPress

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