La participación ciudadana como nueva política y sus poderes

Por José Miguel Donoso Trigo ((@josemdonoso)

La comunicación es un elemento fundamental para la convivencia y desarrollo de los hombres en su cultura. Los componentes de las sociedades están relacionados de tal forma, que la necesidad de contacto y comunicación entre las personas es permanente y genera vínculos a través de los cuales se establecen sistemas de comunicación e intercambio de mensajes, que generan significados comunes.

Una primitiva definición de comunicación la encontramos en la Retórica de Aristóteles quien la considera como “La búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance”. Este tipo de enfoque del propósito comunicativo siguió siendo popular hasta la segunda mitad del siglo XVIII, aunque el énfasis ya no se pusiera sobre los métodos de persuasión, sino en crear buenas imágenes del emisor.

José Miguel Donoso Trigo RR.PP, Diplomado en Comunicación Pública, Docente y experto en metodologías de Participación Ciudadana.  Twitter: @josemdonoso
José Miguel Donoso Trigo
RR.PP, Diplomado en Comunicación Pública, Docente y experto en metodologías de Participación Ciudadana.
Twitter:
@josemdonoso

En la sociedad industrial  la comunicación no es un elemento de mayor interés pues se pone más énfasis en este nuevo elemento dinámico y transformador que es la industria. Pero, poco a poco, se va haciendo más evidente que el trabajo es, sobre todo, una actividad comunicativa. Es a comienzos del siglo XX, en el periodo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando se utilizan los medios de comunicación de masas como instrumentos de manipulación masiva. En este clima intelectual, político y social, se piensa en los medios de comunicación como un “nuevo tipo de fuerza unitaria en una sociedad amorfa y con escasez de relaciones interpersonales” (Katz y Lazarsfeld, 1979). Bajo estos presupuestos se formularon muchos modelos de comunicación en el intento de comprenderla, racionalizarla y explicarla.

Posteriormente en el origen de la Teoría de la Información puede situarse cuando Lasswell publicó Propaganda Technique in the World War, en el hace un análisis de la propaganda norteamericana, francesa, inglesa y alemana, influenciado por la teoría de la psicología clásica del estímulo-respuesta.

El término comunicación, llevado y traído hasta la saciedad en nuestra época, se emplea lo mismo como sinónimo de infraestructura para el transporte, que para señalar canales o medios electrónicos de vinculación, para referirse a los discursos políticos y comerciales, o bien como recurso de la proximidad física, administrativa, intelectual o afectiva. “Los trabajadores académicos hemos sido incapaces de generar un consenso respecto de su empleo más preciso, no digamos ya en nuestras sociedades, sino incluso en nuestro propio ámbito profesional” (José Cisneros, Revista Ámbitos)

Por otra parte, la participación ciudadana se puede entender como un proceso cultural y gradual, implica que los funcionarios públicos la entiendan y le den valor, y que el ciudadano la asuma como algo cotidiano, que tiene sentido y utilidad.

La participación ciudadana es el conjunto de actividades, procesos y técnicas por los que la población interviene en los asuntos públicos que le afectan. Es una “nueva política” que incorpora las demandas y las necesidades de los ciudadanos para dotar de mayor viabilidad y eficacia a las administraciones públicas. (Alberich 2004) Esta nueva política permite a los ciudadanos adquirir ciertos poderes. Este hecho lleva inherente un conflicto entre poderes: entre el poder de las administraciones públicas (políticos, administrativos y técnicos) y el poder de los ciudadanos.

Para entender la participación ciudadana debemos entender y atender al menos tres acepciones de la voz participación. La primera hace referencia al ciudadano como usuario que recibe un servicio y que ejerce su derecho al voto. Un ciudadano consumidor de los programas que las administraciones organizan. La segunda acepción, considera al ciudadano una fuente de opinión. Se recogen las inquietudes de la población sin que éstas sean decisorias en los procesos políticos. El tercer significado que se le da a la palabra participación es el que hace referencia a un cambio en los mecanismos de gobernación para que den cabida a los intereses de una amplia mayoría de la ciudadanía.

“La participación ciudadana es un concepto regularmente empleado para designar un conjunto de procesos y prácticas sociales de muy diversa índole. De aquí, el problema o riqueza de su carácter polisémico. Problema porque la pluralidad de significados, en ciertos momentos, ha conducido a un empleo analítico bastante ambiguo. Riqueza, porque la multiplicidad de nociones mediante las que se ha enunciado ha permitido acotar, cada vez con mayor precisión, los actores, espacios y variables involucradas, así como las características relativas a la definición de este tipo de procesos participativos”. (Espinosa 2008)

En el contexto de lo expuesto sobre comunicación y participación ciudadana estos conceptos aparecen como elementos que permiten retroalimentar  la acción gubernamental recogiendo las demandas, y opiniones de las personas; pero también promover una mayor apertura de canales de participación en la generación e implementación de políticas públicas en los ministerios y servicios públicos. El Estado debe desarrollar herramientas y mecanismos para el fortalecimiento de la sociedad civil y sus distintas formas de organización, pero la ciudadanía también debe desarrollar una acción corresponsable para fortalecer la democracia.

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