Héroe demócrata: Joe Biden le gana la pulseada a Bernie Sanders

Este miércoles suspendió su campaña por la nominación del Partido Demócrata, Bernie Sanders, dejando el camino libre a su adversario, el ex vicepresidente Joe Biden.

Desde el inicio, la participación de Sanders en la contienda no fue fácil. Las primarias y los caucus hasta el llamado Súper Martes le dejaron una diferencia negativa, pero aún competitiva, de 84 delegados, brecha que se amplió considerablemente. Sanders perdió 8 de los últimos 11 encuentros, sin tomar en cuenta el estado de Wisconsin, en donde se ha pospuesto el conteo oficial. Lo anterior le generó a Sanders un déficit significativo de 303 delegados.

Con la salida de Bernie Sanders quedan algunas interrogantes por esclarecer. Una de ellas es si Joe Biden y el Partido Demócrata podrán evitar que se repitan las divisiones y los antagonismos internos observados en el proceso electoral 2016. 

Ahora bien, más allá del conteo de delegados, a mi juicio, son dos los factores que han determinado la salida de Bernie Sanders de la contienda demócrata:

  1. Bernie Sanders no desarrolló una campaña ganadora.

Recordemos la sorpresa que se llevó Sanders dos días antes del Súper Martes, cuando los aspirantes Amy Klobuchar y Pete Buttigieg renunciaron a la contienda y al día siguiente decidieron apoyar a Joe Biden. Ello dejó en evidencia su poca capacidad de negociación al interior del Partido Demócrata.

Tampoco fue efectivo en trazar una estrategia sólida para la atracción del voto afroamericano, a tal punto que su contendiente Joe Biden tuvo excelentes resultados, que sin duda marcaron en muchos estados la diferencia (principalmente en el sur del país). 

El director del proyecto Black Voter, Christopher Towler, a través de sus investigaciones en materia electoral, ha encontrado que los votantes negros están más entusiasmados con los candidatos cuyos mensajes están enmarcados por el progresismo racial. Aspecto que descuidó en su discurso Bernie Sanders. 

Erick Lobo Duarte Politólogo, Consultor Independiente.
Erick Lobo Duarte Politólogo, Consultor Independiente.

Aunado a lo anterior, Sanders apostó a lo largo de la campaña por sumar el apoyo de los jóvenes, estrategia que no le sirvió de mucho, ya que la movilización para obtener el voto de los menores de 29 años no se cristalizó en las urnas, como se fue reflejando en los distintos exit polls realizados desde el caucus de Iowa, perdiendo poco a poco la batalla por la elegibilidad.

  1. La agenda del ala más progresista no es mayoritaria entre los votantes demócratas.

Hay toda una tradición en el seno del Partido Demócrata de no apoyar a candidatos que se desplazan muy a la izquierda en el espectro ideológico. Los casos más recientes de las dos últimas décadas lo confirman: con Jesse Jackson, Bill Bradley y Howard Dean.

El candidato Bernie Sanders desde que inició su campaña en Vermont en 2019 fue construyendo una agenda que se centró principalmente en los siguientes temas:

  • La deuda de los créditos estudiantiles universitarios.
  • La desigualdad de ingresos.
  • El salario mínimo.
  • El seguro médico universal (Medicare for all).
  • Cambio climático.

Estos temas sin duda caen de forma natural en la llamada izquierda progresista.

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Ahora bien, de acuerdo con un estudio elaborado por Shom Mazumder, politólogo de la Universidad de Harvard, en donde analizó los datos provenientes de dos encuestas (YouGov Blue y Data for Progress) en 2019, se encontró que cerca del 60% de los votantes demócratas se encuentran en el segmento del llamado establishment, un 20% en lo que se define como izquierda progresista, y el otro 20% en lo que el denomina los “neoliberales” (empáticos con Wall Street, la Ivy League, etc.). Lo anterior fortalece la idea de la poca probabilidad que tenía Sanders de lograr la candidatura demócrata. 

Con la salida de Bernie Sanders quedan algunas interrogantes por esclarecer. Una de ellas es si Joe Biden y el Partido Demócrata podrán evitar que se repitan las divisiones y los antagonismos internos observados en el proceso electoral 2016. 

Otra interrogante es si la base que hasta ahora ha venido apoyando a Sanders le dará el voto a un candidato del ala conservadora del partido como lo es Joe Biden. Recordemos que durante la elección de 2016 el 32% de los simpatizantes de Bernie Sanders decidió no votar por Hillary Clinton; algunos apoyaron de último momento a Jill Stein, la candidata del Partido Verde, otros se abstuvieron, y un 12% aproximadamente votó por el entonces candidato Donald Trump.

Por último, la presencia de la pandemia del COVID-19 ha venido mermando el fervor de las campañas. No sabemos cuales serán los efectos que este fenómeno tendrá en el ánimo de los votantes a menos de 7 meses de la elección presidencial.

Imagen: Noticieros Televisa

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