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Por: David Valerio Miranda

En el ya lejano 2007 Adolfo Sánchez Vázquez publicó una de sus últimas obras, libro que lleva por título Ética y Política. Una publicación más que aborda tal relación teórico-práctica, sin embargo, este autor hace énfasis en que más que ser una relación teórica que se complementa, la Ética y la Política debe ser una unidad necesaria, postura que evoca a la reflexión y que tras la experiencia histórica de los últimos años, se podría sostener que la demanda por tal relación sigue siendo vigente.

Quizá esta propuesta puede encontrar su más antiguo antecedente en la tradición occidental desde Platón y su juvenil idealización del “rey filósofo”. Aquella apuesta que sostenía que la responsabilidad de gobernar debería recaer en aquellos que estuvieran más cerca del “Bien”, es decir, desde esta concepción debería gobernar quien esté más cerca de la sabiduría, los filósofos.

Si bien la ética es la filosofía de la moral, es por lo tanto, aquella rama de la filosofía que reflexiona sobre valores y diferentes concepciones del “bien” y el “mal”, lo “moralmente correcto” o “incorrecto”, lo “justo” e “injusto”, ¿los valores son subjetivos? Y cuestiones similares que pueden seguir exhortando a una construcción más justa y pacífica de las sociedades humanas.

En relación a esto posiblemente sería extremista pedirles el “rigor de la filosofía” a los políticos de hoy. Lo que sí es posible exigir, es que cuando menos tengan ética valores, que no traicionen y perjudiquen a su comunidad en vez de servir y buscar el bienestar de esta. Que realmente tengan vocación de servicio y no de lucro, que sirvan a la sociedad y no se sirvan de ella. En pocas palabras, que abandonen el pragmatismo maquiavélico.

Que representen con imparcialidad y que hagan escuchar la voz y denuncias de la gente común de “a pie”, de las clases trabajadoras que son el sostén de las sociedades. Este sería un ejemplo de exigir un político con ética, una política que  rechace el egoísmo sin borrar libertades individuales pero conciliando estas con los derechos colectivos.

Una Política con ética sería un ejercicio más justo de dicha actividad y conocimiento, puesto que el preocuparse por cuestiones generales como una democracia real ética y no simulada, mitigar el desastre ecológico, eliminar el problema del hambre y la desigualdad mundial, brindar el derecho a la salud de manera universal encontrando soluciones a la crisis pandémica y económica, son acciones que mostrarían el ejercicio ético de la política.

En un escenario ideal cada individuo que compone las sociedades humanas debería ser consciente de regirse y auto conducirse con ética, con una actitud frente a la vida que permita la construcción de mejores sociedades humanas en tanto que más justas.

Es aquí cuando se nota la importancia de que la política se mantenga cercana a la ética, de esta forma y desde el ámbito teórico académico se problematiza esta cuestión, sin embargo, esta es una propuesta que puede tener impactos prácticos también, por lo que reflexionar en torno a esto, resulta de importancia e interés general.

En un escenario ideal cada individuo que compone las sociedades humanas debería ser consciente de regirse y auto conducirse con ética, con una actitud frente a la vida que permita la construcción de mejores sociedades humanas en tanto que más justas.

En resumen podemos sostener que el hacer política es una actividad de suma importancia y responsabilidad, tanto para el que se dice ejercerla el “político”, como para el ciudadano común o la sociedad en general. En un escenario ideal cada individuo que compone las sociedades humanas debería ser consciente de regirse y auto conducirse con ética, con una actitud frente a la vida que permita la construcción de mejores sociedades humanas en tanto que más justas.

En mayor grado los políticos y la política en general debe estar estrechamente unida con el ejercicio de la ética, puesto que los políticos y desde la política se toman decisiones y acciones fundamentales respecto al orden de nuestras sociedades humanas. Los políticos, si se dicen ser políticos deben aceptar y ser conscientes de la responsabilidad que conlleva el desarrollar dicha tarea, que dentro de las múltiples expectativas que se les puede exigir, un político y la política por lo menos deben tener ética, considero que dicha unión sigue siendo fundamental para el contexto actual.