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Por: Andrea Rivera

Cuando inició la era de conectividad y empezó el acceso al resto del mundo desde la comodidad de tu casa, el internet y la información a la que podías acceder eran una forma de escapar de donde te encontrabas. Ahora es al contrario, escapamos de la conectividad, de las redes sociales, del bombardeo de información y es un “logro” cuando nos desconectamos de las redes. La realidad se ha convertido en un «respiro» de la tecnología, las empresas y las figuras públicas saben que la mejor manera de hacer llegar su mensaje es atrapando nuestra atención en redes, porque basta un “post” para llegar a millones. 

Nuestros dispositivos son la puerta más accesible a noticias, eventos globales, personas, compañías, registros de salud; es una extensión de nuestra persona. Las redes sociales, diseñadas para fomentar conexión, ahora cumplen con manejar y difundir discursos, basta una imagen o un video que se haga viral para dominar el discurso completo de un acontecimiento. 

La realidad que se le escapa a las redes

La interconexión global hace referencia a las formas que tienen los humanos y las diferentes sociedades de conectar, compartir, relacionar y movilizar todo tipo de información sin importar los obstáculos geográficos, políticos y sociales. – Brainly

Efectos de las redes

Parece que es más sencillo sentirnos «conectados» con alguien a quien no conocemos que con aquellas personas que nos rodean. Es más fácil vivir a través de lo que hacen los demás que conectar con nuestra realidad. Se ha vuelto más relevante tomar la fotografía que publicas en Instagram que lo que está ocurriendo en el momento que la tomaste. Hemos disociado nuestra realidad y aterrizado en un mundo virtual que ofrece «consuelo» de ello. El internet y las redes se han convertido en nuestra imagen y la realidad ha perdido su encanto, y la historia ya solo la entendemos a medias, en videos de no más de 60 segundos.

Así como tienen sus ventajas, este tipo de interacción, donde decidimos en una fracción de segundo si la persona que estamos viendo nos representa o es alguien con quien podemos identificarnos o no se ha vuelto sumamente peligrosa. Un meme puede llegar a millones de personas, que difunden y promueven una imagen y una ideología sin siquiera conocer la historia o la noticia detrás de lo que están compartiendo. 

Un video de 30 segundos puede hacer que una figura pública obtenga millones de seguidores, y pueda influir a todas esas personas; pero el contenido relevante no está ahí, no está en los bailes de Tik Tok o en los memes de AMLO. 

En México tenemos el caso muy claro de AMLO quien ha convertido las redes en su principal herramienta para manejar a los medios y el discurso de su gobierno, la conferencia mañanera le da control sobre las tendencias que se verán ese día en redes, así sea con memes pero él maneja por completo el discurso. 

El contenido crítico de ese discurso que no llega a las redes, y a lo que no estamos poniendo atención está en los datos que [de AMLO] “desmienten” las cifras de especialista de la salud respecto a la pandemia, o las declaraciones de que una marcha en contra de la violencia de género en un “ataque de las mujeres hacia su gobierno”. 

Más recientemente, la consulta popular (para validar su mandato) llevada a cabo en agosto de este año,fue beneficiada ampliamente a su favor mediante el uso de las redes, como determinó un estudio de Signa Lab, “las benditas redes sociales” como bien dice el Presidente. No solo fue favorecido, la discusión terminó en un “debate” sin argumentos, en una discusión fabricada, que puso en entredicho la veracidad e imparcialidad del Instituto Nacional Electoral (INE); una acusación que no es novedosa,es relevante, y aún así se vio diluida entre los bots y afiliados que participaron en la discusión en redes. 

Las redes son excelente para que la información se difunda rápidamente, el problema es que lo que se difunde no nos dice la historia completa, y nos hemos acostumbrado tanto a enfocar nuestra atención en periodos tan cortos de tiempo que no investigamos más allá de lo que nos aparece como recomendación en nuestro feed. Todo esto ha facilitado que las frases que pueden resonar más con las personas, que esa pequeña parte de un discurso que suena muy bien, eso se populariza, y sin mucha conciencia se comparte. Necesitamos crítica en nuestro uso político de las redes y no perder de vista que las personas que están promoviendo el contenido son, en su mayor parte, miembros partidarios del mismo argumento “imparcial” que ocurre en las redes. 

Por supuesto hay muchas cuentas que se encargan de difundir ese “otro lado” de las noticias, o más bien, de proporcionar información más completa de las noticias populares del momento, pero está en los usuarios darle validez a los datos y ver más allá de lo “viralizado”. 

Te invito a reflexionar sobre ello, a que cuando estés consumiendo toda esta información lo hagas desde la crítica, desde la objetividad antes de tomar algo por cierto y ver más allá de los 280 caracteres y los 30 segundos que nos ofrecen los posts para contar una historia.