¡Es la salud, estúpido! El COVID_19 una prueba dura para los negacionistas populistas

Por Ivana Torrico

Leyendo los diferentes análisis, desde los más lúcidos, hasta los más sosos, la mayoría de los columnistas, filósofos, periodistas, sociólogos, científicos, etc. coinciden y nos dicen que nada será igual después de esto.

Esta pandemia hace temblar al mundo entero, primero Asia, después Europa y ahora América Latina, enfrentan una crisis disruptiva, con enormes consecuencias de impacto social, económico y de salud pública, el Covid _19 vino a poner a prueba la gestión de muchos gobiernos.

Acostumbrados a los emotivos discursos de algunos mandatarios, ahora los ciudadanos no se conforman solo con mensajes que toquen el corazón, sino que quieren respuestas tangibles, a medida que el Coronavirus avanza, el miedo, la incertidumbre y la desesperanza crecen, dejar de vivir para sobrevivir a esta pandemia pone al ciudadano en una situación muy difícil que demanda soluciones de sus gobernantes y aparentemente algunos no están preparados para gestionarla, ciertos líderes populistas de nuestra región y del mundo, están mostrando fuertes falencias ante el manejo de la crisis.

Boris Johnson, primer ministro del el Reino Unido, hace poco subestimó la gravedad del coronavirus, llegó a lanzar frases realmente polémicas que indignaron incluso a algunos de sus más fieles seguidores con respecto a la pandemia, “Algunos morirán, es doloroso, pero es así. Queremos que los británicos desarrollen inmunidad”, manifestó. Un mes más tarde, la enfermedad lo ha llevado a una unidad de cuidados intensivos, ahora el discurso de Jhonson cambió radicalmente, el 12 de abril escribió en su cuenta de Twitter: “Es difícil encontrar las palabras para expresar mi deuda con el Servicio Nacional de Salud por salvarme la vida. Los esfuerzos de millones de personas en todo el país para quedarse en casa valen la pena. Juntos superaremos este reto, como hemos superado tantos retos en el pasado”.

Es así que el primer ministro del Reino Unido, desde el desdén hacia el coronavirus a la hospitalización, aparentemente aprendió que la salud es primero.

La salud nunca fue una prioridad para los gobiernos en la región, hoy esta pandemia nos da una dura lección para entender que sin salud la economía se desploma.

Donald Trump, presidente de EE.UU. también minimizó el impacto del Coronavirus y en un principio llegó a insinuar incluso, que era un engaño diseñado por sus opositores demócratas y a pesar de que la agencia de inteligencia estadounidense había advertido al Congreso y la Casa Blanca en enero y febrero que el COVID_19 se convertiría en una “pandemia” global, Trump continuó subestimando la amenaza del virus para Estados Unidos y estás malas decisiones, claro, ahora castigan al pueblo. 

Una de las características de los populistas es que menosprecian el conocimiento de los expertos, su falta de humildad hace que cometan errores y el costo es muy alto, Trump llegó a afirmar que esto pasaría para mediados de abril, pero hoy Estados Unidos es el foco rojo del Coronavirus con 580.000 contagios y con más de 23.600 muertes, la cifra de fallecimientos más alta del mundo hasta ahora. En este escenario, Trump mantiene la necesidad de activar la economía “porque quedarse en casa es otra manera de morir”. Las cifras de paro se han disparado a dígitos desconocidos para los estadounidenses en los últimos años, esto sin duda, cambiará los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre que hasta hace a penas unos días daban como ganador a Trump.

Con la amenaza de la suspensión del financiamiento a la OMS, el liderazgo mundial del presidente de EE.UU. y del país como tal están en duda, una amenaza que talvez el mundo no se lo perdonará, hablamos de la vida de millones de seres humanos, no es tiempo de amenazas, es tiempo de actuar por un bien común. Algunos críticos aseguran que Trump busca distraer de su propio fracaso para hacer frente a la epidemia del Coronavirus: tras negar el peligro desde febrero hasta mediados de marzo, Trump estaría ahora buscando culpar nuevamente al enemigo externo en lugar de hacerse responsable por sus malas decisiones.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil por su parte, calificó al virus como un “resfriado miserable” y es el único líder de una nación grande que todavía cuestiona las medidas de confinamiento que los mandatarios de otros países han tomado para combatir la pandemia, mientras tanto los casos confirmados y los decesos por Coronavirus aumentan cada día en Brasil.

@IvannaTorrico

Tanto los líderes del Congreso como líderes del Tribunal Supremos Federal preocupados por esta desafiante decisión del presidente Bolsonaro, han pedido a los ciudadanos brasileños a desobedecerlo, consternados por sus malas decisiones los ciudadanos brasileños están convencidos que Bolsonaro no está capacitado para ser su presidente.

Maria Hermínia Tavares de Almeida, politóloga de la Universidad de São Paulo afirma que “Bolsonaro solo permanece en el poder por una razón muy simple: nadie quiere crear una crisis política para expulsarlo en medio de una emergencia de salud”.

El presidente de México Andrés López Obrador, por su parte pidió a los mexicanos que aprovechen el tiempo mientras no avance la pandemia. “Salgan a comer, sigan con su vida normal”, manifestó hace poco. 

Además, causó polémica en su país al pedir a los mexicanos que carguen consigo amuletos y estampitas de santos y vírgenes para hacer frente al Coronavirus, la poca seriedad en el manejo de esta crisis hizo que muchos analistas internacionales critiquen duramente al mandatario mexicano.

Como si se tratase del guion de un capítulo de la Rosa de Guadalupe, serie mexicana que expone los conflictos sociales y que se resuelven con la aparición Virgen de Guadalupe en forma de briza, el mandatario explicó que los santos funcionan como “escudo protector” ante la pandemia y otros males que golpean al país.

Discurso de un charlatán, es posible, pero hoy el ciudadano necesita mano firme, decisiones inteligentes, menos discurso, más coherencia, más gestión, más empatía.

La salud nunca fue una prioridad para los gobiernos en la región, hoy esta pandemia nos da una dura lección para entender que sin salud la economía se desploma.

Referencias:

BBC Mundo

Deutsche-Welle

Nytimes

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