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Pensar que existen más teléfonos móviles que personas en el mundo parece improbable si consideramos que apenas llevamos un quinto del siglo de la era digital. Sin embargo, más de dos tercios de la población mundial utilizan un teléfono móvil -algunas personas cuentan con más de un teléfono- y el 62% son usuarios de internet. 

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México el 75% de la población de más de 6 años de edad cuenta con un teléfono móvil,y 9 de cada 10 personas tienen un teléfono inteligente, el país cuenta con casi 90 millones de usuarios de internet. La pandemia provocó el incremento de usuarios más alto de los últimos 5 años.

En septiembre de 2021, el gobierno federal publicó la Estrategia Digital Nacional que busca fomentar el acceso a la tecnología y las directrices que la administración implementará en materia tecnológica. La Estrategia pretende transparentar los servicios gubernamentales, proveer de cobertura de internet a todo el país, fomentar el desarrollo de proyectos tecnológicos y fomentar la autonomía tecnológica de la administración actual. 

Sin embargo, la Estrategia entra en vigor con tres años sobrantes en el mandato, poca contundencia y atada de manos a la doctrina de austeridad que ha caracterizado el discurso del Presidente López Obrador (AMLO). Adicionalmente, la Estrategia Digital entra en vigor para atender una brecha que no puede ser resuelta sin solventar otras realidades en México.

¿Cuándo fue la última vez que pasaste un día sin utilizar el internet? Yo, honestamente no me acuerdo. Probablemente fue la última vez que hubo un apagón y no había acceso al servicio. 

En paralelo, de acuerdo a una encuesta nacional realizada por la Asociación de Internet MX, 41% de los encuestados reportaron que no utilizan el internet porque no saben cómo usarlo, 16% reportó no utilizarlo porque no le interesa y 11% porque no lo necesita. Tal vez, a ti, que estás leyendo esto te parece absurdo pensar que alguien no sabe o no necesita usar internet, pero ese contraste es el que las políticas como la Estrategia Digital no están atendiendo, ni siquiera lo contempla.

De acuerdo a información de la OCDE, en México, la mitad de la población entre los 16 y 65 años de edad carece de un nivel de competencias básicas digitales, que se traduce en un analfabetismo digital; y aunque la tasa de analfabetismo – definido como: la personas de 15 o más años que no sabe leer ni escribir un recado (INEGI) – ha disminuido los últimos 50 años del 25% al 4.7%, eso sigue representando a 4.4 millones de personas que no pueden escribir o leer un recado, mucho menos un mensaje de texto o una búsqueda en Google.

Entonces, ¿Cuál es el objetivo de hacer llegar la cobertura de internet a todo México, si 63 millones de personas tienen un analfabetismo digital? ¿Es razonable que la administración federal invierta recursos en ampliar el acceso a la tecnología cuando de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el 26% de la población carece de servicios básicos? Sí, es necesario invertir en el avance y acceso tecnológico en el país, porque la tecnología no solo es el futuro, es el presente y debe serlo para toda la población si esperamos que México pueda evolucionar como país en este mundo globalizado.

No obstante, no podemos hablar de un país o un gobierno digital como si el acceso a la tecnología fuera una rama independiente de las estrategias gubernamentales, como si fuera únicamente un medio para modernizar los trámites y servicios federales. Debe y necesita ser una política integral que se implemente en todos los escalones y ámbitos sociales.

No es efectivo tener una administración pública digitalizada en trámites y procesos o información si la mitad de la población necesita apoyo para utilizarlos, o peor, prefieren no utilizarlos porque no saben cómo hacerlo y entonces se quedan al margen de los servicios. La educación digital es esencial para que la implementación de una Estrategia Digital Nacional sea verdaderamente útil. La tecnología es tan buena como la facilidad de acceso y uso que tiene. Es imposible hablar de una transición tecnológica o de un gobierno digital sin atender las brechas sociales. 

El impulso tecnológico debe buscar más allá de la innovación y el desarrollo de proyectos, debe considerar su aplicación a pequeña escala e implica que ninguna parte de la población se quede atrás. El acceso, pero primero el conocimiento de los beneficios y usos de la tecnología son la base para una verdadera innovación, un gobierno digitalizado con una población analfabeta es inservible.