El triunfo de las mujeres chilenas

Por Germán Silva Cuadra (@gsilvacuadra)

Este 8M quedará en la retina como una de las movilizaciones más grandes de la historia de Chile, sólo comparable a la gran marcha de noviembre de 2019 en que más de un millón y medio de personas obligó al gobierno de Sebastián Piñera a realizar un giro en su estrategia inicial de enfrentar el 18/0, debiendo cambiar el tono y viéndose obligado a hacerse parte de la agenda social que los santiaguinos –aunque tuvo réplicas en todo el país- salieron a gritar sin temor a los militares y carabineros que hasta unos días antes imponían el control por medio de la fuerza, incluso con el Estado de excepción de Emergencia, lo que a las generaciones más adultas les hizo recordar el toque de queda –permanente durante 10 largos años- y la presencia de camiones militares en las calles. 

Políticamente, las mujeres chilenas entregaron señales que los partidos –casi todos liderados por hombres, por supuesto- deberían tomar en cuenta.

Lo del domingo pasado fue una verdadera fiesta que tuvo como condición –impuesta por las organizadoras- que los hombres se quedaran en casa. Y el requisito se hizo sentir fuerte. Los escasos hombres que aparecieron en escena, fueron conminados a abandonar la marcha y las actividades que se desplegaron en paralelo, en gran parte de la denominada “zona cero”, que desde el mismo 18 de octubre no ha dejado de recibir multitudes de personas todos los viernes sin excepción, incluyendo una masiva celebración de año nuevo en que se instalaron mesones en la avenida principal de la capital y miles de familias esperaron la llegada del 2020. Sin el peso de ningún partido y auto convocadas por distintas organizaciones, más de un millón de mujeres demostraron una capacidad de organización y entusiasmo espectacular, convirtiendo este 8M en el más masivo a nivel mundial. Claro que Carabineros, mostró una vez más la crisis profunda que vive, y la falta de distancia con la nueva realidad, al calcular en 125.000 las participantes, cosa que fue desmentido por el propio gobierno que estimó en 800.000 las mujeres que llegaron a la rebautizada Plaza de la Dignidad.

Marcha feminista del 8M se toma las calles de Santiago

Políticamente, las mujeres chilenas entregaron señales que los partidos –casi todos liderados por hombres, por supuesto- deberían tomar en cuenta. En primer lugar, pese a la cantidad de personas, la jornada del domingo terminó sin incidentes graves, algo que fue valorado por todos los sectores. Pero quizás la señal más importante fue, que luego de un verano en que las movilizaciones masivas bajaron de intensidad, pese a que hubo enfrentamientos graves y se debieron cambiar y/o suspender muchos eventos tradicionales, como el Festival de Viña, las mujeres chilenas devolvieron el espíritu de los primeros meses del estallido. Carteles creativos exigiendo derechos, diversas performance artísticas, mucho colorido y mujeres entusiasmadas soportaron los casi 33° que acompañaron la marcha que tuvo el mérito de ser la primera –desde octubre- que logró desfilar frente a La Moneda, algo que Carabineros había impedido durante casi 5 meses. 

Germán Silva Cuadra, Psicólogo de la Universidad Diego Portales. Analista, consultor, columnista y académico. Experto en comunicación corporativa, organizacional y gestión de crisis, autor de diversas publicaciones, entre ellas, los libros “¿Y ahora qué hacemos?, cómo las empresas pueden gestionar comunicacionalmente una crisis y salir fortalecidas (RIL Editores, 2013) y “No te reconozco Chile” (RIL Editores, 2016).
Germán Silva Cuadra, Psicólogo de la Universidad Diego Portales. Analista, consultor, columnista y académico. Experto en comunicación corporativa, organizacional y gestión de crisis, autor de diversas publicaciones, entre ellas, los libros “¿Y ahora qué hacemos?, cómo las empresas pueden gestionar comunicacionalmente una crisis y salir fortalecidas (RIL Editores, 2013) y “No te reconozco Chile” (RIL Editores, 2016).

Pero, además, ayer lunes, se realizó una jornada denominada la “marcha feminista”. Miles de mujeres, incluyendo muchas estudiantes, las que acaban de retomar las clases la semana pasada, –luego de un largo receso-, coparon las principales calles y avenidas de todas las ciudades del país exigiendo el fin de la desigualdad, discriminación, violencia, pero especialmente haciendo una dura crítica a la política conservadora del Ministerio de la Mujer y Género, encabezada por una militante de la UDI (Unión Demócrata Independiente), el partido más duro de la derecha en el gobierno. Tanto es así, que se opusieron a la aprobación del proyecto que permitirá que el colectivo que determinará la nueva Constitución en un plazo de un año –siempre que gane la opción Apruebo, que hasta ahora las encuestas le dan aproximadamente un 67% de apoyo- sea paritario, es decir, un 44% de mujeres de un total de 155 integrantes. Un logro histórico que incluso provocó un nuevo quiebre en el oficialismo ya que la mayoría de los parlamentarios de Renovación Nacional y Evópoli – los otros dos integrantes del pacto- votaron alineados con la oposición.

Lo que vimos, con orgullo, de las mujeres chilenas es una señal muy positiva que demuestra que este país está viviendo cambios acelerados, y los más importante, irreversibles. 

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