El Teletrabajo y las TICs en tiempos de Cuarentena

Por Eridania Fernández

Quedarse en casa es una de las medidas que los gobiernos de los distintos países han asumido para tratar de mitigar la curva de contagios a causa de la pandemia Covid-19, Coronavirus, lo cual ha generado un cambio en el modelo tradicional de la gestión en sentido general.

Como resultado de la pandemia, miles de empresas alrededor del mundo se han visto obligadas a suspender sus operaciones y, en consecuencia, a enviar a sus empleados a sus casas, muchos de ellos continuarán dando servicios mínimos según el sector y la necesidad, otras en cambio han suspendido totalmente sus puertas por periodos que comprenden entre dos y tres meses. Aquellas empresas que mantendrán operaciones mínimas han puesto en marcha el trabajo a distancia o teletrabajo.

No solo las organizaciones privadas, también el sector público ha tenido en gran parte de sus instituciones que suspender los servicios de forma presencial y continuar en caso de ser requeridos ofreciéndolos a través de internet. En la República Dominicana, por ejemplo, el gobierno ha venido implementado un proyecto muy ambicioso y que ha dado buenos resultados, República Digital. Tal como lo han descrito, a través de este proyecto se busca garantizar el acceso a las TICs, con el objetivo de reducir la brecha digital y brindar mejores servicios a la ciudadanía. Actualmente, esta plataforma permite el acceso a 1000 servicios en línea, reduciendo no solo la brecha digital, también los tiempos y costos en la entrega del servicio. 

De manera que, lo virtual y el teletrabajo hoy es una realidad, dejando atrás viejos modelos de trabajo que obligan al empleado a una presencia física en las organizaciones, lo que muchas veces representa aumento en los gastos fijos de las mismas. Esta modalidad de trabajo tiene sus ventajas tanto para la organización, como para el empleado; mayor conciliación de la vida laboral con la familiar, orientación a resultados, menos absentismo, ahorros en desplazamientos. Dentro de las desventajas, menos contacto social, disminuye la colaboración de equipo, entre otros.  

El teletrabajo hace uso intensivo de las tecnologías logrando facilitar la comunicación entre las partes interesadas, y al no requerir de la presencia en un lugar de manera física para dar cumplimiento a las funciones, les agrega valor a los procesos. 

Desde su surgimiento hace unas cuantas décadas, nunca como ahora había resultado de tanta utilidad la presencia de internet. En estos momentos en que la mayor parte de la humanidad se ha visto en la obligatoria necesidad de confinarse, quedándose en casa, implementado el teletrabajo, la educación virtual de forma generalizada y a todos los niveles, es gracias a esta herramienta que se ha podido seguir funcionando. A estos aspectos que hemos hecho mención se les suman, los pagos de los servicios, las transacciones bancarias, hasta los pedidos al supermercado se pueden realizar sin movernos de nuestras casas. Igualmente, ha habido un alto uso de las redes sociales para interactuar en línea, entrevistas, conciertos, entre otros tipos de interacciones, que lo único que requiere es equipos tecnológicos y una conexión a internet. 

De la misma manera, se ha puesto muy de moda la implementación de las reuniones virtuales a través de aplicaciones como ZOOM, sobre todo en las Administraciones Públicas de varios países. A mí me resulta excelente, puesto que soy una abanderada de reuniones de corta duración, es decir, reuniones altamente efectivas, las cuales obligan a los participantes a ajustarse a una programación en tiempo y al estricto cumplimiento de los puntos en agenda.  

Gracias a las tecnologías de la información y la comunicación nos hemos podido mantener informados en relación a las actualizaciones sobre la pandemia alrededor del mundo. Igualmente, atender la educación de nuestros hijos, las universidades y colegios han continuado con sus agendas formativas a través de diversas plataformas educativas, el pago de los diversos servicios en línea que han sido determinantes para mantener el distanciamiento social. 

Podría decir que lo anterior es el escenario ideal en caso de que todo el proceso se diera de forma natural, y no en el momento que estamos viviendo, el cual nos obliga a combinar multitareas en la casa, las que normalmente tienen espacios y tiempos asignados y más aún, a romper paradigmas. 

Finalmente, y ojalá no me crucifiquen, estos días de confinamiento (cuarentena) deben llamar a las organizaciones a repensar la forma de gestión del talento humano. La presencia física dentro de las organizaciones no es garantía de resultados, más bien cumplimiento de horarios, lo cual representa mayores gastos fijos tanto para las empresas por la cantidad de personal que se mantiene dentro de las mismas, como para los empleados por el continuo desplazamiento hacia su destino laboral. 

El Covid19 no solo vino a cambiarnos el estilo de vida, también a cambiar paradigmas económicos, sociales y, sobre todo, el modelo tradicional de trabajo imperante, donde la regla es físicamente cumplir horario y estar frente a un ordenador durante 8 horas promedio diariamente. 

Que esta etapa de cuarentena sea el tiempo oportuno que le permita tanto al sector privado como al público, reconsiderar el teletrabajo haciendo uso intensivo de las tecnologías, que el trabajo virtual no sea la excepción, sino parte de la política organizacional. 

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