El reto de la educación ante el espejismo de la participación ciudadana en México

Por: L.C Ma. Antonia Carranza Arroyo

La consulta ciudadana fortalece al Poder Judicial porque retroalimenta su quehacer y permite una mejor comunicación y coordinación de acciones con la sociedad civil.

PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN

Una de las grandes promesas del Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador fue otorgar en su gestión como Presidente una participación activa de toda la ciudadanía en aquellos temas que de propias palabras del presidente fueran “del pueblo y para el pueblo” impulsando así las ya famosas “Consultas ciudadanas”.

La primera consulta que se realizó de mayor relevancia, fue en diciembre del 2019, la cual decidiría de “voz del pueblo indígena” la construcción del tren maya al sur del país que según resultados arrojaron un 88.9% de votos a favor y sólo 6.6% en contra. 

Si bien el punto de incentivar la participación ciudadana es un gran acierto para la integración de la sociedad civil con los poderes del estado, es importante recalcar que en México no se tienen lineamientos ni jurídicos ni sociales que nos permitan reconocer los temas que pueden ser de interés social y colectivo y aquellos que deben ser tratados con mayor precisión y conocimiento en materia.

El asumir el poder debe responder a reconocer que las decisiones tienen un estándar de conocimiento y valoración, es decir; no puede ser lo mismo consultar a la población sobre un tema como la percepción del funcionamiento de las instancias gubernamentales y el como responder a una crisis económica y de salud como la que actualmente atravesamos. 

Esto no quiere decir que las consultas ciudadanas sea una mala elección o que no sea apropiada, al contrario, bien establecidas son un buen mecanismo para responder de forma positiva a las peticiones y necesidades de la población que también fortalezcan a las instituciones.

México ha formado una brecha importante en relación de una participación activa y la percepción de la imagen y trabajo de los servidores públicos y el sistema político en general. Un reto que el presidente Andrés Manuel vio como el pretexto perfecto para solventarlo con una participación “activa” pero desvirtuando a aquellos conocedores de materia.  

La segmentación apropiada de los diferentes rubros que se pueden someter a consultas ciudadanas representarían de una manera más objetiva la toma oportuna de decisiones. 

Cuando menciono a los conocedores en materia, me refiero a encausar de una forma más apropiada a quienes puedan emitir un voto informado, es decir; que aquellos temas que requieran del juicio de  especialistas y profesionales sean tomados a través de las diferentes organizaciones sociales que congregan a dichos profesionales, tal como lo hacen los sindicatos y colegios en México.

No se desvirtúa en ningún momento los conocimientos de los ciudadanos ni mucho menos se hace distinción de género, clase social o raza, si no más bien el principal interés de nuestro sistema político debería considerar y sobre todo fortalecer una participación social equilibrada y objetiva. 

Para la construcción del tren maya se dijo que a la par de la consulta general se iba a realizar una segunda consulta que incluiría a las comunidades indígenas1, una vez más bajo el argumento de que los derechos de estos grupos actualmente son un tema atado y rezagado por la constitución mexicana, pero si tomamos en cuenta que según un estudio realizado en 2019 por el INEA2 (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos) en México hay 3 millones 704 mil 998 personas adultas que no saben ni leer ni escribir y pertenecen a sectores altamente vulnerables como adultos mayores, jornaleros agrícolas, madres solteras e indígenas.

Si tomamos estos datos, un porcentaje importante de las personas que participan en dichas consultas no conocen de los temas sometidos a consulta y su posible impacto social, económico y cultural. Por lo cual la posible catástrofe en un escenario extremista de un declive o fracaso podría sustentarse bajo el argumento de que fue un error colectivo. 

Uno de los principales temas en este gobierno es formar una sociedad inclusiva y con participación activa en todos los temas de interés social, sin embargo, es importante reconocer que para que esta proyección sea posible se debe trabajar en hacer una sociedad informada, con un sistema educativo que permita en un largo plazo adaptarse a los desafíos de un mundo globalizado y digitalizado para poder responder de una forma más responsable a esta brecha de educación y participación responsable. Lo cual ayudaría a mejorar indiscutiblemente la imagen y relación entre ciudadano y servidor público.

El tema no debería ser una sociedad inclusiva, mas bien debería ser una sociedad educada, que permita lograr por consecuencia la integración natural de todos los sectores de la sociedad. 

Los términos empleados tanto en campaña del actual presidente así como de sus comitivas y colegas en todo el país responde a la psicología humana de las emociones pero no de los hechos y las consecuencias de ellos. Generan empatía con la cual pretenden fomentar una integración inorgánica de ellos con los ciudadanos, la cual se viene abajo al responder a las malas decisiones son por consecuencia error colectivo ya que los ciudadanos participaron en ello, tal es el caso de la alcaldesa del estado de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.

Si bien la alcaldesa electa realizó un buen despunte en su campaña bajo el lema morenista de la “sociedad incluyente” su desaprobación por parte de los poblanos no tardo en hacerse notar al no tener claro no sólo como hacer realmente una tarea de inclusión si no de ignorar por completo como responder a las situaciones de crisis que implican una toma de decisión mas objetiva y no tan polarizada por su equipo de colaboradores, dando la imagen de que únicamente responde a las necesidades de sus allegados e ideales y no a las necesidades de la ciudadanía en general. 

Siendo pues más prioritario conformar una sociedad realmente educada no solo en temas de interés social sino en la educación básica que responda a bajar los indices de analfabetismo en México que pueda conjugarse con la inclusión de un sistema educativo que permita generar de forma orgánica como ya lo mencionamos la integración de participación ciudadana responsable y el buen ejercicio y funcionamiento de las instituciones. 

Referencias:

1 https://lopezobrador.org.mx/temas/consulta-ciudadana/2https://www.google.com/amp/s/www.forbes.com.mx/alfabetizacion-una-de-las-prioridades-globales/amp/

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