#Coronavirus El virus de la igualdad rompió el escudo de la clase política argentina

Por Federico Daruich

En consonancia con lo que sucede a escala global, la pandemia de COVID 19 parece haberse hecho presente en la  clase política argentina. Si bien la lista de dirigentes que han dado positivo de coronavirus no es extensa, claramente demuestra que esta enfermedad ataca a todos por igual, sin distinciones de ningún tipo.

El legislador bonaerense Alex Campbell ; la Ministra de Espacio Público e Higiene, Clara Muzzio, el Secretario de Asuntos Estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires, Emmanuel Ferrario y Federico Dibenedetto, uno de los más renombrados asesores del gobierno porteño, constituyen los dirigentes políticos pertenecientes al espacio opositor Juntos por el Cambio que han dado positivo de Covid 19. 

También dentro del arco opositor, podemos destacar el caso del legislador miembro de Fuerza Republicana, Ricardo Bussi, quien dio positivo por coronavirus el 22 de marzo del corriente año y se ha transformado en blanco de críticas debido a los fuertes rumores que indican que el legislador tucumano no ha cumplido el aislamiento obligatorio como es debido y que incluso se habría reunido con un número aún no determinado de familiares y allegados políticos. 

Dentro de las filas del oficialismo la situación es similar. El diputado nacional Walter Correa, la senadora Magdalena Odarda, la Ministra de Seguridad del Chaco, Gloria Salazar y la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente de la misma provincia, Marta Soneira, son los dirigentes pertenecientes al Frente de Todos que han dado positivo en dicha enfermedad.

Sin embargo, tal vez los dos casos más renombrados, son los de la ex gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal (Juntos por el Cambio) y el del actual intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde (Frente de Todos).

Si bien la situación sanitaria de la gobernadora de Buenos Aires es estable y todo parece indicar una pronta recuperación mientras se encuentra cumpliendo el aislamiento obligatorio en su domicilio, en los últimos días se ha puesto en tela de juicio su accionar, ya que se la ha señalado como la principal instigadora de una serie de reuniones y almuerzos realizados en plena cuarentena con los principales dirigentes del arco opositor, entre ellos el mismo Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau y  el ex titular de Diputados, Emilio Monzó. El positivo de COVID 19 de Vidal generó que se realizaran hisopados masivos entre las líneas opositoras, los cuales, afortunadamente han dado negativo.

La situación de Insaurralde es un poco más compleja desde el punto de vista médico. Considerado paciente de riesgo por padecer asma, además de una insuficiencia renal, el intendente de Lomas de Zamora se encuentra internado desde el pasado viernes y ha recibido en las últimas horas una transfusión de plasma de pacientes recuperados del virus al detectarse una disminución en su capacidad pulmonar. Su situación es grave, ya que si no se perciben mejoras en las próximas 48 horas, podría ser derivado a terapia intensiva.  

Lo que está sucediendo dentro de la esfera política nacional, no es ajeno a lo que sucede a escala mundial. Destacados dirigentes políticos del primer mundo se han visto afectados por esta terrible enfermedad. El príncipe Carlos de Inglaterra, Begoña Gómez, esposa del presidente español Pedro Sánchez, el Príncipe Alberto de Mónaco,  y el Ministro de Cultura francés Franck Riester, son solo algunos de los políticos internacionales contagiados.

Destacable es el caso del Primer Ministro británico Boris Johnson, quien dio positivo de coronavirus el pasado mes de abril. Johnson, de 56 años,  quien fue internado debido a una fuerte imposibilidad respiratoria causada por el virus, gozó de una recuperación en tiempo record y para el 12 de abril fue dado de alta y ya se encontraba nuevamente en sus funciones de gobierno. Este hecho generó un profundo contraste en la mirada puesta sobre la pandemia por parte de la clase gobernante británica. Previamente al positivo de Boris Johnson, Gran Bretaña no tenía un especial interés en las medidas de aislamiento y sus políticas contra el virus eran similares a las tomadas por sus pares estadounidenses. El contagio del Primer Ministro cambió rotundamente el escenario, a partir de allí, las políticas tomadas por el gobierno anglosajón se han orientado a fortalecer el sistema sanitario y a priorizar el aislamiento social, en el marco de ser uno de los países más afectados por esta histórica pandemia que ya se ha llevado la vida más de 42.000 personas en todo el Reino Unido.

Pero volviendo a nuestra región y más precisamente a la Argentina, los recientes contagios han puesto en tela de juicio si los políticos efectivamente cumplen los protocolos de cuarentena activados para todos los miembros de la sociedad. No podemos dejar de mencionar el manto de sospechas que generó el reciente, (y hasta se podría decir innecesario), viaje del presidente Alberto Fernández a la provincia de la Rioja, donde se lo vio en todo momento acompañado de un numerosísimo grupo de dirigentes políticos y militantes, sin ningún tipo de protección o barbijo y fuera de todo distanciamiento social.

Si algo ha demostrado la corriente pandemia, es que afecta a todos por igual, incluso a la siempre protegida clase política. No importa que tan poderoso un dirigente sea o cual sea su color partidario, todos los políticos pueden verse afectados de una u otra manera. Lo que sí es tarea de los mismos enseñar con el ejemplo, y cumplir fehacientemente los protocolos y medidas que se han implementado para toda la ciudadanía.

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