LO ÚLTIMO

Por Noelia Fernandez

En las últimas semanas un popular comercial de una automotriz se introdujo como un tema de conversación habitual en charlas de café y comidas familiares o con amigos: la meritocracia.

Según la publicidad, el mundo ideal es aquel en el que cada uno tiene lo que merece. De acuerdo a la teoría la meritocracia es un sistema basado en la obtención de logros y bienes de acuerdo al merecimiento, virtud, talento, educación, competencia o aptitud para un determinado puesto de trabajo.

Noelia Fernández Di Santi nació hace 25 años en Tucumán, Argentina. Es periodista, licenciada en cine y community manager. Colabora con diferentes medios digitales y es periodista del diario digital Tucumán Sin Filtro. Se desempeña como docente y tallerista de comunicación digital, radio y televisión.
Noelia Fernández Di Santi nació hace 25 años en Tucumán, Argentina. Es periodista, licenciada en cine y community manager. Colabora con diferentes medios digitales y es periodista del diario digital Tucumán Sin Filtro. Se desempeña como docente y tallerista de comunicación digital, radio y televisión.

Desde el lado socialista salieron a repudiar el comercial con mala cara. La otra trinchera, de los sectores de derecha no tuvo un pensamiento igual tampoco. Algunos comenzaron a buscarle las aristas al tema que es de doble filo, sin dudas.

De manual, se establece la normativa que la meritocracia permite crear una sociedad justa donde todo lo logrado por los individuos es por sus esfuerzos a lo largo de su vida, independientemente de su apellido, riqueza o raza. Etimológicamente la meritocracia hace referencia a una debida recompensa y ese es, al parecer de quien suscribe, el concepto más acertado ¿El que llegó lo hizo porque quiso? ¿Algunos llegaron antes de partir? ¿Quienes llegaron acaso no navegaron contra la corriente? La lista de preguntas podría seguir de manera interminable, la lista de respuestas multiplicada.