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Por Ana Evangelina Aguilar @anaevange

Todos sabemos que las sociedades no son homogéneas.  En los barrios y colonias viven personas con distintos rasgos de personalidad, gustos, necesidades, sueños y esperanzas. Algunos tienen niveles adquisitivos mayores que sus vecinos, viven con deudas, problemas, metas por alcanzar, etc. Todos son tan distintos entre sí, que los mensajes políticos que cada uno necesita escuchar también deben ser distintos. 

Conocer a nuestra audiencia no solo implica saber lo que quieren, sienten o les preocupa y en base a eso generar nuestros mensajes; también supone saber cómo son, sus gustos y preferencias, es entender la conducta, toma de decisiones y patrones de comportamiento,  todo lo que nos ayude a segmentar a esas personas que conforman la sociedad y por qué no decirlo, la opinión pública. 

Existen una serie de variables que van más allá de la demografía y que nos ayudarán a construir un discurso preciso, que genere interés y empatía con nuestros públicos internos  y externos, o nuestros votantes. Así que, conocer y clasificar a quienes nos dirigimos, nos ayudará a tener una ventaja sustancial entre nuestros pares políticos. 

Por ejemplo, ya no sólo hablaremos de mujeres, latinas, millenial, solteras, empleadas, con escolaridad básica, sino que además  hablaremos a Sofía Martínez, que además de ser todo lo que anteriormente hemos enlistado, también le gustan los perros, tiene afinidad a los temas deportivos, visita regularmente la playa, asiste a conciertos, y muy poco opina de política o derechos fundamentales. 

Dichas particularidades son las que nos ayudarán a posicionar mejor nuestro mensaje, a mejorar nuestra estrategia de comunicación. En este sentido, es importante actualizar nuestro paradigma de comunicación, no podemos seguir haciendo las cosas (campañas, estrategias) como se habían estado haciendo en tiempos pasados ya que los medios digitales roban cada vez más espacio a los medios tradicionales. 

Para tener mejores efectos en nuestra comunicación es necesaria la hipermediatización de nuestras campañas ya que el sistema de usos de los medios digitales es cada vez más complejo y fragmentado, así como las audiencias son cada vez más plurales en sus comportamientos. 

Por tanto, y volviendo a Sofía, debemos personalizarla, no solo es un dato o un número frío, ella tiene una opinión y también un voto. Cuando la conozcamos más, entonces podremos hablarle…. y por qué no, hasta comunicarnos casi directamente con ella. Entonces, es ahí donde estaremos haciendo comunicación política en esta nueva era.