Antonio Díaz Méndez: “Es necesario llegar a un alto grado de transparencia activa”

Flamante Director de la Descentralización Municipal en el Ayuntamiento de Madrid, responde al ‘Cuestionario Polcom’

¿Qué beneficios puede aportar la Innovación en la Administración Pública?

La Innovación debe aportar en este momento a la Administración una profunda renovación en los modos de gobierno, en las formas de hacer política y de ejercer las tareas de gobierno. Hay que arriesgarse e innovar en gobernanza.
Por otra parte, está cambiando la manera de entender y concebir lo público y el espacio público, y por tanto tendremos que adaptar la manera de gestionar el espacio público, abriéndolo mucho más a dinámicas colaborativas con los ciudadanos. Por ahí pueden venir muchos “beneficios sociales”

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrenta la Administración Pública en materia de Innovación? 

Es necesaria mucha mayor innovación política y social… Parece que existiera una única manera de hacer las cosas “políticamente correcta” que está asumida por los políticos y gestores públicos y les cuesta mucho salirse de ella.
Hay que “salir del cuadro” y mirar las cosas desde las necesidades de las personas, y no desde la necesidad de los burócratas, solo así encontraremos soluciones difereCOxFCwqWgAAnW2yntes a problemas que son a veces de naturaleza nueva y en otras ocasiones “los problemas de siempre” pero que hay que mirar desde otro lugar…. No hay que tener miedo a cambiar las preguntas para encontrar nuevas respuestas.

Por ejemplo, se ha dado por hecho en España que externalizar la gestión sale más barato y es más eficiente, y ya ni siquiera se hacen análisis ni se argumenta con datos. Cuando nos ponemos a mirar detenidamente las cifras y resultados de algún servicio público municipal en concreto -atención al ciudadano, gestión de aguas, limpieza viaria..-, en ocasiones se observa que esas externalizaciones apenas aportan valor y con el paso del tiempo se han ido haciendo cada vez más caras….. Cuando esto se comprueba, aquí la innovación es “remunicipalizar el servicio”… Eso está ocurriendo en estos momentos, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Madrid con algunos servicios básicos.

En otras ocasiones puede ser al revés, que un exceso de burocracia interna anquilosada haga que el servicio público se encarezca, e introducir una externalización puede ser innovador y estímulo al cambio y la eficiencia. Hay que tomar las decisiones con análisis, argumentos y datos, y no por “postureo ideológico”.

¿Qué posibilidades ofrecen las nuevas tecnologías en los procesos participativos de la ciudadanía?

Muchas sin duda, aunque yo creo que en ocasiones hay demasiadas expectativas depositadas en la tecnología que luego pueden resultar un tanto “frustrantes”. Por el mero hecho de usar un “smartphone” nadie se vuelve inteligente.
Dicho esto, el potencial transformador de la tecnología es tremendo y la revolución que está suponiendo Internet es de naturaleza absolutamente radical. Estoy totalmente de acuerdo con quienes hablan de un “cambio de era”, pues estamos realmente en un momento histórico disruptivo y de transición.

En este sentido, las posibilidades de participación aumentan exponencialmente con la tecnología: podemos informarnos, deliberar e incluso votar con fiabilidad en amplísimos procesos participativos desde nuestro Smartphone, con lo cual la posibilidad de participación individual cobra una nueva dimensión con un gran potencial transformador.

Podemos consultar desde decisiones muy concretas como el nombre de una calle o una plaza o en qué se gasta el presupuesto del Distrito, debatir sobre la remodelación de una calle o un barrio, o involucrarnos en procesos que impliquen un nuevo modelo estratégico o de desarrollo para toda una ciudad.

Pero creo que tienen más importancia “cualitativa” los procesos de participación colectiva a través de entidades y asociaciones, que pueden alcanzar aún mayor potencial usando herramientas colaborativas, y avanzando en la posibilidad de coproducir proyectos, servicios o aplicaciones que faciliten su prestación o uso por los ciudadanos.

La tecnología incrementa exponencialmente las posibilidades de participación, pero insisto, esta necesita tiempo, voluntad e interés por los asuntos públicos, y esto tiene más que ver con procesos educativos de la ciudadanía, con cambios culturales y con procesos colectivos, que son mucho más lentos que los tecnológicos.

¿Qué importancia han adquirido las Políticas de Transparencia y los accesos a la información por parte de la ciudadanía en los últimos años?

Sin duda estás políticas han ganado la batalla de la opinión pública y se han incorporado a la agenda de los partidos políticos y de muchos gobiernos. El empujón del memorándum de Obama sobre Gobierno Abierto ha sido fundamental. Las leyes de transparencia han aportado nuevos impulsos. Ahora todo esto necesita desarrollarse e implantarse en las Instituciones públicas, hay que pasar de las palabras a los hechos.

Estamos mucho más en una transparencia de escaparate que real, acomodados a una sociedad del espectáculo, donde importa más lo efectista que lo efectivo.

Aquí hay mucho trecho por recorrer. Es necesario llegar a un alto grado de transparencia activa. Los presupuestos y su ejecución, las agendas de los gobernantes, las contrataciones y licitaciones públicas, las licencias,… son asuntos que cada vez más se deben incorporar “de oficio” al dominio público de información, que cada vez será más directo y sin intermediarios para el ciudadano, a través de webs y portales de información y datos en abierto.

Pero hay que ser capaces de gestionar con inteligencia la sobreinformación y la infoxicación, facilitando de forma amigable lo realmente relevante para los ciudadanos y lo que la gente nos pida.

¿Qué utilidad creen que le dan los gobiernos a la información que reciben del ciudadano?

Poca porque en muchas ocasiones no está bien canalizada. Los gobiernos tienen que empezar por utilizar bien y con agilidad la mucha información que ya tienen de los ciudadanos.

Hay muchísimos canales de escucha y muy potentes como las Reclamaciones y sugerencias, o la información que llega por cualquier tipo de “sensores” en la vía pública, que no siempre son bien canalizados ni utilizados. Hay tecnología, pero no hay sistemas inteligentes…

Los nuevos canales a través de perfiles en redes sociales ofrecen nuevas oportunidades de escucha, pero hay que preparar y adaptar los sistemas, y formar a los funcionarios para poder utilizar su capacidad de respuesta.
No soy experto en Big data, pero creo que hay mucho mito y un poco menos de realidad cuando se habla de estas cosas.

Cuáles son tus expectativas del II Congreso Novagob ?

Aprender cosas nuevas, desvirtualizar algunos “colegas” con los que trabajo y converso a veces en las redes, y disfrutar de la extraordinaria hospitalidad canaria y de ese gran “colectivo innovador” que es Novagob.

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