Actos y decisiones de facto

Por Orlando Goncalves @OrlandoGoncal

Es evidente que las democracias se están debilitando, los ciudadanos cada día se sienten más decepcionados de sus gobernantes y, quienes terminan sufriendo las consecuencias, aparte del ciudadano, es el propio sistema democrático.

Las razones son múltiples, en ocasiones hemos mencionado algunas, sin embargo, en opinión de éste servidor, existe una de ellas que cada día adquiere mayor notoriedad, y no es registrada en los estudios sobre la calidad de las democracias, son los actos y decisiones de facto que muchos gobernantes toman -cada día con más frecuencia y ligereza- y que, en ocasiones, nos queda la duda si las mismas son por convicción ideológicas, egocéntricas, hepáticas o de negocios e intereses particulares.

Son estas decisiones y actos de facto las que van destruyendo los cimientos de las instituciones y las democracias; sumado a la pasividad del ciudadano, pues, la mayoría de nosotros estamos demasiado entretenidos – ensimismados en el metro cuadrado de “nuestra” realidad-como para prestar atención a lo hacen los gobernantes.

Por ejemplo, el presidente Trump comenzó su mandato con energía, firmando órdenes ejecutivas que, al final, bien sea por los tribunales se las pararon o porque sencillamente eran inviables, razones por las que jamás se cumplieron. El muro, los “dreamers” -soñadores- con DACA, Obamacare, por solo nombrar algunas de éstas decisiones.

Salirse del Acuerdo de París en fue una decisión unilateral del presidente Trump; en nuestra región, el presidente Bolsonaro lo secundó. Este tipo de decisiones tienen un impacto negativo en el mundo entero, a pesar de que fueron actos individuales.

“Vamos a leer mi más reciente artículo titulado Actos y decisiones de facto y me encantaría leer, escuchar y ver sus comentarios. Que generemos un debate entorno a esta idea y como ella esta afectando a nuestras democracias. Los leo, los escucho, los veo. Gracias” – Orlando Goncalves

De otro lado, declarar que ISIS está acabado, sacar sus tropas de Siria, dejar a la deriva a los kurdos, quienes habían sido aliados de los EE.UU, entrar en una guerra comercial con China, que le ha costado más a los sectores del acero, aluminio y maquinaria, agricultores, y a la industria automotriz estadounidense que a la China; son solo alguna de éstas decisiones que, sumada a las declaraciones estridentes en un lenguaje polarizante, hacen que, la sociedad norte americana esté más dividida.

Claro, vienen elecciones en noviembre y “Divide et impera”, frase que se le atribuye al dictador y emperador romano Julio César, parece resumir la estrategia con la que algunos gobernantes se guían, sin importarle la suerte del ciudadano.

Mucha razón tenía Steve Bannon, uno de sus –varios- estrategas, cuando describió el actuar de su antiguo jefe, como la “deconstrucción del Estado administrativo”, ahí es donde está el verdadero peligro para las democracias.

Son estas decisiones y actos de facto las que van destruyendo los cimientos de las instituciones y las democracias; sumado a la pasividad del ciudadano, pues, la mayoría de nosotros estamos demasiado entretenidos – ensimismados en el metro cuadrado de “nuestra” realidad-como para prestar atención a lo hacen los gobernantes.

He usado el caso del presidente Trump por ser quizás el más mediático y polémico, pero, lamentablemente hay más ejemplos.

López Obrador –AMLO- en México, acabando el Seguro Popular que protegía a más de 60 millones de mexicanos que no tenía acceso a la seguridad social, por el solo hecho de que fuera un programa creado por un ex presidente contradictor. Resuelve entonces crear otra institución a la que llamó INSABI y, a días del cambio anunciado, la nueva institución comienza a hacer aguas, presentándose problemas en varias regiones y, mágicamente surge entonces la “rifa del avión presidencial”.

Otra de las decisiones de facto de AMLO fue anunciar la venta del avión presidencial, sin embargo, un año después lleva más de 2 millones de dólares en gastos y aún no se ha podido concretar la pretendida venta de la aeronave, pues, lo regresa a México con el anunció de que lo va a rifar.

Por supuesto, con ésta declaración la atención ahora se centra en la “rifa” y, los problemas reales como la salud, el hecho que el año 2019 México registró 34,582 asesinatos, siendo el año más violento en toda su historia, pasan a un segundo plano.

Parece que los vecinos –Trump y AMLO- aunque ideológicamente contrarios, optan por la misma retorica confrontativa y desafiante por los muros, uno físico, el de Trump y, el otro, de AMLO, el del uso de la fuerza para reprimir con –su nueva Guardia Nacional- a miles de inmigrantes centroamericanos que intentan llegar a México.

Claro, recordemos que en México también habrá elecciones en 2021 y, su resultado pudiera cambiar el destino del país, así como el proyecto político de AMLO, por lo cual, las decisiones y actos de facto parecieran encuadrar en la filosofía de “Divide et impera”.

Lamentablemente los ejemplos pululan. Los actos y decisiones de facto están teniendo efectos negativos sobre nuestras democracias, pero, los ciudadanos tenemos el deber y el poder para frenar estos desatinos de algunos gobernantes, aunque, en ocasiones no lo veamos.

Foto: https://laopinion.com/

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