Y… ¿Qué esperamos de 2016? Un análisis post recesión económica española

Por Laura Zineb Muñoz

Tras seis años de una profunda recesión económica, los efectos de las políticas implementadas por el gobierno en los últimos tiempos, dan sus frutos. Pudimos observar cómo en la segunda mitad de 2013 se produce un repunte de la economía, reforzándose en 2014 con un crecimiento positivo del 1,3%.

Según las previsiones del Banco de España, se estima que la fase de expansión económica en la que nos encontramos perdure a lo largo de 2015, siendo el crecimiento del PIB del 3,1% en promedio anual como consecuencia de la reactivación de la economía en los primeros seis meses del ejercicio. Muchos economistas consideran que, después de esta leve mejoría, nos adentramos en una posterior desaceleración económica bien entrado 2016, donde las previsiones de crecimiento vuelven a reducirse al 2,8%, quizás por la falta de compensación del poco dinamismo de la economía mundial y el efecto generado por la reducción del precio del petróleo, la posible depreciación del euro y la bajada de impuestos directos. Pero, ¿es bueno entrar tan pronto en una fase de desaceleración tras una recuperación corta? ¿Tan banal es nuestra estabilidad económica y débil sus cimientos?

Laura Muñoz Economista. Recientemente, ha trabajado como Asesora en el Gabinete de la Primera Tenencia de Alcaldía del Ayuntamiento de Sevilla. Durante estos años, ha estado inmersa en la captación de inversores (nacionales y extranjeros) con el fin de modificar el modelo productivo de nuestra ciudad mediante la materialización y establecimiento del Proyecto Zona Franca de Sevilla y, con ello, consolidar la recuperación y crecimiento económico de la ciudad. Además, junto a este proyecto, ha realizado todas aquéllas funciones de asesoramiento económico y político que llevaba aparejada la Delegación de Relaciones Institucionales. Inició su labor como consultora estratégica, participando en proyectos dirigidos siempre hacia la Administración Pública, en este caso, Ministerio de Medio Ambiente. Continuó en la Agencia para la Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía tras la reordenación del Sector Públicoadscrita a la Consejería de Agricultura. Además, entre otras funciones: – Programa Operativo Sevilla 2014-2020 (Inversiones Territorializadas Integradas) – Fondos Europeos – Smart Cities – Colaboración Proyecto CSI Europe
Laura Muñoz
Economista. Recientemente, ha trabajado como Asesora en el Gabinete de la Primera Tenencia de Alcaldía del Ayuntamiento de Sevilla. Durante estos años, ha estado inmersa en la captación de inversores (nacionales y extranjeros) con el fin de modificar el modelo productivo de nuestra ciudad mediante la materialización y establecimiento del Proyecto Zona Franca de Sevilla y, con ello, consolidar la recuperación y crecimiento económico de la ciudad. Además, junto a este proyecto, ha realizado todas aquéllas funciones de asesoramiento económico y político que llevaba aparejada la Delegación de Relaciones Institucionales.
Inició su labor como consultora estratégica, participando en proyectos dirigidos siempre hacia la Administración Pública, en este caso, Ministerio de Medio Ambiente. Continuó en la Agencia para la Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía tras la reordenación del Sector Públicoadscrita a la Consejería de Agricultura.
Además, entre otras funciones:
– Programa Operativo Sevilla 2014-2020 (Inversiones Territorializadas Integradas)
– Fondos Europeos
– Smart Cities
– Colaboración Proyecto CSI Europe

El crecimiento esperado del PIB en 2016 viene sustentado, en su mayoría, por el motor de la demanda interna. El consumo en los hogares se incrementará, según estimaciones, en un 3% como consecuencia de la leve mejoría experimentada en el mercado de trabajo, la rebaja en el Irpf que proporciona una mayor renta disponible y la disminución en los precios del petróleo. En cambio, la contribución que experimentará la demanda externa sobre el PIB será apenas insignificante y el indicador de confianza del comercio minorista continúa mostrando una desaceleración en los últimos trimestres.

En cuanto al comercio exterior, se prevé un ascenso de las exportaciones debido a la consolidación de las economías de los países de destino. Pese a ello, es preocupante el marcado ritmo creciente de las importaciones y la dependencia de productos procedentes de países terceros, comunitarios o terceros. La contribución del sector exterior al crecimiento intertrimestral fue negativa.

De 2015 se esperaba, mejor dicho, esperamos un nuevo despunte por la mejora de acceso al crédito y la trivial mejoría del poder adquisitivo en los hogares. Quizás, debamos esperar a la Epa del último trimestre para valorar la situación del mercado laboral, será la determinante.

La creación de empleo es el mecanismo por el que la recuperación llega más a la población. Los avances en el mercado laboral se ralentizan durante el tercer trimestre, con lo que de no producirse una mejora sustancial en septiembre, el número de afiliados aumentaría de manera insignificante, sin alcanzar el 1%. Y ello, con unos presupuestos apunto de aprobarse y donde se reduce la partida de prestaciones por desempleo por el buen vaticinio en la mejora del mercado de trabajo.

Según las previsiones y análisis realizados por determinadas entidades financieras, mantienen la firmeza de esperar la creación de un millón de empleos durante el bienio 2015 y 2016, reduciendo la tasa de paro hasta el 22,3% este año y hasta el 20,3% el año próximo.

Sin embargo, la deuda pública continúa aumentando y pudiera mantenerse al 98% del PIB en 2016. Junto al sector público, mantenemos un sector privado endeudado y un contexto político que nada ayuda a afianzar nuestra credibilidad frente a otros mercados. Los escándalos políticos de cualquier partido político desacreditan a una clase política ya devastada frente a la ciudadanía y, una ciudadanía totalmente apática.

El déficit público continúa siendo una lacra, siendo el quebradero de cabeza para el gobierno nacional y para las autoridades europeas. Pese al 4,2% comprometido por el gobierno, el desfase presupuestario se situará en torno al 5% del PIB, según previsiones. Las comunidades autónomas contribuirán a incrementar el déficit en otro punto con un desfase conjunto del 1,6%, frente al 0,7% comprometido. Así, el déficit se iría al 5,7% o 5,8%, pero el previsible superávit de los ayuntamientos, superior al 0,5%, contrarrestrará la cifra hasta situarla en torno al 5%.

Con estas cifras, el déficit de España será el más alto de la zona euro.

Además, se añade la incertidumbre política generada por las elecciones en Cataluña y la proximidad de las generales, pudiendo afectar a nuestra economía vía directa o indirectamente. Con independencia de la existencia de elecciones, cualquier territorio sobre el que vuela la sombra de la incertidumbre económica supone un retraso en las decisiones de inversión. Y, en el peor de los caso, anular la decisión por la búsqueda de otros destinos alternativos.

Aun así, podemos observar que la inversión empresarial ha resurgido en los últimos trimestres, con la presencia de unas condiciones financieras mejores que mueven al empresario a ampliar el capital existente.

Bajo estas previsiones, el peor escenario vendría de un empeoramiento de la economía mundial y, como hemos comentado, de la incertidumbre política imperante en nuestra sociedad. Debemos ser conscientes que, una pérdida de confianza en nuestro mercado conlleva una elevación de la prima de riesgo, dificultando los accesos al mismo.

Si analizamos los sectores económicos, el sector de la agricultura, ganadería y pesca lidera el crecimiento en el segundo trimestre de este año tras los pésimos resultados de 2014. Puede resultar un sector insignificante dada su escasa contribución al PIB, apenas el 2,3%, pero en términos relativos fue el que más avanzó, con un crecimiento del 2,8%.

La industria, con un crecimiento del 1,6%, proporciona el dato más elevado de la última década. La construcción, en cambio, ha frenado un poco el paso tras su espectacular repunte de finales de 2014 y comienzos de 2015 y creció el 0,8%. Incluyendo construcción, el crecimiento trimestral de la industria, un sector que supone el 16,1% del PIB, es del 1,4%.

El mercado de la vivienda tiende a recuperarse tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, crecimiento leve y gradual de la inversión residencial, donde prima el stock de viviendas pendiente de ventas. Y… OJO!!!! Debemos aprender de errores pasado… Apostemos por un crecimiento económico basado en el desarrollo industrial. La experiencia demuestra que, las economías más desarrolladas, han sustentado su crecimiento en el sector industrial.

La inversión en obra pública también se experimentó una gran mejoría, quizás por las convocatorias de elecciones locales y autonómicas.

El sector servicios representa el 67,3% del PIB, aglutinando 1/3 del total comercio, transporte y hostelería, que crece un 1%.

Entonces, ¿Qué? ….

La legislatura termina en unos meses, concretamente en diciembre. Y, ¿Cuál es el balance que podríamos hacer?…. Los españoles hemos sufrido una primera mitad de la legislatura (2012-2013) donde la fuerte destrucción de empleo se convirtió en la mayor lacra de la sociedad (considerado como principal problema que le preocupa a los ciudadanos en todas las encuestas realizadas), hemos estado sometidos a subidas de impuestos que asfixiaban a personas físicas y jurídicas, fuga de capital (financiero y humano) y, por muchos años, nos quedará la marca de solicitar el rescate a Europa para recapitalizar al sector financiero.

Pero tras la tormenta, 2014 y 2015 reflejan una mayor estabilidad del sistema financiero, las reformas implementadas parecen fomentar la creación de empleo (temporal y precario, en su mayoría, pero empleo), seguimos las políticas impuestas por el BCE y, con ello, parece que estamos situados a la cabeza del crecimiento entre los países europeos desarrollados.

Múltiples son las posibles interpretaciones que puedan darse de los datos vertidos en este post, quizás para algunos, los años más duros se debieron a pagar las consecuencias de herencias recibidas. Para otros, errores cometidos por el gobierno entrante para luego, pero la capacidad de gestión necesaria para redireccionar sus políticas a lograr mejoras a muy largo plazo.

Por tanto, según como se mire… España se sitúa en los últimos puestos de países de Europa, eso sí, por encima de Grecia, Portugal o Italia. Para muchos otros, España se encuentra detrás de Alemania y Francia, compartiendo primeros puestos con las potencias europeas.

Todo depende, del cristal con que se mire…

///

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *