¿Es posible un Gobierno Abierto sin tecnología?

Por Juan Pablo Freddi (@juanpfreddi )

En el proceso de comunicación entre gobernantes y ciudadanos, la tecnología ha modificado la interacción entre ambos actores, logrando crear mensajes que llegan a públicos cada vez más amplios, aunque al mismo tiempo cada vez más segmentados.

Uno de los testimonios más relevantes en este sentido lo aporta Santander, en España, que en un tiempo récord ha logrado situarse a la vanguardia del movimiento de las Ciudades Inteligentes. Por tomar sólo una muestra, se instalaron 12.000 sensores fijos y móviles colocados durante estos últimos años en emplazamientos estratégicos del callejero santanderino: farolas, papeleras, edificios y vehículos municipales convertidos ahora en una suerte de laboratorios de información.

Todo este engranaje se completa con la participación directa e indirecta de los ciudadanos. Por un lado, el sistema integra los datos recogidos por los propios usuarios a través de sus teléfonos celulares, que, convertidos en sensores, vierten al sistema desde múltiples puntos de la localidad variables de temperatura, ruido o posicionamiento geográfico.

Pero, ¿Qué sucede cuando la brecha tecnológica es amplia?

En esta última década uno de los términos de moda es el dospuntocero, una segunda generación de Internet que entiende a los usuarios que anteriormente eran meros receptores pasivos de mensajes, como prosumers, constructores de contenidos propios, intercambiando de manera constante su rol de emisor-receptor recpector-emisor. Esto trajo aparejada mayor horizontalidad, colaboración y una nueva distribución del poder. Se simplifica considerablemente el acceso a la información, se la puede compartir, es posible comentar, opinar, participar.

El inconveniente surge cuando los ciudadanos no cuentan con la tecnología o los conocimientos necesarios para conectarse a estas TIC. Sin embargo, el 2.0 pasa más por una actitud que por un aparato tecnológico. El lápiz es tecnología. El papel es tecnología. Y va a depender del uso que hagamos de ellos si realmente estamos ante ese paradigma 2.0.

Acceso a la información pública

Internet plantea al ciudadano además la posibilidad de ser utilizada como herramienta y espacio de vigilancia hacia los representantes del pueblo. Los datos sobre algún uso inadecuado de fondos públicos por lo general se viralizan a gran velocidad en las redes sociales, las promesas de campaña incumplidas son demandadas públicamente y pedidos ante necesidades puntuales son canalizados a través del perfil personal de los políticos.

Sin tecnología también hay acceso a la información pública. En Argentina el Decreto 1172/2003 y distintas Leyes provinciales aseguran ese acceso, siguiendo la línea de tratados internacionales. Sin entrar en la discusión sobre su cumplimiento efectivo, los ciudadanos cuentan con las herramientas para acceder a la información pública, que si bien es sumamente más sencillo hacerlo desde herramientas tecnológicas, tienen la posibilidad de acceder para participar y fortalecer el debate de la sociedad.

Gobierno Abierto, una actitud

Calderón Avellaneda es muy claro cuando afirma que “un Gobierno Abierto es aquel que entabla una constante conversación con los ciudadanos con el fin de oír lo que ellos dicen y solicitan, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta y que comunica todo lo que decide y hace de forma abierta y transparente”.

La apertura de un Gobierno pasa por su actitud, por su transparencia, por la participación y la colaboración; y no por el uso de tecnología de avanzada. Un Gobierno abierto debe fomentar que se comparta documentación de casos de valor real en ciudades abiertas, que se generen capacitaciones, talleres, seminarios enfocados a políticos y ciudadanos, planes para gestionar la apertura, la transparencia y la participación de modo inteligente.

 

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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