¿Soluciones técnicas para problemas sociales?

Por Francisco Piccini (@panchopiccini)

En el contexto sociopolítico y económico actual, como una larga estela que viene desde el siglo XIX y XX, todavía está latente la puerta para pensar a los Estados nacionales como grandes paquidermos burocráticos, siendo instrumentos de administración de caudalosos flujos económicos, informacionales, archivísticos y de lobby. Instrumento que las grandes corporaciones aprovechan. Sobre todo desde fines del siglo XX, las corporaciones comienzan a cartografiar la vida social y a hacerse cargo de instancias públicas que antes entraban únicamente bajo la competencia del Estado: la creación de subjetividades, proyectando consumidores en vez de ciudadanos; la oferta de ficciones a las que atenerse y con las cuales dotar de sentido a la vida social, ficciones antes bien pacificadoras y proactivas que amenazantes (particularmente en Argentina, el Estado siempre construyó sus relatos desde el “vamos hacia un lugar muy diferente al pasado, pero si no se sacrifican, puede volver”).

Ahora bien, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, el Big Data, parecen apuntar a una solución: cerrar las aguas entre los tentáculos burocráticos del Estado y los flujos impulsados por las corporaciones, reintegrar al Estado su función reguladora vital, estaría al alcance de la mano. El archivo, como código genético de las nuevas sociedades occidentales, convoca lo mejor de las dos veredas: la tendencia a la innovación en el campo de las nuevas tecnologías que tienen las grandes empresas, campo que evoluciona continuamente y sin parar, y las facultades administrativas de un Estado maduro. De esta unión surgiría el Estado Inteligente, un Estado que administra la innovación y que utiliza sus resultados para realimentar el proceso de toma de decisiones que pueden impactar en un rango mayor de escalas: desde la anticipación de picos de gripe en una temporada invernal hasta la pedofilia en internet.

francisco pEl machine learning, los análisis de Big Data, las ciencias computacionales y las ciencias sociales son las nuevas fuentes que orientarán a las políticas públicas. Pero, ¿cómo trabajar con políticas públicas que se entienden como comprensivas de lo social utilizando únicamente datos, datos que sólo señalan correlaciones y tendencias, y trabajan sobre lo cuantitativo? Un dato no explica, no da razones. Eso lo hacen las ciencias sociales y humanísticas. Un dato no se pregunta por qué, sólo señala un qué. No busca razones, sino correlaciones.

Si detectamos que una gran cantidad de personas utilizaron su teléfono inteligente la autopista Buenos Aires-La Plata, el mismo día, a la misma hora, en un espacio menor a 1 kilómetro, lo único que tenemos es la desnudez de ese dato: el qué. Después viene el trabajo interpretativo, que podrá decirnos que efectivamente había un embotellamiento alevoso ese día, a esa hora, y por eso tanta gente pudo utilizar sus smartphones sin que esto implique un accidente. Pero, aprovechando los datos que generan las TICs, y aplicándolos a la toma de decisiones políticas, ¿no estamos pensando soluciones técnicas para problemas sociales? Esto es una pregunta por el sentido de la técnica también.

La técnica, según Umberto Galimberti, es algo que habitamos. Es cierto que ya no hay un escenario humano que no sea un escenario humano-técnico, y esto no es una cuestión de elección. Sin embargo, antes de asumir este espacio, hay que preguntarse primero qué clase de técnica estamos introduciendo con el Big Data, por un lado, y si la sociedad tiene la suficiente fuerza y entereza para incorporarla en sus decisiones políticas sin desvirtuar el sentido social de las decisiones de gobierno.

Para preguntarse qué técnica estamos introduciendo cuando hablamos de Big Data, primero hay que tener en cuenta que la técnica, de alguna manera, completa nuestra insuficiencia biológica. Por esta razón, toda técnica es acción, porque nuestro cuerpo es acción. Y eso se traduce en acciones de gobierno. Pero en el debate sobre técnica y sociedad, varios autores introducieron la diferencia entre técnicas autoritarias y técnicas democráticas. ¿En nuestro uso del Big Data, deel machine learning y de las nuevas tecnologías de la información aplicadas a las decisiones de gobierno, estamos contemplando una armonía entre las necesidades sociales y las necesidades que estas técnicas pueden crear, y nos incitan a atender? ¿Puede el Big Data convertirse en una técnica que nos dicte nuestra necesidades si no hay un Estado y una sociedad política atenta a su desarrollo?

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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