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Gestionar una urbe implica abordar inteligentemente los tres aspectos que hacen al Desarrollo Urbano Sostenible de las ciudades: La sostenibilidad económica y fiscal, la gestión de riesgos ante el cambio climático y el desarrollo urbano integral.

Por Martín Sánchez 

Hoy es común escuchar hablar sobre Ciudades Inteligentes (o Smart Cities por su expresión en inglés). Cada vez son más las ciudades que adhieren a los principios de este nuevo eslogan. El paradigma de las Ciudades Inteligentes implica el uso de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) para el desarrollo de las urbes modernas. Temas como el Big Data o el Gobierno Abierto están a la cabeza de las temáticas digitales de la gestión urbana contemporánea. Seguramente, en los próximos años, aquellos  profesionales o técnicos capaces de manejar estas áreas y gestionar la información necesaria para el éxito de los políticos responsables de los gobiernos locales, los llamados smart people, tendrán un lugar de privilegio en las búsquedas laborales de las aspirantes a Ciudades Inteligentes.

Sin embargo, la gestión de las ciudades contemporáneas y el éxito de los gobiernos locales no dependen sólo de los smart people e implica algo más que Big Data o manejo de información y tecnología. Gestionar una urbe implica abordar inteligentemente los tres aspectos que hacen al Desarrollo Urbano Sostenible de las ciudades. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala tres áreas fundamentales, a abordar, para lograr la sostenibilidad urbana en el siglo XXI: la sostenibilidad económica y fiscal, la gestión de riesgos ante el cambio climático y el desarrollo urbano integral.

Los gobiernos locales, para ejecutar políticas sostenibles en el tiempo, deberán administrar correctamente sus recursos y sus cuentas fiscales. La necesaria búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, más allá de las transferencias de niveles superiores o el endeudamiento, lleva a los gobiernos locales a utilizar nuevas herramientas tributarias y regulatorias, como lo son aquellas relacionadas con la captura de valorización del suelo. Por ello, es fundamental que cuenten, en su staff, con profesionales formados en economía urbana, políticas de suelo y políticas fiscales y tributarias, con conocimiento y uso de nuevos instrumentos de financiamiento para el desarrollo urbano.

Martín Sánchez es Consultor en Desarrollo Urbano y Territorial. Planificador Urbano y Regional (UBA) y estudios en ITEM Ciudad, Lincoln Institute of Land Policy, University of Illinois at Urbana-Champaign y el Banco Interamericano de Desarrollo. Ha desarrollado tareas de Planificación y Gestión Urbano Territorial en distintos ámbitos municipales, en Argentina, y actualmente trabaja como Consultor para OUDOT (Oficina de Urbanismo, Desarrollo y Ordenamiento Territorial).

Por otro lado, el cambio climático ya está aquí y es una realidad que afecta considerablemente a toda la región de América Latina, con fenómenos hidrometeorológicos extremos y un inminente ascenso del nivel del mar. Muchas de nuestras principales ciudades latinoamericanas se encuentran en zonas bajas, sometidas a riesgos climáticos o directamente a orillas del mar. En ese sentido, es fundamental que las ciudades cuenten con profesionales ampliamente instruidos, no sólo en temas ambientales sino también en la gestión de riesgos de desastres y en los procesos de mitigación y adaptación al cambio climático, con todo lo que esto implica.

Por último, el desarrollo urbano integral contempla la atención de distintas problemáticas urbanas, como el propio desarrollo del territorio asociado a los sistemas de transporte y la movilidad, la planificación urbana y la gestión del suelo, la ejecución de infraestructura pública, los servicios públicos, un uso óptimo de la energía, la gestión del recurso agua y el saneamiento, la gestión de los residuos sólidos urbanos, la seguridad y la convivencia ciudadana, la desigualdad, la informalidad, el desempleo y la competitividad. Ello hace necesario el aporte de profesionales y técnicos especializados en desarrollo urbano y territorial, con un amplio conocimiento en estos temas, una gran capacidad de gestión en la función pública combinada con el manejo de asociaciones público-privadas (APPs) y gestión del suelo.

Aquellos profesionales encargados de los puestos más jerárquicos tendrán que liderar una gestión pública superadora de la tradicional administración pública burocrática. En ese sentido, la gerencia pública –con todos los aspectos que la diferencian de la gerencia en los ámbitos privados, fundamentalmente, en la búsqueda del valor público como norte– y una Gestión Estratégica para Resultados en el Desarrollo (GpRD) –que haga hincapié en los impactos por encima de los productos de los procesos de desarrollo–, serán cruciales en la formación de estos cuadros superiores de los gobiernos locales.

Por lo visto, entonces, aquellas metrópolis que se jacten de ser Ciudades Inteligentes deberán considerar en sus planteles algo más que smart people para un desenvolvimiento exitoso. Técnicos especializados en las distintas problemáticas urbanas como profesionales actualizados y ampliamente formados en la gerencia pública, serán fundamentales para que las ciudades del mañana alcancen un pleno desarrollo sostenible en el tiempo y sus gobiernos locales sean capaces de generar valor público para sus ciudadanos.

 

One thought on “¿Sólo smart people? : El futuro de las profesiones de las ciudades en el siglo XXI”

  1. Juan Carlos says:

    Excelente nota. Debería agregarse “low choreo”, imprescindible para cualquier gestión.

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