Seguimos lejos de una Administración con paredes de cristal

 

En última instancia, da igual si existe transparencia o no, lo importante es hacer ver que se sienta como una cualidad propia.

Por Francisco Delgado Morales.

Han pasado tres años desde la aprobación  de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre,de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno y, reconociendo los progresos que se han producido en este ámbito, aún se está lejos de conseguir el objetivo de una Administración con paredes de cristal.

A pesar de los esfuerzos que se han efectuado, la ciudadanía no percibe esos avances en transparencia.  Por poner un par de ejemplos en este sentido, el número de solicitudes de información recibidas por las instituciones  públicas es mínimo adía de hoy y la corrupción y el fraude, como elementos sobre los que la transparencia debe actuar como cortapisa, siguen siendo el segundo principal problema para los ciudadanos, según reiterados Barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)**. El hecho descrito chocaría frontalmente con un escenario totalmente diferente, y en positivo, si cualquiera se dejara llevar por algunas noticias que aparecen en los medios de comunicación, por los discursos que los distintos partidos realizan sobre sus actuaciones en materia de transparencia  o por los resultados que se obtienen en los diferentes rankings de evaluación elaborados por entidades de diversa naturaleza.

Fran Delgado Morales, Politólogo. Presidente de la Asociación Española de Acreditación de la Transparencia (Acreditra)
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad de Granada, Máster en Estudios de Opinión: Experto en Técnicas Cualititativas y Cuantitativas realizado en el Colegio Andaluz de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología y Postgrado en Gestión de Iniciativas para el Empleo en el Ámbito Local por la Universidad de Valencia.
Tengo experiencia de más de 10 años gestionando y coordinando programas de formación y empleo en Administraciones Públicas y Entidades Privadas y con una amplia trayectoria como sociólogo que me ha llevado a participar en numerosas investigaciones de mercado laboral, medioambientales, políticas y electorales. Igualmente, he prestado servicios de asesoría política en diferentes campañas electorales.
En el ámbito académico he sido miembro del equipo investigador del Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía, perteneciente al Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada, y Vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de esta misma universidad.
En la actualidad soy Presidente de la Asociación Española de Acreditación de la Transparencia (Acreditra) y desarrollo mi actividad profesional como Consultor, fundamentalmente en el ámbito de la transparencia, los estudios políticos y sociales, redes sociales, la formación y el diseño gráfico y web.

Se da por tanto una doble situación: la sociedad no percibe la transparencia, pero, al mismo tiempo, se hace gala de ella en declaraciones, rankings y presuntuosos premios, como si fuera un hecho constatable e incontestable. Algunas personas y colectivos definen esta realidad como transparencia*** o tramparencia****, para referirse una transparencia estética, que esconde en su interior la trampa de la opacidad de los da- tos en bruto y que utiliza la infoxicación como herramienta de ocultación, que se llena la boca de transparencia sin aportar información real y útil,o para referirse a una mera pantomima que tiene como objetivo más parece transparente que serlo realmente.

Aún se está lejos de conseguir el objetivo de una Administración con paredes de cristal

Esta paradoja de la transparencia en España recuerda al experimento del gato Schrödinger. Ese animal que está encerrado en una  caja  y que puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, del que no sabremos su estado real hasta que la abramos. Algo similar a ese experimento imaginario ocurriría con la transparencia. Se trata de una situación paradójica, es decir, que al mismo tiempo existe y no existe.De esa manera, la situación de la transparencia en España se podría definir así,como una coexistencia de estados superpuestos o “Transparencia de Schrödinger”. No obstante, en este caso, esta superposición no es debida a una cuestión propia de la mecánica cuántica, sino de cómo se utiliza la transparencia  en muchas ocasiones. Se desvirtualiza y se vacía de contenido cuando se convierte en algo finalista, en una medalla de la que hacer gala o un lugar en un pódium de una clasificación transparente determinada. En esta visión, el gato de la transparencia  estaría siempre vivo, listo para sacarlo, juguetear con él y enseñarlo con orgullo a los amigos. Pero, al mismo tiempo, el gato de transparencia  estará muerto si se aprecia que ésta no es entendida como un medio para facilitar el acceso a la información pública a los ciudadanos ni como un instrumento que garantice una efectiva rendición de cuentas de los responsables públicos, debiéndose partir de una concepción de la transparencia como proceso que se encuentra lejos de las visiones estáticas que se ofrecen ella habitualmente.

Debe recordarse que, cuando se habla de transparencia  en el ámbito público, el discurso que se hace de la misma debe enmarcarse dentro del debate político, de su uso electoralista y de la utilización partidista que se puede hacer de ella. Así,realizando un paralelismo con la palabra del año según el Diccionario Oxford, postverdad***** se puede decir que la situación actual está más cerca de lo que podría denominarse postransparencia que de una transparencia efectiva. Pasada una primera fase de aprobación de la Ley estatal, seguida de la proliferación de normas autonómicas y locales, así como la creación de innumerables portales web,en la actualidad se vive un momento en el que parece que las políticas de transparencia  han sido superadas y eliminadas de la agenda política. Han dejado de importar. El responsable político cree que ya elaboró una ley, un portal, creó una unidad de transparencia en su entidad y, por consiguiente, ya es transparente  (o, al menos ya puede decirlo). En consecuencia, acto seguido lo proclama desde la aparente convicción del que cree que es así para, acto seguido, hacer uso de ello construyendo un relato que no deje fisuras a parecer lo contrario. Por- que la situación real de la transparencia  es menos importante que los discursos que hacen soflama de ella y la reivindican como un hecho ligado a unos ideales políticos y éticos compartidos de los que sacar pecho. Al contrario, se trata de un discurso tramposo, y que es realizado de forma consciente, en el que lo que menos importa es la verdad. En última instancia, da igual si existe transparencia o no, lo importante es hacer ver que se sienta como una cualidad propia. El problema es que esta postransparencia no deja ser una estrategia propagandística y manipuladora de una realidad que no su- pera que se abra la caja sin que aparezca un gato muerto dentro de ella.

Han pasado tres años de la aprobación de Ley 19/2013, y seguimos lejos de conseguir el objetivo de una Administración con paredes de cristal.

* ARTÍCULO PUBLICADO EN EL NÚMERO 3 DE LA REVISTA ESPAÑOLA DE LA TRANSPARENCIA SEGUNDO SEMESTRE 2016:http://acreditra.com/ret-numero-3/

** EN LOS BARÓMETROS DEL CIS, LA CORRUPCIÓN Y EL FRAUDE PASAN DE OCUPAR EL PUESTO OCTAVO EN DI- CIEMBRE DE 2011 A LA SEGUNDA POSICIÓN EN DICIEMBRE DE 2013, LUGAR EN EL QUE PERMANECE DESDE ESE MOMENTO.

*** TRANSAPARIENCIA ES UNA PALABRA DE LA QUE VÍCTOR ALMONACID HABLA EN SU BLOG EN EL POST “OPEN RATA, PLAN DE FORMACIÓN, PERFIL DEL IGNORANTE Y OTRAS MALAS PRÁCTICAS.”

HTTPS://NOSOLOAYTOS.WORDPRESS. COM/2015/03/06/OPEN-RATA-PLAN-DEFORMACION-PERFIL-DEL-IGNORANTE-Y-OTRAS-MALAS-PRACTICAS/

****TRAMPARENCIA ES UN CONCEPTO QUE UTILIZA CON FRECUENCIA OPEN KRATIO, ENTRE OTROS, EN SUS INTERVENCIÓN ES PARA REFERIRSE A LA CIRCUNSTANCIA EXPUESTA EN EL TEXTO.

***** EL TERMINO POSVERDAD “DENOTA CIRCUNSTANCIAS EN LAS QUE LOS HECHOS OBJETIVOS INFLUYEN MENOS A LA HORA DE MODELAR LA OPINIÓN PÚBLICA QUE LOS LLAMAMIENTOS A LA EMOCIÓN Y A LA CREENCIA PERSONAL’. SE PUEDE ACCEDER AL ARTÍCULO COMPLETO EN SIGUIENTE ENLACE DEL PERIÓDICO EL PAÍS:

HTTP:// INTERNACIONAL.ELPAIS.COM/INTERNACIONAL/2016/11/16/ACTUALIDAD/1479316268_308549.HTML

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