¿Se Pueden Reconstruir Confianzas en Chile?

Por Felipe Vergara

Han sido semanas duras para la ciudadanía chilena, que duda cabe, y lo más probable es que continúen álgidos por un tiempo más; sin embargo, es momento de reflexionar y analizar cómo seguimos avanzando. El gobierno entregó una batería de propuestas, que pese a no tener nada de novedosas, al menos por fin escuchó a la calle e hizo propias muchas de esas demandas.

Sin embargo, hacer eco del descontento no basta para solucionar el problema, que además se arrastra por décadas y trasciende gobiernos. Congelar la tarifa del metro y de la luz es un avance, pero que no soluciona el problema de fondo, que es entender que el viernes 18 Chile cambió y este nuevo país exige otro trato. El modelo tradicional superó a la gente y dejó de tener miedo.

Aunque se ha expuesto latamente es bueno recordar el otro Chile, ese en el que un ministro motivaba a levantarse más temprano para pagar menos en transporte, otro a comprar flores y el tercero a importar remedios; y complementariamente el líder de los empresarios de las Aseguradoras de Salud decir que el sistema no está hecho para enfermos o que el alza del seguro catastrófico en un 50% está justificado u observar a un empresario expulsar a unas mujeres de “su playa”, siendo que por ley todas estas públicas, y por último, escuchar al presidente de la República afirmas que Chile es un oasis dentro de Latinoamérica. Ese es el estilo que la gente no aguantó, volcándose a la calle y exigir.

Felipe Vergara Doctor en Comunicación. Académico Universidad Andrés Bello @felipevergaram

Quizá el pic de esta revuelta ciudadana esté en aquel momento en que el presidente Piñera comparte pizza con sus nietos en un restaurante del barrio más acomodado de Santiago, mientras la ciudad empezaba a arder. Las crisis tienen un gatillante, yo creo sinceramente que ese hito fue el que marcó el sin retorno en esta crisis, porque fue cuando la lucha dejó de ser por $30 pesos (0,04 dólares) y se transformó en exigir dignidad y respeto; pero también es el momento en que las clases más acomodados entendieron que aquellos “privilegios” como dijo la primera dama, se debían empezar a compartir, y también empezaron a marchar por otros.

Chile tiene un ingreso per cápita de US$25.000, sin embargo el sueldo promedio no supera los US$700 mensuales, transformándonos en el segundo país más desigual de la OCDE. El 1% más rico de Chile controla el 35% de la riqueza nacional, el nivel más alto del mundo, superior a Estados Unidos que llega al 19,3%.

Es esa la lucha que la población chilena enfrenta hoy. Está claro que ha habidos muchos destrozos, detenidos, muertos, saqueos, los que son extremadamente graves, pero a su vez, hay cientos de miles de chilenos marchando en paz por todo el país pidiendo una mayor dignidad y un nuevo trato social.

Imagen www.pagina7.cl

Política Comunicada

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