¿Quiénes ganarán las elecciones?

Quienes ganen la guerra de las emociones

Escribe: Ivanna Torrico

Hoy en día gracias al Big Data y al Thick data, los estrategas, los jefes de campaña pueden saber exactamente cuáles son nuestros patrones de comportamiento, nuestras fobias, nuestros miedos, qué cosas nos indignan o qué temas nos molestan.

Muchos consultores políticos nos dicen que “las emociones ganan elecciones”, pero no nos dicen cómo.

Veamos un ejemplo reciente, el 20 de diciembre un artículo de “El Confidencial” de España reveló cómo es la estrategia del partido de Santiago Abascal.

Al mejor estilo de Trump, descubrieron que la mejor manera de llegar a sus potenciales votantes es indignando e incordiando (fastidiando) a sus rivales.

Lo que hacen es publicar especialmente en Facebook la frase «Vamos a dejar en paz al abuelo, a nosotros lo que nos funciona es otra cosa», esta frase que es además recurrente, se refiere a Franco (el abuelo).

Pese a que el algoritmo de la red social identifica tres millones de perfiles que de alguna manera simpatizan con el caudillo (en base a sus ‘likes’, publicaciones, grupos a los que pertenecen, etc.), Vox lleva meses ignorándolos en Facebook. Su técnica es más retorcida y rentable: cabrear a la izquierda asegurándose, así, de que sus mensajes llegan a quienes se indignan con los mensajes de Abascal… y reaccionan.

Esperan y ven cuáles son las reacciones de los usuarios en la Red para luego promocionar a través de las campañas pagadas de Facebook las que más valen la pena según sus criterios. Vox no sólo paga para que su contenido llegue a sus potenciales votantes, sino también a aquellos que el algoritmo de la red social identifica como de izquierda o extrema izquierda (por ejemplo, los 400.000 usuarios simpatizantes de Ada Colau, los 3,8 millones de Podemos o los 900.000 de Pablo Iglesias…). Este método está inspirado en las campañas de Trump, y gastando 10 veces menos que el PP, consigue llegar a mucha más gente.

Los mensajes diseñados para calentar en la Red son los más virales, ya lo dijo en mayo de este año el columnista del prestigioso medio alemán Der Spiegel, Sascha Lobo, quien afirmó que en las Redes Sociales hay un aprovechamiento de las distorsiones de nuestra percepción y nuestra memoria. En Internet es especialmente fuerte el efecto de arrastre, así como la “hiperemocionalización”: los medios sociales son medios del sentimiento. En consecuencia, los posts y comentarios indignados se difunden mucho más y mucho más rápido.

El comportamiento en la Sociedad Red es comparable a la de un adolescente.

Me gusta, me divierte, me asombra, me enoja, me encanta, me entristece, Facebook encontró la forma de no sólo expresar “me gusta” a todas las publicaciones de las páginas que sigues, sino también, una nueva función llamada Facebook Reactions, y aunque a muchos nos parece fantástico, millones de personas estamos siendo observadas, analizadas por los algoritmos.

El Internet es un negocio de datos y especialmente para algunas plataformas como Google, YouTube, Facebook WhatsApp y otras, al firmar un contrato con estas plataformas, les permitimos tener nuestros datos, cada movimiento que hacemos, cada sentimiento que manifestamos en las Redes es observado.

En la web, vemos que nos implantan las cookies y los usuarios dejamos nuestra huella digital. Esta información se la venden a los estrategas anónimamente, Snapchat por ejemplo venderá la información del reconocimiento facial en algún tiempo.

Es muy importante también destacar que hoy no solo es posible hacer la segmentación demográfica, sino también la segmentación psicográfica.

La segmentación psicográfica proporciona a la marca o en este caso a los partidos políticos, la posibilidad de dividir su mercado en grupos basados ​​en la personalidad de cada elector, permite clasificar a las personas de acuerdo a sus valores, estilos de vida, actitudes o personalidad.

En un entorno extremadamente competitivo, la segmentación psicográfica puede marcar diferencias con la competencia y sustentar estrategias de marketing exitosas. Conocer mejor los rasgos psicológicos de los consumidores (Electores) puede conducir a desarrollar mensajes mucho más ajustados a la demanda y de mayor valor.

La segmentación psicográfica puede ser de gran ayuda para identificar necesidades específicas del elector, optimizar los recursos en las estrategias de campañas y encontrar más oportunidades de llegar con el mensaje que toque las emociones del electorado, sin embargo, algunas campañas electorales están utilizando también esta maquinaria para polarizar y manipular a muchos usuarios en la Red y aunque algunas personas se niegan a darle la importancia debida a las estrategias digitales en las campañas electorales, otros avanzan a pasos agigantados, solo esperemos que no sean los equivocados.

Referencias

elconfidencial.com

Portofrei- Revista Correo Libre

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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