¿Qué diferencia hay entre las “Ciudades Inteligentes” y las “Ciudades Tontas”?

Por Gustavo Giorgetti

Dicen que las apariencias engañan. Veamos algunos ejemplos que parecen pertenecer a ciudades inteligentes pero que luego no son tal como parecen.

El primer ejemplo tomado del post titulado,  “Our ‘Smart’ Cities Are Ridiculously Insecure”, relata como Cesar Cerrudo @cesarcer, hacker profesional argentino, presentó en la “Infiltrate security conference” de Florida, lo fácil que es complicar y atascar el tránsito en 40 ciudades de Estados Unidos incluyendo San Francisco, Los Angeles, New York, Washington, así como también en ciudades de otros nueve países. Todo esto con tan sólo engañar remotamente los sensores de sus “semáforos inteligentes”.

El segundo ejemplo es más local. En nuestro país y la mayoría de la región se viene trabajando fuertemente en el desarrollo del gobierno electrónico. Se lanzan permanentemente múltiples portales de Guías de Trámites, supuestamente únicos, donde prolijamente podemos encontrar la lista de los “papeles” que debemos buscar en otro lado y luego presentar.

La tecnología termina siendo sólo una cáscara. El gobierno nos sigue pidiendo fotocopias de documentos que ya tiene de nosotros.

Los ejemplos anteriores parten todos de muy buenas intenciones, pero fallan por igual al no articularse desde la etapa de diseño con otros sectores/actores para lograr soluciones robustas, sin riesgo a fracasar en sus objetivos.  Es tarde y muy costoso para los semáforos inteligentes el sumar ahora el tema seguridad. Es tarde para el portal de trámites ver que haber rediseñado los procesos internos era clave. Sin embargo, es tiempo aún de que las disciplinas se articulen para permitir desarrollos inteligentes.

Desde que se acuñó el término “Smart City” en Singapur se ha buscado definir mejor su significado.  Generalmente se incluyen varios sectores temáticos, precedidos de la palabra “Smart”, como ser: movilidad, energía, seguridad, servicios, salud, medio ambiente, economía y gobierno, entre los más citados. Luego en el centro siempre se pone  “Ciudad Inteligente” pero nunca se explica cómo se logra esto en la práctica. Es como si de la simple puja de semejante complejidad de temas y nuevas disciplinas surgiría la coordinación de “todo con todo”.  Lo cierto es que cada actor sale velozmente a competir con sus propias prioridades e intereses para vender al mundo su propia y extraordinaria solución y de esa “articulación central” bien gracias. Debemos lograr abrirnos a una genuina “inteligencia colectiva” que nos relacione e involucre a todos, de lo contrario, por más soluciones interesantes y “exitosas” que hagamos, seguiremos teniendo “ciudades tontas” y donde sólo algo es seguro: cada día serán más complejas y riesgosas para vivir.

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Necesitamos a todos los sectores dialogando en una misma “frecuencia”, la propia de cada ciudad, para que las necesidades de cada uno se vean apoyadas, complementadas y articuladas oportunamente por las de otros. La auto-coordinación es el punto de apoyo para generar la inteligencia colectiva que una ciudad inteligente necesita. Esto cambiaría la tendencia actual, pasando de ciudades tontas a inteligentes.  El como hacerlo lo dejaremos para la próxima, para mostrar con ejemplos y casos reales como esto es posible sin la necesidad de mayores costos ni de más tecnología.

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Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

3 comentarios sobre “¿Qué diferencia hay entre las “Ciudades Inteligentes” y las “Ciudades Tontas”?

  • el 17 abril, 2015 a las 12:04
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    Gran verdad. La dificultad que presentan los administradores de ciudades son principalmente que carecen de inteligencia emocional para establecer estrategias colaborativas y participativas de los principales sectores a integrar en la planificación prospectiva y sinérgica de sus ciudades, sumado a la ceguera producida por la tendencia que tienen los líderes de bedetismo políticos que los limita en el accionar colaborativo. Seguimos viendo el árbol en vez del bosque, y muchas veces talamos ese árbol para ver otro atrás… Suerte que podemos buscar nuevas formas y seguir intentando hacer de nuestras tontas ciudades, ciudades mejores.

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    • el 19 abril, 2015 a las 22:46
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      Gracias Javier por compartir tus apreciaciones. Hay muchísimos casos irrefutables de lo mal que hacemos las cosas y todos justificados por malos supuestos, que ni siquiera nos cuestionamos. Estos frenan un desarrollo mucho más inteligente. El objetivo de esta columna es justamente exponerlos y cuestionarlos para poder cambiarlos.

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