Política inteligente para ciudades inteligentes

La dimensión política de las ciudades inteligentes Por Carlos Miguel Rodrigues (@carlosm_rod )

Vivimos en un mundo cada vez más urbanizado. Las ciudades se han convertido en los principales centros de decisión a nivel global, consecuencia de un doble proceso de concentración demográfica y centralización económica. Según datos de la ONU, el 54% de la población mundial residía para el 2014 en centros urbanos de más de 20 mil habitantes. Esta proporción global -que para América Latina alcanza ya el 80%- se elevará al 66% para el año 2050. En materia económica, se calcula que 600 ciudades del mundo generan el 60% del PIB mundial, mientras que en materia ambiental, se señala que las ciudades son responsables del 75% del consumo de recursos energéticos y del 80% de la emisión de gases de efecto invernadero.

Politólogo con estudios de postgrado en Gerencia Pública y Planificación del Desarrollo. Mis áreas de interés incluyen: participación ciudadana, planificación estratégica, desarrollo local y fortalecimiento institucional. He podido conciliar en mi experiencia laboral las actividades profesionales de la gestión pública con las actividades académicas del sector universitario. Esto me ha permitido desarrollar mis capacidades para participar tanto en proyectos de investigación como en proyectos de gestión. En los equipos de trabajo en los que participo procuro aportar capacidad de análisis, organización, orientación al logro y compromiso con la calidad. Adicionalmente, intento mantenerme activo como como comentarista independiente del entorno político y la gestión de gobierno.
Carlos Miguel Rodrigues. Politólogo con estudios de postgrado en Gerencia Pública y Planificación del Desarrollo. Mis áreas de interés incluyen: participación ciudadana, planificación estratégica, desarrollo local y fortalecimiento institucional. He podido conciliar en mi experiencia laboral las actividades profesionales de la gestión pública con las actividades académicas del sector universitario. Esto me ha permitido desarrollar mis capacidades para participar tanto en proyectos de investigación como en proyectos de gestión. En los equipos de trabajo en los que participo procuro aportar capacidad de análisis, organización, orientación al logro y compromiso con la calidad. Adicionalmente, intento mantenerme activo como como comentarista independiente del entorno político y la gestión de gobierno.

En este marco, ha emergido con fuerza la noción de smart city como nuevo paradigma de gestión de las ciudades. Bajo esta idea se agrupan un amplio conjunto de planteamientos que abogan por la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en la generación y el desarrollo de soluciones urbanas. Áreas como el transporte, los servicios o la educación han sido, por obvias razones, las preferidas y más desarrolladas.

Sin embargo, han crecido los cuestionamientos acerca de los riesgos del tecnologismo inherente a muchos de estos planteamientos, los cuales muy comúnmente obvian o desmeritan los condicionantes socioculturales y políticos de la gestión urbana. En este sentido, al igual que el paradigma del open government, se suele acudir a una perspectiva normativa que, si bien aporta insumos invalorables para la definición de estándares, objetivos y metas deseables, resta relevancia a la existencia de bloqueos, limitaciones y contradicciones de carácter sociopolítico que frustran la viabilidad de estos planteamientos en determinados contextos institucionales.

Al respecto, es esencial replantear la dimensión política de las ciudades inteligentes. Las ciudades son los centros claves del poder y el gobierno y sobre su gestión influyen muchos y muy diversos intereses. Aunque existan soluciones tecnológicas muy avanzadas, probadas y de bajos costos, su adopción es una decisión política, es decir, un asunto de poder e intereses. Y, bajo determinadas culturas políticas, caracterizadas por el predominio del clientelismo, el autoritarismo y las patologías burocráticas, las soluciones técnicamente preferidas pueden ser políticamente incómodas.

La idea del gobierno como instancia de control y reproducción de relaciones asimétricas de poder, visible en muchos entornos institucionales de América Latina, representa una fuerte barrera a la adopción de políticas o mecanismos de transparencia, participación o colaboración. La liberación de datos públicos, la concesión de espacios de cogestión o la entrega efectiva de cuentas públicas, centrales para el paradigma de la smart city, son interpretadas bajo esta lógica tradicional como pérdidas de poder y, por lo tanto, debilitamiento del gobierno. Incluso cuando, por moda, por imposiciones legales o por presiones sociales, se introducen dispositivos de este tipo, lo que suele suceder es que los mismos son vaciados de su contenido transformador y, en corto tiempo, convertidos en instrumentos funcionales a las prácticas tradicionales.

Con esto no quiero decir que estamos condenados al dominio de estas prácticas y cualquier intento de cambio culminará en fracaso. Por el contrario, en la medida en que se asuma la construcción de smart cities como un asunto político y no exclusivamente como un proceso de innovación técnica, podrán asumirse y abordarse con mayor éxito los condicionamientos y limitaciones. Esto implica diseñar estrategias para la viabilidad sociopolítica de los cambios, las cuales deben centrarse en la creación de incentivos adecuados que permitan alinear intereses y objetivos.

Esto, evidentemente, no es una tarea sencilla. Pienso en casos que conozco de primera mano como la ciudad de Caracas, y me adelanto sin problemas a elaborar una larga lista de posibles problemas y dificultades que enfrentaría cualquier proyecto de ciudad inteligente. Visualizar y asumir esta lista debe ser, en ese sentido, la primera gran y desafiante tarea que deben plantearse los emprendedores que quieran diseñar cambios no solo sólidos y solventes sino viables y realizables.

La idea es simple: la ciudad inteligente necesita para su desarrollo de una política también inteligente.   

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Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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