Ser ciudadano en la era de Internet

Por Carla Gago

La historia nos dice que no son pocos los países que lograron romper con los lazos coloniales que los unían a los grandes Imperios Europeos. El fervor de la causa es bien conocido en América Latina y permanece intacto en el génesis del nacimiento de varios de nuestros Estados. Si bien los grandes procesos de emancipación parecieran haber quedado atrás, el siglo XXI nos sorprende con el avivamiento de una llama que todavía arde en el inconsciente colectivo de pueblos que aún hoy buscan emerger como Estados libres.

Es el caso de Escocia, quien durante este año, supo mantener en vilo a la comunidad internacional al convocar un referéndum mediante el cual decidiría su permanencia o no dentro del Reino Unido. La ciudadanía fue convocada el 18 de septiembre de 2014 a ejercer los principios de la democracia directa en las urnas bajo la siguiente premisa: ¿Debería Escocia ser un país independiente? Sí o No”. Claro que la decisión no terminaría reduciéndose a una sencilla dicotomía. Detrás del voto afirmativo o negativo, los escoces vivieron en carne propia la intensidad de un debate sumamente articulado y complejo.

Más allá de los resultados del referéndum—finalmente se falló a favor de la permanencia—creo que lo sucedido en Escocia marca el inicio de nueva etapa en el proceso de consolidación de la democracia en los pueblos de nuestra era. Es importante resaltar que no sólo se requirió la presencia física de los votantes el día del referéndum sino que, a su vez, se experimentó una instancia de involucramiento online. La red social Facebook registró más de 10 millones de interacciones en su plataforma relacionadas con la temática del referéndum.

¿Cómo se traduce en palabras lo que a simple vista pareciera ser tan solo una estadística? ¿Qué nos enseña la experiencia escocesa sobre el estado actual del sistema democrático? El mensaje es claro: a la democracia ya no le basta con nuestra participación cada X cantidad de años. Nos necesita aquí y ahora para conversar, debatir y decidir la suerte de nuestros Estados.

La democracia nos pide que asumamos el compromiso a largo plazo de construirnos a nosotros mismos reivindicando nuestro lugar como actores sociales claves para el desarrollo y evolución del sistema político. El vínculo entre representantes y representados está sufriendo una metamorfosis maravillosa y está siendo potenciada, en gran medida, por las herramientas que se derivan de las tecnologías de información.

Se abren las puertas a un dialogo más inclusivo y, si bien persisten las jerarquías, la pirámide tiende a achatarse cada vez más. El debate ya no muere en el recinto del Congreso o en un despacho presidencial: aguarda en nuestros dispositivos de uso cotidiano y nos invita a hacerlo nuestro. El avance de Internet es tal, que hoy en día tenemos la posibilidad de acceder a los proyectos de ley que discuten nuestros legisladores mientras viajamos en colectivo o tomamos el subte.

Las redes sociales y los espacios intangibles de la red nos permiten expresarnos, familiarizarnos con los pensamientos de otros, encontrar puntos en común pero también nutrirnos de la diversidad de criterios y opiniones. Sin darnos cuenta, nos vamos moviendo colectivamente hacia la construcción de un futuro en red, emergiendo como ciudadanos activos y pensantes.

El paradigma de la era digital no sólo tiene el poder de crear nuevas tecnologías aplicadas al mundo de la informática, los negocios o la medicina: estamos frente a la creación de un nuevo lenguaje que nos aleja de la apatía y nos acerca nuevamente a la política.

No se trata de destruir los cimientos que dieron vida a la democracia, sino de lograr la tan deseada unión entre lo nuevo y lo viejo. Como dice Pía Mancini—directora de la fundación Democracia en Red—se trata de “pasar de la agitación a la construcción”. Los insto a no quedarnos dormidos, a no cegarnos ante la comodidad de la tradición. El siglo XXI nos pone el desafío de mejorar la calidad de nuestra democracia y hoy contamos con las herramientas para  hacerlo.

Estamos viviendo un momento de transición a nivel global y somos las generaciones más jóvenes quienes debemos dar el paso adelante y demostrar que un nuevo modelo de representación es posible. Así como no se nos escapa el lanzamiento de aplicaciones o gadgets innovadores, estemos atentos a las actualizaciones de nuestra propia evolución como ciudadanía. Levantar la mano y llegar al corazón del debate depende exclusivamente de nuestra voluntad. ¿No les parece que ya está siendo hora de despertar?.-

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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