pl
opi

Muerte del teclado y la administración pública

TODOS POLITÓLOGOS

Si, exagero, el teclado convencional no está muerto pero si está muriendo y en franco descenso.

Hay casos emblemáticos de gobierno móvil pero en general está apuntado a la interacción del ciudadano con una herramienta móvil no de los agentes públicos entre si o con los ciudadanos.

Por Esteban Pagano

Hace poco salió la noticia que hay más dispositivos móviles conectados a internet que pc convencionales y esto es una tendencia que no va a bajar más si tenemos en cuenta que el internet de las cosas va creciendo a pasos agigantados.

La interacción con los sistemas de información de los Estados están cambiando y esto es lo que más importa. El cambio hacia la movilidad no es tecnológico, es cultural.

La Teoría 90/9/1 plantea que el 90% de los usuarios miran el 9% aporten ocasionalmente y el 1% de los usuarios se atribuye más del 90% de las participaciones, esto tienen una conclusión simple en las herramientas para introducir información y es que no se necesita un teclado para hacer un like, es más cómodo tener una pantalla lo más grande posible si lo que vamos a hacer es consumir contenido y ocasionalmente escribir algo.

Además está el hecho que las herramientas para generar contenido de calidad cambiaron y se hicieron más móviles y no necesario siquiera escribir (este es el punto en el que los puristas pueden rasgarse las vestiduras) ya que existe el video e incluso se puede escribir hablando a través de asistentes de voz que en muchos casos son más rápidos que la escritura manual, y es lo que estoy haciendo yo en este momento.

Si unimos movilidad más inteligencia artificial tenemos un mundo nuevo.

¿La ubicuidad el esclavismo autoimpuesto o mayor productividad?

La ubicuidad de la tecnología nos trae muchos beneficios el poder interactuar con los sistemas dentro y fuera una oficina. Nos da por un lado la posibilidad de ser mucho más productivos pero también gracias a está omnipresencia nos sentimos más esclavos.

El diseño de los sistemas lleva muchas veces a aumentar esta sensación de auto esclavitud y es en este punto que quienes hacemos software podemos ayudar, diseñando los sistemas teniendo en cuenta esto y más aún cuando trabajamos en el sector público.

El diseño de los sistemas tiene que tener en cuenta al público y no las necesidades de los funcionarios de turno y cada vez más se ve esta tendencia en muchos sistemas que van haciéndose más amigables.

Los cambios en la Administración Pública.

Las oficinas públicas suelen estar configuradas (salvo excepciones) con una PC de escritorio y en algún caso por una Notebook lo que es muestra de la quietud de la administración.

En general los agentes trabajan en estaciones y no en movimiento, no como lo hace el ciudadano, especialmente los más jóvenes.

Hay casos emblemáticos de gobierno móvil pero en general está apuntado a la interacción del ciudadano con una herramienta móvil no de los agentes públicos entre si o con los ciudadanos.

Los ministerios siguen siendo claustros y se necesitan en muchos casos firmar acuerdos y papeleos para lograr colaboraciones interministeriales cuando debiera ser mucho más dinámico como sucede muchas veces en el sector privado en los que vemos acuerdos entre empresas que se generan y se terminan con total dinamismo.

Hoy el concepto de estación de trabajo se desdibuja, la nube nos permite interactuar con sistemas independientemente de nuestra ubicación, lo que puede permitir una interacción mucho más ágil entre los agentes públicos y los sistemas públicos.

Si a esto agregamos el open data y el gobierno abierto nos vemos ante un panorama de interacción mucho más grande y disperso, y es en esta interacción que los dispositivos toman relevancia, ya que hay que tener en cuenta que quienes interactúan con los sistemas lo hacen en cualquier tiempo y lugar lo que traspasa las posibilidades de una respuesta personalizada rápida y acotada al tiempo y espacio de una oficina por lo que por un lado generamos una descompresión de los sectores de atención al público y por el otro lado generamos una necesidad y una cultura de interacción mucho más grande con el estado lo que necesita aumentar la capacidad de respuesta Automática (mediante IA) o personalizada, con el objetivo de limitar lo más posible en estos sistemas carteles del tipo “su operación no puede ser procesada por favor diríjase a la sucursal más cercana”

El tamaño sí importa.

El tamaño en las pantallas tiene mucho que ver con los cambios de costumbres, los smart no están hechos para leer libros pero son más cómodos de transportar y leer en cualquier situación y nos dan la posibilidad de interactuar rápidamente.

Y los contenidos también cambian, los videos tienen que verse bien en estas pantallas y tienen que ser hechos pensando en ellas, las publicidades están mezcladas en el contenido, mezcladas más que a los márgenes porque en general no hay márgenes y las fotos se sacan pensando en verse en pequeño.

La interacción entre el ciudadano y el sistema debe ser hecha para el dispositivo y no una simple adaptación de un sistema ya hecho o peor aún de un largo formulario, ya que nadie escribe ni lee mucho en un pequeño dispositivo.

Debemos pensar cómo adaptar nuestros procedimientos a esta nueva realidad porque de lo contrario podemos caer en un estado arcaico y sin conección con los ciudadanos.

Por lo menos así lo veo yo, en mi pequeña pantalla escribiendo con mi voz y mirándolo en un smart mientras tomo mate, me baño y salgo a pasear el perro.

Renovación del pequeño artículo que publicara en novagob allá por el lejano 2013.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *