Liderazgo ciudadano: La agenda olvidada

El líder ciudadano promueve y dinamiza las acciones particulares de las poblaciones a las que representan.  

Por Carolina Albán

Tras los evidentes cambios vividos durante la última década en el mundo respecto a los temas de agenda coyuntural como la política, la economía, el cambio climático y el cómo se han ido manifestando las diversas sociedades, es innegable que los líderes ciudadanos quieren ser escuchados y buscan tener mayor protagonismo en la elaboración de la estrategia de los gobiernos. Esto con el fiel propósito de que sus necesidades y proyectos sean parte activa de la construcción de mejores convivencias dentro de sus comunidades.

María Mejías Moraga, Analista Política, menciona que “El liderazgo ciudadano tiene como finalidad conducir las acciones de la sociedad para obtener un beneficio común, no propio, ya que se requiere un líder con visión a estar al servicio de la comunidad, reflejar sus valores para lograr objetivos para poder crear una sociedad mejor por lo que si el ámbito moral estuviera ausente caeríamos en una crisis de valores y en líderes oportunistas disfrazados de dirigentes”.

Este liderazgo se manifiesta en el espacio público, reúne ideas, propone hojas de ruta, construye agendas de trabajo, mapea y articula con actores con fines públicos, por lo que su presencia es imprescindible para crear puentes entre la ciudadanía y las diferentes carteras de estado. El líder ciudadano promueve y dinamiza las acciones particulares de las poblaciones a las que representan.  

Por tal razón, a los políticos hay que recordarles que la participación ciudadana es un requisito básico para conocer las demandas que tienen las comunidades, y de esta forma trabajar en proyectos que generen la vinculación permanente de las sociedades civiles, sin olvidar que ellos -los políticos- no solo gobiernan para cumplir con su agenda política, sino, para cumplir con las necesidades que tienen los habitantes dentro de sus zonas de influencia.

Pero para tener este acercamiento con los líderes políticos, es necesario trabajar en la construcción y formación idónea de líderes ciudadanos quienes sean los voceros de las comunidades, organizaciones. gremios, empresas privadas,  que propicien escenarios donde se desenvuelve la cotidianidad, la mediación, la cercanía, la institucionalidad y la política entre autoridades y poblaciones; es decir, que sea un articulador en la contribución de agendas públicas para el cambio institucional y social.

En el Ecuador, el liderazgo ciudadano es escaso. Según datos estadísticos del Consejo Nacional Electoral (CNE), existen 17 organizaciones entre partidos y movimientos políticos de ámbitos de acción nacional, donde los líderes de cada provincia han tenido participación ciudadana, sobre todo, en el ámbito político, mas no, en el ámbito social.

En varios gobiernos populistas y socialistas de Latinoamérica, se ha identificado que en los discursos presidenciales de campaña, la inclusión de la ciudadanía para influir en la toma de decisiones del poder público, es un tema que lo toman en cuenta y otorgan protagonismo esencial al ciudadano, pero, la realidad es distinta. Las promesas existen, pero ninguno las cumplen.

Sin duda, es necesario que las instituciones privadas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones culturales, y demás actores de un país, tengan la iniciativa de construir líderes para que sean ellos la guía y el vínculo con el sector público para delinear objetivos y estrategias de forma conjunta y así cumplir con sus derechos en busca del bien común; donde la ética y la moral sean pilares para generar democracias más justas, incluyentes y sustentables, no solo para quienes más lo necesitan, sino para todas las clases sociales que conforman una nación.

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