Las herencias malditas

Por Ruby Soriano

Uno de los lastres políticos que enfrenta México, es el alto nivel de corrupción en sus esferas de poder. Desde el arribo del Presidente Andrés Manuel López Obrador, los escándalos por corrupción durante el sexenio del ex mandatario Enrique Peña Nieto, develan la realidad de un gobierno que fue invadido por las prebendas, desvíos de recursos y el presunto lavado de dinero.

La llamada Casa Blanca de Peña Nieto sólo fue el hilo conductor de todo lo que se ha ido descubriendo entre contubernios y corruptelas al más alto nivel.

La llamada Estafa Maestra que fue el antecedente más sólido para la detención de la hoy ex funcionaria peñista, Rosario Robles, fue uno de los principales sensores con los que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador inició la apertura de la caja de pandora. 

El tema de Pemex y los vínculos con el caso Odebrecht que apuntaron a otro ex secretario de Peña como lo fue Emilio Lozoya, mostraron a los mexicanos la realidad de un sexenio carcomido por los abusos de poder y desvíos de recursos, que evidencian una inminente descomposición política.

La detención del abogado Juan Collado vinculado al círculo más cercano de Enrique Peña fue la advertencia de todo lo que se desencadenaría en torno a los círculos de excesos y corrupción.

El más reciente escándalo apunta a la sobrina del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, ex Secretaria de Turismo, ex Presidenta Nacional del PRI y actual senadora, Claudia Ruíz Massieu quien estaría involucrada en desvíos millonarios a través del Fondo Nacional Turístico con la presunta coparticipación del ex Secretario de Hacienda, Luis Videgaray. 

Hasta el momento, Emilio Lozoya ex titular de la Secretaría de Energía sigue prófugo aunque se sospecha que podría ser uno de los informantes para seguir destapando la gran cloaca del sexenio peñista.

Mientras que Rosario Robles, ex titular de Sedatu es la única que se encuentra tras las rejas y enfrentando un proceso donde difícilmente se advierte que pueda conseguir su libertad.

A todo lo anterior, el actual Gobierno de México sigue sumado investigaciones e hilos conductores a través de Santiago Nieto, su “fiscal de hierro”, quien sigue la pista de todos los negocios fraguados y amparados en la impunidad del sexenio anterior.

La desaparición de los 46 estudiantes de Ayotzinapa y la simulación de las entonces autoridades policiacas para avalar montajes e ignorar las pistas que llevaran a la verdad de lo ocurrido con los jóvenes desaparecidos apunta al entonces Procurador de la República, Jesús Murillo Karam.

Lo más reciente que se tiene en puerta, es investigar el desvío de recursos para la reconstrucción de casas e inmuebles dañados con el sismo de 2017.

En esta última trama son muchos los funcionarios y los nombres que podrían salir a flote, luego de los negocios que se hicieron con los recursos que originalmente iban encaminados a los damnificados del temblor.

Todo lo anterior implica un gran reto para el gobierno del Presidente AMLO que si bien está ventilando toda la red de corrupción, también se espera aplique la ley contra los responsables y no sólo en torno a los chivos expiatorios.

Hasta ahora los hilos conductores de la corrupción en México apuntan de manera directa a los operadores de Enrique Peña. La gran duda del pueblo mexicano es saber si por primera vez en la historia del país, la aplicación de la justicia alcanzará para ver a un ex mandatario mexicano tras las rejas. 

Política Comunicada

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