La República Dominicana se juega su democracia en un “ajuste de cuentas” político

Por Geovanny Vicente Romero

En el pasado han quedado aquellos días en los cuales el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se destacaba de los demás por ser la agrupación más organizada, disciplinada y funcional. Raras veces sus asuntos internos eran motivos de intranquilidad social o de ridículo nacional como los sucesos que ocurrían en otros partidos. La pasada semana se celebraron las elecciones primarias simultáneas de partidos, siendo el PLD el que terminó con una disputa que puede alcanzar no solo a los órganos constitucionales que deciden, pero también llegar a requerirse alguna mediación/observación internacional.

Dos facciones se disputaban la candidatura: el leonelismo y el danilismo. El expresidente Leonel Fernández se enfrentaba a Gonzalo Castillo quien representa al sector del presidente Danilo Medina. El desenlace de estas primarias es conocido por todos, en un resultado muy cerrado, Gonzalo parece haber ganado el proceso (48,34 % vs al 47,61).

El equipo de Fernández alega que un algoritmo instalado en el “código fuente’’ del software de las elecciones alteró el resultado. Por consiguiente, depositaron una instancia ante el pleno de la Junta Central Electoral en la cual se solicita que se detenga la declaración oficial de resultados mientras se hace una auditoria manual y digital al nivel presidencial, parte del proceso que en todo caso debe ser revisada y/o anulada respetando los niveles municipal y congresual.

Desde mi experiencia como observador electoral de elecciones en los Estados Unidos e internacionales, sé que en el caso del voto electrónico uno de sus peligros está en la etapa de la transmisión de los datos. No estuve presente y no puedo certificar esta ocurrencia en República Dominicana, pero me sorprendió ver datos de la Junta Central Electoral antes de cerrar las votaciones, lo que pudiera interpretarse como tendencioso. Es por esta razón que vimos candidatos pidiendo, de emergencia, a sus seguidores permanecer en las filas de votación hasta que pudieran votar.

Esta crisis política electoral de República Dominicana no podría entenderse a profundidad si no se analizan las causas que nos trajeron a este momento: pugna presidencial.

La última ocasión en que el presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández se enfrentaron en unas elecciones fue en las primarias de 2007, pero esta no sería la última vez que los líderes del PLD medirían fuerzas dentro de su propia organización arrastrando con esto al país.

Tenemos que poner las cosas en contexto para una mejor comprensión del escenario que vive el PLD y por añadidura toda la sociedad dominicana, que se encuentra polarizada en una crisis partidista interna que si no se tratara del partido en el poder no causara tanta atención. Es la principal fuerza política no solo por ostentar el Poder Ejecutivo, pero también por su control hegemónico en el Poder Legislativo. La reforma constitucional de 2015 que permitió a Danilo Medina reelegirse en 2016 con la prohibición de hacerlo en 2020, no sería obstáculo para que Medina reencarnara sus aspiraciones –o al menos cobrar una vieja cuenta– en el cuerpo de un candidato enlatado y manufacturado como veremos más adelante.

Ajuste de cuentas de una deuda que nunca fue olvidada:

“El Estado me venció” fue la frase con la cual el presidente Danilo Medina, entonces candidato, finalizó sus aspiraciones presidenciales en mayo de 2007. En ese entonces, Fernández era el presidente en turno y Medina su retador. En aquel momento, Medina entendió que en gran medida su derrota pareciera haber sido el uso excesivo de los recursos del Estado a favor de la reelección. Recordemos que en el 2000 ya Danilo había corrido por la presidencia de la República sin éxito cuando Hipólito Mejía – del Partido Revolucionario Dominicano (PRD)- le ganó con un amplio margen (49.87%-24.9%). Tanto en el primer gobierno de Fernández en 1996 como en su segundo en 2004, Medina fungió como su Secretario de la Presidencia lo que algunos países se considera Primer Ministro.

En 2006, a mitad del segundo gobierno de Fernández, Medina deja su posición en la administración para emprender su propio proyecto político nuevamente, esta vez en contra del carismático Fernández, único presidente que el PLD había tenido hasta la fecha, quien seguía siendo popular. Tratando de echar tierra sobre su amplia derrota del 2000, Danilo arranca con el slogan motivante: “Ahora Es”.

La derrota de Danilo en 2000 se repetiría en 2007 cuando el presidente Fernández le derrotó en primarias de forma arrolladora con un 71% contra un 28%, números que probablemente habrán bajado la moral del equipo perdedor generando la famosa frase del candidato. En 2010, Leonel con presencia significativa en el congreso pudo reformar la Constitución para continuar en el poder. Declinó esta posibilidad y en 2012, por fin se da el “Ahora Es” que Danilo anhelaba en 2006, cumpliéndose su “profecía”. ¡El resto es historia!

Danilo ha tenido uno de los mejores gobiernos de la historia dominicana. El nivel de pobreza se ha reducido, se ha invertido en más educación y mejores hospitales y se ha continuado con el crecimiento económico que exhibieron los tres gobiernos de Leonel Fernández. Este éxito no es exclusivo de Danilo, como he dicho en el pasado: “No menos cierto es que ese crecimiento no se debe solo a la gestión de Danilo Medina, o de una persona, pues este desarrollo, con sus altas y sus bajas, pasó por las manos de Joaquín Balaguer (1966-1978, 1986-1996), Antonio Guzmán (1978-1982), Leonel Fernández (1996-2000, 2004-2012) y esta tendencia de crecimiento se mantiene en la era de Danilo Medina”.

Cada término llega a su fin y con él aparece el ciclo electoral. La Constitución de 2010 prohibía a Danilo Medina reelegirse para el periodo 2016-2020. El PLD con mayoría legislativa, nuevamente enfrenta el escenario de resolver el dilema recurrente de la política dominicana: la reelección. El Comité Político del PLD se reunió en la ciudad de Juan Dolio y con un acuerdo que más tarde se conoció como ‘El Pacto de Juan Dolio’, un partido repartió la suerte de toda la nación. En 2015, se reforma la Constitución, se quita el candado que impedía el acceso de Medina a la reelección y se le pone impedimento para el 2020, no tanto así para Fernández que ya llevaba 4 años fuera del poder y podía aspirar nuevamente en el 2020.

Llegando el fin de su segundo término, Danilo se vuelve a enfrentar al dilema de siempre. Esta vez pienso que ponderó muy bien su legado en la historia y opta por no reformar la Constitución. El peor fantasma de su pasado político vuelve a la escena: Fernández es el pre-candidato favorito. Pero, ¿cómo cobrar una vieja deuda con una Constitución que impide el enfrentamiento directo? El estratega del PLD tiene un as bajo la manga.

La incubadora política:

Un proyecto político se incuba como Sillicon Valey incuba sus “startups” para hacerlas exitosas en poco tiempo. Como señala Eduardo Moreles, director de Startupbootcamp Fintech Mexico, “Startup es una gran empresa en su etapa temprana; a diferencia de una Pyme, la Startup se basa en un negocio que será escalable más rápida y fácilmente, haciendo uso de tecnologías digitales.”

Grandes compañías como Uber empezaron como startup. En la arena política, tal cual las empresas con el plan de negocios, se necesita una estrategia de campaña. Para una campaña “express” exitosa se requieren tres cosas: a) buena imagen; b) un mensaje de impacto y conexión (narrativa); y c) mucho dinero.

Estos tres elementos fueron logrados en la campaña de Gonzalo Castillo. Sesenta y seis días necesitó para convertirse el candidato del PLD. Pero, ¿cuánto crédito de este éxito Gonzalo le debe a su propia trayectoria política? Solo el tiempo lo dirá. Su equipo sabe que, de los últimos 25 años, 20 han sido gobernados por el PLD con solo dos rostros en el poder (Danilo-Leonel), su mensaje vino con una mirada al futuro y trajo el slogan de #SangreNueva.

El tercer elemento también se cumple en la manufactura de este producto político desconocido para los dominicanos antes de su experiencia como ministro de Obras Públicas. Su fortuna siempre ha estado bajo escrutinio por lo rápido que crece, viniendo de un origen humilde y una carrera empresarial mezclada con la función pública. Sería otro dinero, sumado al propio, el que catapultaría su candidatura.

La batalla de David y Goliat: Dos viejos adversarios miden fuerzas en un choque de titanes

Desde mi óptica, el gobierno trató -con creces- de recrear un escenario similar al que ese sector del PLD consideró desigual en 2007. El apoyo que recibió Gonzalo del gobierno fue abrumador: Gabinete de los ministros, directores generales, el Comité Político del PLD, el Comité Central del PLD, 126 alcaldes22 senadores, 60 diputadosgenerales retirados, etc. Aun así, Gonzalo no alcanzó el 50% en las primarias.

Futuro político de Leonel Fernández:

Esta hoja de la historia aún no se ha escrito. Todo dependerá de las decisiones que los órganos electorales y constitucionales tomen sobre estas primarias recién celebradas. La realidad es que, contra todo pronóstico, con su campaña #LaFuerzaDelPueblo, Fernández ha demostrado que es el líder de la organización que preside. En un escenario adverso, él podría encabezar la candidatura de una coalición de 16 partidos minoritarios que sumado a un grupo considerable de peledeistas que votaron por él podrían romper con el “de facto” Estado de partido único y desplazar al Partido Revolucionario Moderno (PRM) como fuerza de oposición. Esto forzaría en 2020 la primera segunda vuelta que veríamos desde 1996. Leonel en otro partido redibuja completamente el mapa electoral.

Un PLD dividido es un PRM fortalecido y la contienda sería entre la mencionada coalición y el PRM que nunca ha logrado el poder. Al final del día, los cambios siempre atraen y el PRM está ante su oportunidad más importante, pero para tener éxito deben apoyar que se aclaren los resultados de los aparatos electrónicos, más allá de toda duda razonable porque de no ser así, su candidato, Luis Abinader, corre el riesgo de que le apliquen la misma pócima electrónica en el 2020. Con aclarar las cosas gana el país, Gonzalo retira el asterisco pegado a su victoria* y adquiere legitimidad o Leonel demuestra su triunfo y por supuesto, Luis Abinader puede estar tranquilo sabiendo que competirá en un ambiente transparente en 2020.

Imágen: Resumen Latinoamericano

Política Comunicada

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