La “rendición de cuentas” gubernamental como liturgia política

Por Estefanía Montalvo Cózar (@Journalist2012 )

En la sociedad del espectáculo del mundo actual la liturgia política es cada vez más recurrente como estrategia de seducción a ciudadanos y electores. Algunos “gobiernos progresistas”, en su frenético culto a la personalidad del líder, han instaurado informes semanales de “rendición de cuentas”, transmitidos por radio y televisión, que se han transformado en reiterativos monólogos presentados en escena cual liturgia religiosa.

Esta modalidad de “rendición de cuentas” en Latinoamérica empezó a través de cadenas mediáticas en 1999 con Hugo Chávez, en Venezuela, con su programa ‘Aló, Presidente’, que se emitió por primera vez un domingo 23 de mayo, hace 16 años. Con la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela, el ‘Aló Presidente’ (www.alopresidente.gob.ve) mutó a ‘En contacto con Maduro’, un espacio del mismo formato pero con su propio estilo. Maduro sigue los pasos de su antecesor a través de una cadena radial que se difunde desde la sala de prensa del Palacio Presidencial en Miraflores.

Evidentemente, no es solo un capricho presidencial, responde a una estrategia de comunicación política que se ha convertido en huella de algunos “gobiernos progresistas”, aunque no es un invento suyo. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, a la fecha lleva 439 enlaces ciudadanos, popularmente conocidos como “sabatinas” por transmitirse todos los días sábados. Así también un formato similar lo realizó, en 1930, Franklin Roosvelt con el “Weekly Radio Address’ y Barack Obama recurre a una práctica similar desde el Internet.

Consultora en Comunicación Estratégica y Política. Magister en Comunicación  Organizacional para empresas públicas, privadas y ONGs (c). Tiene un diplomado en Periodismo y Responsabilidad  Social por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Ha trabajado durante ocho años en temas de comunicación pública y gobierno. Fue Directora de Comunicación del Ministerio del Ambiente del Ecuador y Analista de Comunicación  de la Secretaría de Comunicación del Gobierno del Ecuador. Actualmente, es jefa de Comunicación de la Fundación Museos de la Ciudad.
Estefanía Montalvo Cózar Consultora en Comunicación Estratégica y Política. Magister en Comunicación Organizacional para empresas públicas, privadas y ONGs (c). Tiene un diplomado en Periodismo y Responsabilidad Social por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Ha trabajado durante ocho años en temas de comunicación pública y gobierno. Fue Directora de Comunicación del Ministerio del Ambiente del Ecuador y Analista de Comunicación de la Secretaría de Comunicación del Gobierno del Ecuador. Actualmente, es jefa de Comunicación de la Fundación Museos de la Ciudad.

Pero, ¿son realmente mecanismos de rendición de cuentas? ¿O se han convertido en espacios de propaganda oficial a través de la espectacularización de la política?

“Sabiendo que la comunicación política será capaz de persuadir si se produce en conjunción de un contexto, un líder con un mensaje y una audiencia, oportunamente alineados, pueden identificarse elementos dramatúrgicos que sabemos, desde antiguo, o más recientemente, que funcionan. Que constituyen, por así decirlo, una liturgia imprescindible de la política”, recalca Luis Arroyo en su libro ‘El poder político en escena: historia, estrategias y liturgias de la comunicación política’.
Aunque parece una visión novedosa, este mecanismo del show en tv o radio tiene su pasado. Por ejemplo, la puesta en escena mediante la cual los líderes de Washington se presentan cuando hay amenazas, urgencias o crisis a través de enlaces de televisión o radio, es bastante conocido en la política estadounidense, con los mensajes televisados “desde el despacho Oval de la Casa Blanca, en donde el comandante en jefe dirige su mirada hacia sus conciudadanos desde su escritorio de madera, se ha convertido en un rito conocido”, dice Arroyo. Así también los mensajes de Navidad del Rey de España o del Rey de Inglaterra, siglos atrás. Todo calculado, al dedillo, tal cual la filmación de una película.

Sin embargo, lo que antes era algo ocasional hoy se ha convertido en una rutina comunicacional. Esta es la variable más novedosa. Bajo el antifaz de “rendir cuentas” al pueblo, los gobernantes han construido una elaborada liturgia política en la que cada semana unifican el mensaje, confrontan a los opositores y construyen la narrativa política oficial bajo una ritualidad que tiene elementos en común: el show, los aplausos, las sonrisas, los primeros y primerísimos planos del Gobernante, y hasta los insultos en contra de los “enemigos”. Todo esto cargado de una oratoria coloquial desbordante de estereotipos que busca desesperadamente identificación con la gente, entretenimiento más que información; pero que, sin embargo, sutilmente introducen consignas e ideas-fuerza para blindar la imagen del líder y su gobierno, martillando la conciencia del ciudadano desprevenido.

“Queremos estar más cerca del pueblo, de nuestros mandantes, queremos dialogar con ellos e informar cada una de nuestras acciones”, son las frases cliché que estoy segura hemos escuchado en reiteradas ocasiones cuando los mandantes hablan de la necesidad de estos espacios de contacto ciudadano. La propuesta suena muy positiva y en favor del “pueblo”, pero si nos fijamos en los detalles, no son del todo espacios ciudadanos.

Me detendré en el Ecuador. El primer Enlace Ciudadano del presidente Rafael Correa fue en Quito el 20 de enero de 2007 desde el emblemático Salón Amarillo del Palacio de Carondelet, en el Centro Histórico de la capital. Se lo realizó cinco días después que asumiera la Presidencia y el formato fue una suerte de entrevista radial: el Presidente respondiendo preguntas de periodistas sobre la coyuntura y las actividades de su agenda de esa semana. Los primeros “interlocutores” del presidente fueron Paco Velasco (ex ministro de Cultura del Gobierno) y Jorge Yunda (ex presidente del Consejo Nacional de Telecomunicaciones del Ecuador y ex asambleísta del oficialismo) quienes entrevistaron al Mandatario como consta en este vídeo:

En palabras de la Agencia Pública de Noticias de Ecuador (ANDES), creada durante el Gobierno de la Revolución Ciudadana, “los números del informe semanal (72 mil minutos con una audiencia promedio de 800 mil ciudadanos en vivo) establecen un inédito record en este país sudamericano en el que los gobernantes -una vez posesionados- acostumbraban a mantener distancia de quienes con sus votos los llevaron al poder”.

El primer Enlace Ciudadano (Diálogo con el Presidente) en Ecuador duró una hora y tuvo una modalidad absolutamente distinta del formato actual. Antes, tenía tres componentes: agenda semanal, entrevistas con los periodistas y un espacio sobre Ciencia y Tecnología. Según la agencia ANDES, “en sus inicios, al programa se invitaba a periodistas y actores sociales, pero fue evolucionado por la necesidad de tener espacio para comunicar las actividades del mandatario y los programas y políticas del gobierno. El esquema fue variando de la participación a una dinámica de rendición de cuentas”.

¿Quién asiste? Actualmente, la convocatoria es pública y abierta, pues es publicitada por radio en la ciudad escogida para su montaje y ampliamente ‘compartida’ en redes sociales por las cuentas oficiales de ministerios y secretarías de Estado, como matrices para su viralización. En su primera edición, 53 radios retransmitieron para todo el país el Enlace Ciudadano del Presidente Correa, hoy son más de 450 emisoras y canales de televisión que se unen “voluntariamente” a la señal. En primera fila del ritual, se sientan los alcaldes de la provincia en la que se realiza y los Ministros de Estado que tengan un tema que tratar en cada Enlace.

Formato y segmentos: La “evolución” de la que se habla, al parecer, dejó de un lado a los ciudadanos en cuanto a tener una retroalimentación, pues el Enlace Ciudadano, es un espacio en donde quien habla es el Presidente: hace anuncios importantes, cuenta sobre su agenda de la semana, hace explicaciones gráficas de la política gubernamental y sus obras. De vez en vez, algún Ministro también amplía información de la temática de su competencia. Pero ya en los últimos años, no se escucha en vivo a los ciudadanos o a gremios, como se lo hacía antes. En este link podemos navegar por estas cadenas de “rendición de cuentas”: http://www.enlaceciudadano.gob.ec/
Poco a poco la modalidad de dialogar con periodistas cambió por segmentos para criticarlos, tales como ‘La Libertad de Expresión ya es de todos` y ‘La cantinflada de la Semana’. Un equipo de comunicadores se encargaba durante meses de rastrear estos errores periodísticos o violaciones flagrantes a la Ley de Comunicación para evidenciarlos en la palestra pública. Finalmente, los segmentos también mutaron, pero los temas son recurrentes, dependiendo de su envergadura o de la polémica que puede generar.

El Presidente sigue un guión que es revisado una y otra vez previo a cada sábado con su equipo más cercano para repasar el orden de los videos y las presentaciones de Power Point que se presentarán a los ciudadanos.

Pese a que el Presidente llega a las 10:00 en punto para su “rendición de cuentas”, el ritual inicia dos horas antes, cuando los asistentes bailan y cantan al ritmo de música nacional con artistas en vivo para amenizar la larga espera. Este show no es televisado, solo lo viven quienes desde temprano cuidan su espacio debajo de la gigantesca infraestructura montada para la ocasión. Todo está sincronizado. Apenas está terminando el show de música se escucha por los altos parlantes las notas del “Patria, Tierra Sagrada”, melodía que anuncia la entrada apoteósica del mandatario. La liturgia se sigue al pie de la letra con el guión establecido. Abrazos, besos, gritos y aplausos son el preámbulo para el Enlace Ciudadano, que durará 3 horas cada sábado en cadena nacional de radio y transmitida en televisión por Ecuador Tv (Televisión pública ecuatoriana).

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Política Comunicada

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