La nube en el Estado argentino: sus desafíos y ventajas

PARTE 1

Por Alejandro Prince y Lucas Jolías

La revolución tecnológica está cambiando prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas de una manera increíble y a una velocidad impresionante. A diferencia de lo que sucedía hasta hace apenas unas décadas, hoy en día nos parece “normal” conectarnos de modo permanente con las personas que queremos, así como acceder a la información que estamos buscando desde cualquier lado y de forma instantánea.

La aparición de la nube consolida y profundiza la intensidad de estos cambios. Tal como ya avizoraba John McCarthy a comienzos de los años sesenta, así como un ciudadano, una empresa o una entidad estatal no se preocupan diariamente por conseguir agua o generar electricidad sino que acceden a ellas a través de distintos proveedores, la computación en la nube es una tecnología novedosa que puede ser concebida como el puntal de un nuevo servicio público de incalculable impacto. Su principal objetivo es resolver los problemas de almacenamiento de las computadoras personales y garantizar el acceso permanente a través de Internet a una cantidad ilimitada de archivos e información.

Con la computación en la nube se inaugura una nueva era digital. El cloud computing habilita nuevas formas de negocio por Internet (e-business), contribuye a la eficiencia productiva e impulsa el progreso económico. Abre las puertas, además, a nuevas formas de conexión entre las personas y a la creación de comunidad.  Finalmente, y por sobre todas las cosas, es una herramienta fundamental para la ampliación del acceso a derechos básicos como la educación y la salud.

Sin embargo, esta “cuarta revolución industrial” supone también desafíos complejos y contradicciones difíciles de resolver. Si el potencial benéfico de la computación en la nube es innegable, también resultan evidentes ciertos riesgos y comprensibles las incertidumbres esta nueva tecnología genera. Algunas personas cuestionan la seguridad de su comunidad, la privacidad de sus datos, la sostenibilidad del trabajo propio y de sus hijos, y también si el impacto será positivo para todos, o habrá ganadores y perdedores. Según un Estudio de McKinsey la velocidad de este cambio es diez veces mayor que en la 1er revolución industrial, pero su impacto será 3. 000 veces mayor. Esto genera gran preocupación entre expertos, políticos y empresarios, ya que la posibilidad de adaptación se vería muy reducida.

Lo cierto es que es muy probable que en pocos años el término cloud prácticamente desaparezca y deje de ser sinónimo de innovación y diferenciación porque, del mismo modo que ya no decimos web-mail sino simplemente mail. Toda nueva tecnología será en la nube.

La pregunta en consecuencia es cómo aprovechar el poder de la nube para transformar para mejor la vida de las personas sin generar dislocaciones. La tarea es, cabe reconocerlo, de enormes proporciones, ya que plantea cuestiones cardinales tales como garantizar la seguridad pública y el derecho a la intimidad; cómo reconocer la soberanía nacional sin restringir el flujo eficiente de información a través de fronteras internacionales; y cómo proporcionar a los empresarios e innovadores la libertad de crear garantizando al mismo tiempo que los beneficios del cambio tecnológico se compartan de manera amplia y equitativa.

Entre las principales ventajas de la computación en la nube pueden contarse:

    • Bajo costo inicial y de mantenimiento: No es necesario tener una gran cantidad de infraestructura para el almacenamiento de los datos, ya que el proveedor de servicio se encargará de almacenar la infraestructura.
    • Seguridad: Dependiendo de la empresa u organización, las mismas cuentan con terceras partes que se encargan de la auditoría de sistemas de seguridad, tanto físicos como de segregación de funciones y servicios.
    • Cumplimiento de regulaciones: las terceras partes se encargan de hacer que el proveedor del servicio cumpla con las regulaciones necesitadas por el cliente.
    • Información a tiempo real: para las pequeñas empresas que no poseen la infraestructura necesaria para la minería de sus propios datos, los proveedores pueden dar servicios de minería de datos, dando información en tiempo real.
    • Fuerte inversión en actualización e innovación: el proveedor de estos servicios siempre se encuentra en el auge de los servicios para no ser sobrepasado por competidores en calidad de servicio.

 

  • Alto grado de especialización: debido a la escala de datos y de clientes.

Por su parte, algunas de las posibles desventajas de la Nube son, dependiendo del proveedor y el tipo contrato, el costo por transacción o consulta y la necesidad de conexión a través de Internet por medio de un proveedor externo.

Distintos tipos de nubes y modalidades de servicio:

La nube no es homogénea, única y totalmente abstracta. Resulta más correcto afirmar que existen nubes, cuya propiedad pertenece a una o más empresas que las comercializan a terceros, las utilizan para sí mismas en exclusividad o las comparten con otras entidades.

Puede establecerse, por lo tanto, una primera tipología de nubes:

  • Nube pública: se basa en un hardware físico compartido, perteneciente y operado por un proveedor externo. Las Nubes públicas son ideales para pequeñas y medianas empresas u organizaciones con demandas variables. Su principal ventaja es la velocidad con la que se pueden implementar los recursos de Tecnologías de la Información (en adelante, TI) y la capacidad de pagar sólo por aquellos servicios utilizados. Al repartirse los costos de infraestructura entre múltiples usuarios, cada uno puede adoptar un enfoque propio de aprovisionamiento de TI, pagando de acuerdo a su nivel de consumo. Debido al tamaño de las nubes públicas es posible aumentar o reducir la potencia de cómputo según las demandas y en pocos minutos.
  • Nube privada: es una infraestructura dedicada por completo a una empresa u organización que se aloja in situ o en el centro de datos del proveedor de servicios. Ofrece toda la agilidad, escalabilidad y eficiencia de la nube pública, pero también proporciona mayor nivel de control y seguridad, lo que la convierte en adecuada para grandes organizaciones o aquellas (en particular, gobiernos locales, regionales o nacionales) que tengan obligaciones estrictas en relación a la protección de datos. Otro beneficio adicional es su capacidad de personalizar los diversos componentes de cómputo, almacenamiento y red, adaptándose a los requisitos específicos.
  • Nube compartida: es un híbrido entre la Nube pública y la Nube privada. Varias empresas u organizaciones comparten una Nube que puede ser administrada por una consultora o de forma interna.

La cantidad de soluciones existentes en forma de nube es tan amplia que los proveedores pueden contarse por miles. Las diferencias radican principalmente en el tipo de servicio que ofrece cada proveedor. De acuerdo con el tipo de prestación que se provee a los usuarios (Software, Plataforma, Infraestructura) es posible distinguir tres modelos de servicios:

  • Infraestructure as a Service (IaaS): el modelo Infraestructura como Servicio comprende todos los recursos computacionales necesarios para que el cliente pueda ejecutar o implementar el software que desee, en apoyo de sus funciones o necesidades específicas. En este grupo encontramos a los proveedores de recursos de hardware en entornos en la nube, como Microsoft AzureAmazon EC2, vCloud, Google Compute Engine, entre otros.
  • Cloud Platform as a Service (PaaS): el modelo Plataforma como Servicio permite que el cliente desarrolle en la infraestructura brindada aplicaciones (adquiridas o desarrolladas a la medida) que le permitan explotar su negocio. Yendo un paso más allá que el modelo IaaS, incluye todos los recursos de infraestructura (instalaciones físicas, equipos de cómputo y de comunicaciones) y proporciona un conjunto de Interfaces de Programación de Aplicaciones (API) que permiten al usuario la gestión e interacción con la infraestructura. Algunos de sus principales proveedores son Google App Engine, Heroku, Microsoft Azure y Amazon Web Services.
  • Cloud Software as a Service (SaaS): bajo el modelo Software como Servicio el cliente solo utiliza software que ofrece el proveedor dentro de su infraestructura Cloud (IaaS + PaaS). Es la categoría donde entra el mayor número de proveedores, siendo algunos de los más destacados SalesForce, MS Office365, Google Apps for Work y Dropbox.
  • Recientemente, ciertos autores han comenzado a hablar de una cuarta modalidad denominada Serverless PaaS, enfocada en crear servicios sin mantener servidores de aplicaciones, en general microservicios “sin server”.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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