La mujer y la política, o la utopía de la igualdad

Por Sergio Baldassarre

Siempre que me propongo hablar de la cuestión “la mujer y la política” me viene a la cabeza una idea. Lo que llamo “el día de la muerte de la esperanza” o “golpe de machismo cultural inducido”. Y la idea es esta: vamos con un niño y una niña al supermercado y en la sección juguetes todo está definido sin lugar a duda. La sección niña cuenta con una gran variedad de muñecas, bebes, cocinitas de juguete, licuadoras, tablita de planchar ropa, la indiscutida Barbie y algunos pequeños ponys para el encanto de la futura mujer que brotará de extensas jornadas de juegos e ilusiones hacia un porvenir plagado de dificultades y cuestiones de género que puede que hayan comenzado ese mismo día. En la sección niño, en cambio la cosa se pone por demás interesante. Autos a control remoto, armas con luces y sonidos, naves espaciales, balones de fútbol, telescopios, juegos de química, y hasta computadoras de juguete, microscopios, y drones miniatura para ser manejados desde el celular. Para el regocijo del futuro hombre que brotará de extensas jornadas de apasionantes juegos bélicos, de aventuras fantásticas y habilidades deportivas que puede que hayan comenzado ese mismo día, el día del supermercado.

Como si una maquinaria siniestra estuviera interesada en direccionar el destino de una y de otro. La pregunta es si esto existe o es así, la respuesta sabemos que es NO. Pero en la realidad algo parecido va a ocurrir. La mayoría de las mujeres estarán predestinadas a la atención del hogar y la crianza de los hijos, y el hombre se convertirá en el proveedor económico de esta dupla. Este puede ser el signo de una era pasada, que había abandonado el maltrato y el destrato sobre el rol de la mujer en la sociedad. Si tenemos en cuenta que, hasta la Revolución Industrial, la mujer tenía menos derechos que un esclavo, esto de la variedad de juguetes podría verse como un adelanto. Pero en el fondo no lo fue. Tal vez fue la concesión de la clase masculina predominante intentando calmar las aguas de los tiempos que se venían en cuanto al rol de la mujer no solo en la sociedad sino también en la política.

Se estableció casi como una cuestión cultural, inculcada desde la niñez, que lugar debería ocupar cada uno en la sociedad. Esta escala funcional otorgó al hombre la actuación en el espacio público, tener funciones relacionadas a la productividad, asociar la figura masculina a la “razón”, y obviamente a la “dominación”. En cambio, la mujer ocupaba el espacio privado, el del hogar, con funciones básicamente reproductivas, asociando la figura femenina a la sensibilidad, la emoción, la intuición y obviamente, la “subordinación”. Si esto era así, la paz reinaba, si alguna mujer intentaba alterar este orden, bien, ya sabemos qué le pasó a este tipo de mujeres. Solo recuerden el movimiento de sufragistas en Londres y como les fue y por lo que pasaron. Entienda el lector, que me he saltado casi 500 años de oscurantismo y sumisión en la historia de la mujer en la sociedad, porque avergüenza tan solo mencionarlo. Pero lo que estamos viendo, es en la era moderna. La historia de la política se las arregló para salirse siempre con la suya en relación con los derechos de la mujer. Por ejemplo, en la Argentina cuando se sanciona la Ley Sáenz Peña del voto universal, la ciudadanía se otorgó sobre la base del padrón militar. Al anudar el derecho al sufragio con el deber del servicio militar, las mujeres quedaban excluidas. Pero como en toda evolución, había excepciones.

Las mujeres no eran ajenas a la política. Las mujeres habían participado tempranamente en la política a través de distintas acciones individuales y colectivas, tanto en movimientos (políticos o sindicales) como en partidos.

La vida de diversas asociaciones de mujeres se expresó en la publicación de periódicos y revistas, labores profesionales y la organización de reuniones y conferencias.  Por ejemplo, Juana Manso y Juana Manuela Gorriti se inscriben desde las letras, entre las mujeres que sostenían un discurso vindicativo.

Elvira López produjo la primera tesis sobre feminismo en la UBA.

Hasta se llegó a un 1º Congreso femenino internacional 1910, cuyos temas eran: condición económica de la mujer

trata de blancas, situación de las obreras casadas,

las cárceles de mujeres, lograr “una sola moral para ambos sexos”, derecho al divorcio, elevación educativa, cultural y científica de las mujeres. Y el más temido y odiado por todos los hombres: Derecho al voto. Hubo dos simulacros electorales en los cuales las representantes más conspicuas fueron candidatas.

La intención era resaltar la madurez cívica de las mujeres no sólo para votar sino también para ser electas. Tres figuras femeninas son altamente representativas de este período: Julieta Lanteri, la socialista Alicia Moreau de Justo, y la radical Elvira Rawson de Dellepiane eran las cabezas más visibles del sufragismo y exigían los mismos derechos para varones y mujeres.

Pero no será hasta el 23 de septiembre de 1947 en que, con un gran protagonismo de Eva Perón, llega el Voto Femenino a la Argentina.

Pero veamos cómo les fue a los demás países latinos:

Es increíble ver la cantidad de años que se tardó en reconocer el derecho al voto de la mujer en América toda. Veamos entonces como les fue a los países que han sido pioneros en políticas de estado, y son los referentes del mundo:

Diferencias más, diferencias menos, no es una gran señal cuando se supone que somos iguales ante la ley, ante los ojos de Dios, o ante los ojos del que sea.

El camino que ha tenido que recorrer la mujer a lo largo de la historia política de las naciones del mundo es un bochorno. Porque como es el tema, una mujer puede dar a luz, ¿hacerse cargo de la crianza de un hijo que tal vez sea el próximo presidente, pero no estaba capacitada para votar? ¿Ah y los hombres sí?

Entonces, si nos volvemos a la escena de la sección juguetería del supermercado y vemos esto decimos que es una barbaridad. Pero hay un detalle. Esto pasa en los supermercados de hoy día, de este raro siglo 21. De hecho, se está luchando en algunos estados la paridad de género en la composición de los gobiernos, municipios, legislaturas, etc.

¿Se está discutiendo? ¿La idea no cierra, o si cierra?

Lo que ya no hacen los hombres desde la dominación, lo hacen desde el consumismo. Basta ver las publicidades que consumen nuestros hijos e hijas en la televisión. Los adoctrinan. A ellas para ser el ama de casa de los sueños o la chica bonita que se pone un rico perfume para seducir al hombre. A ellos para ser esos héroes mitológicos que ganan millones en el fútbol, o pueden comprar Mercedes Benz o costosos relojes, siempre con la banda sonora de la aventura o la grandeza.

Hay una realidad, la mujer tenga la capacidad que tenga o la grandeza que tenga debe demostrar a cada paso lo que hace y el lugar que debe tener. Es un hecho. Hay un sexo que se cree fuerte que parece tener el toro por las astas y no logra darse cuenta de que el futuro llegó. No basta con sumarse a las marchas de “Ni una menos” y luego continuar como si nada. Es desmerecer el trabajo que desde hace mucho tiempo llevan adelante mujeres en la política en todos los estados.

Llegó el momento que en la política de todo el mundo la mujer obtenga el lugar que le corresponde porque a fin de cuentas somos seres humanos con los mismos derechos. Muy a pesar de la opinión de los más conservadores y muy a pesar de que en algunos países del mundo la mujer sigue viviendo peor que en la era del supermercado.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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