La jugada estratégica del debate político en tiempos no electorales

La organización de un debate no es solamente necesaria en época de elecciones. Por Estefanía Montalvo Cózar

Los debates pueden ser un recurso de la comunicación política que permite a un actor tomar ventaja sobre un tema en la opinión pública.

También es un mecanismo para posicionar una idea o una postura oficial frente a críticas coyunturales, siempre que el debate sea bien organizado, estratégicamente difundido y que los interlocutores sean correctamente elegidos. No hay una fórmula para saber cuándo es necesario un debate político, pero la medición de las encuestas sobre el posicionamiento de un tema en los medios de comunicación y en la ciudadanía es un buen termómetro para saber cuando activar la jugada estratégica que constituye un debate político. No obstante, los debates deben diferenciarse de las entrevistas o de los llamados “diálogos” con periodistas sobre la coyuntura. En Ecuador, el presidente Rafael Correa recurre bastante a esta práctica con los periodistas de los medios públicos e incautados por el Estado bajo el esquema ‘Diálogo con el Presidente’, por ejemplo, este que se desarrolló el  7 de junio de 2015 (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=5Coq4kS1Gto )

Como parte de su estrategia de comunicación política, en Ecuador, el pasado 28 de octubre se organizó un inédito debate entre el presidente Correa, su equipo económico y tres analistas de corte neoliberal. Esto luego de que durante más de tres semanas los principales medios de comunicación privados del país posicionaron la tesis de que se empieza a vivir una crisis económica de impredecibles consecuencias.

Consultora en Comunicación Estratégica y Política. Magister en Comunicación Organizacional para empresas públicas, privadas y ONGs (c). Tiene un diplomado en Periodismo y Responsabilidad Social por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Ha trabajado durante ocho años en temas de comunicación pública y gobierno. Fue Directora de Comunicación del Ministerio del Ambiente del Ecuador y Analista de Comunicación de la Secretaría de Comunicación del Gobierno del Ecuador. Actualmente, es jefa de Comunicación de la Fundación Museos de la Ciudad.
Consultora en Comunicación Estratégica y Política. Magister en Comunicación Organizacional para empresas públicas, privadas y ONGs (c). Tiene un diplomado en Periodismo y Responsabilidad Social por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Ha trabajado durante ocho años en temas de comunicación pública y gobierno. Fue Directora de Comunicación del Ministerio del Ambiente del Ecuador y Analista de Comunicación de la Secretaría de Comunicación del Gobierno del Ecuador. Actualmente, es jefa de Comunicación de la Fundación Museos de la Ciudad.

Como era de esperarse, el permanente monitoreo de medios que realiza el gobierno debió prender las alertas sobre la peligrosa corriente de opinión que empezaba a configurarse y ganar terreno en la opinión pública. La apuesta comunicacional fue optar por un debate, luego de que durante varias semanas se intentó rebatir en los medios oficiales la tesis de la “crisis económica”. Al parecer estas acciones no fueron suficientes, por lo que fue necesario montar un debate bajo el formato de un programa denominado ‘Prisma Económico, diálogo con el presidente’. (http://bit.ly/1Q2R4p4). El Gobierno tenía claro que debía desmentir que el Ecuador está en una crisis económica y qué mejor que hacerlo a través de su mejor vocero, el presidente Correa. De ahí que durante el debate reiteradamente negó la existencia de tal “crisis económica”.

Diario EL COMERCIO dialogó al respecto con Polibio Córdova, presidente de la firma Cedatos,  quien dio una clara explicación política al encuentro. En la última encuesta que realizó su firma en 23 ciudades se preguntó a la gente cuáles son los principales problemas del país. El 55% de ecuatorianos respondió que era el factor económico reflejado en fenómenos como el desempleo, la pobreza, el endeudamiento, el costo de la vida y mal manejo de la economía. Córdova argumenta que hace seis meses esta cifra bordeaba el 49%. Es decir, subió seis puntos. Con esto se comprueba que las encuestas son un factor fundamental para dar pasos acertados o no en la esfera pública. El debate político en Ecuador, ni si quiera en época de elecciones, es  común, más bien los políticos le huyen a los debates televisados. Tanto es así que el último debate convencional de Correa fue en octubre del 2006, durante su primera campaña presidencial.

Sin embargo, el inusitado debate acontecido días atrás en Ecuador puede servir para extraer algunas importantes lecciones. Un debate bien planificado es una estrategia de comunicación con la que se gana en posicionamiento y en imagen. Los pasos fundamentales para su organización son:

  1. Seleccionar correctamente a los interlocutores. Para ello es fundamental analizar sus antecedentes y pronunciamientos sobre el tema a tratar, buscando flanquear sus puntos débiles, analizar sus argumentos y preparar las posibles respuestas ante las ideas que manejan.
  2. Organizar la modalidad del encuentro y acordar con los invitados como será la dinámica.
  3. Definir el set en el que se desarrollará y el moderador.
  4. Definir el formato de debate idóneo para nuestro protagonista. Para esto es fundamental saber cuáles son sus fortalezas  en cuanto al lenguaje verbal y no verbal.

En el indicado debate participaron: Alberto Dahik, ex vicepresidente de la República (1992-1996) y economista neoliberal ortodoxo que fuera amnistiado por la Asamblea Constituyente (en el 2008) a pedido del presidente Rafael Correa; Mauricio Pozo, exministro de Finanzas del defenestrado Lucio Gutiérrez; y, Ramiro González, ex dirigente de la desaparecido partido “Izquierda Democrática” y exministro de Industrias del actual gobierno. Todos vinculados de alguna manera con el “pasado” o la “larga y triste noche neoliberal” como acostumbra repetir el presidente Correa para trazar una frontera simbólica entre el antes y el después de su gobierno.

En el último debate económico en Ecuador (http://bit.ly/1jVYa1J) se cuidaron todos los detalles a tal punto que los voceros oficiales, incluido el moderador, vistieron traje sin corbata, mostrando más cercanía con los ciudadanos. El formato de debate que se utilizó fue el de los participantes sentados en sillas (que pueden ser de media o baja altura). Según la ‘Guía para la organización de debates políticos’ del Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales,  este es un formato más informal que permite ser usado si hay una amplia cantidad de participantes, además, aproxima a los participantes al público y permite el registro del lenguaje corporal (una de las ventajas del Presidente Correa y desventaja de sus interlocutores).

Asimismo, se utilizó un set con público, mayoritariamente estudiantes universitarios, quienes pudieron formular preguntas, previamente seleccionadas. Esta estrategia permitió que los  panelistas pueden recibir retroalimentación gestual del público pues contribuye a la generación de un ambiente más cálido. Lo interesante es que todas las preguntas eran dirigidas al Presidente, obteniendo así más minutos para expresarse en medio de las dos horas que duró la transmisión. En un recuento de diario EL COMERCIO se menciona que el Presidente  intervino durante 56 minutos, a diferencia de sus interlocutores que entre todos llegaron a poco más de 45 minutos.

Un elemento simbólico interesante fue que en el montaje del set, detrás de la silla que utilizaría el presidente Correa se ubicó una pequeña biblioteca, de tal forma que cuando el presidente Rafael Correa era enfocado por la cámara se veían decenas de libros a su espalda, reforzando su imagen de académico y conocer de materia económica. Por el contrario, detrás del resto de interlocutores solo estaba un fondo azul. Digo esto para recordar que en los detalles está, muchas veces, el éxito de una estrategia. En definitiva, el debate político puede ser una jugada estratégica siempre que se lo planifique con lujo de detalles.

Estrategia de medios en un debate

  • Es necesario armar una estrategia, antes, durante y después del debate. Primero garantizar la cobertura y difusión previa del hecho como un plan de expectativa a través de los medios para que haya sintonía.  A veces puede ser necesario hacer una rueda de prensa para dar a conocer detalles sobre la organización y la metodología del debate.
  • Durante el debate es fundamental tener un breve resumen escrito sobre el objetivo del debate, la biografía de las y los candidatos. Las redes sociales son fundamentales para mantener a los seguidores al tanto de los pormenores del debate. Lo ideal es socializar un hashtag para unificar los comentarios y luego poder hacer mediciones.
  • Una vez finalizado el debate se debe  enviar un comunicado de prensa que incluya fotos y/o video, especialmente para aquellos medios que tuvieron presencia directa en el evento.
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Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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