La decadencia de la comunicación política; de ésta y de ambas

Por Fernando Flores D’Ascencao (FFlodas)

Hace menos de una semana en Argentina nos amanecimos con un hecho jamás visto en la historia democrática de nuestro país, no al menos en tiempos de la República: el poder real pasa de jugar en las sombras a hacerlo de cara al ciudadano. Y con una jugada de la que muy difícilmente se pueda volver. Reza una solicitada publicada a página entera y a ¾ de página en los dos diarios de mayor alcance del país “El juez Rafecas debe ser removido”

Lo inadmisible, lo repudiable, lo explícitamente deplorable es el hecho no tanto de lo comunicado sino de quiénes comunican –ni hablar desde y por dónde comunican- el ‘mensaje’. Y cómo será el peso específico de los firmantes que dejan detrás en un abrir y cerrar de ojos el nefasto intento de adoctrinamiento entre poderes de una República.

Fernando Flores D’Ascencao Licenciado en Comunicación Social (UNC) y Diplomado en Gobierno Local (Konrad Adenauer Stiftung).  Miembro de la Asociación Argentina de Comunicación Interna (AAdeCI).  Docente y Capacitador en Arte, Diseño y Comunicación. Consultor en Imagen y Comunicación, RR.PP., RR.II. y RSE. Participación en organización de Cumbres Latinoamericanas de Alcaldes y Congresos de Gobiernos Locales en Argentina y LatAm. Disertaciones: "Gobiernos abiertos, Comunicación directa", "Los nuevos escenarios de la participación comunitaria", "Las ventajas de comunicar legislación", "No comunicar igual a no gobernar", "Comunicación de crisis en las ciudades del siglo XXI", "La comunicación global del gobierno local", entre otros.
Fernando Flores D’Ascencao
Licenciado en Comunicación Social (UNC) y Diplomado en Gobierno Local (Konrad Adenauer Stiftung).
Miembro de la Asociación Argentina de Comunicación Interna (AAdeCI).
Docente y Capacitador en Arte, Diseño y Comunicación. Consultor en Imagen y Comunicación, RR.PP., RR.II. y RSE.
Participación en organización de Cumbres Latinoamericanas de Alcaldes y Congresos de Gobiernos Locales en Argentina y LatAm.
Disertaciones: «Gobiernos abiertos, Comunicación directa», «Los nuevos escenarios de la participación comunitaria», «Las ventajas de comunicar legislación», «No comunicar igual a no gobernar», «Comunicación de crisis en las ciudades del siglo XXI», «La comunicación global del gobierno local», entre otros.

Hay para todos los gustos y en representación de todos. Primero abordemos el hecho que quien gesta la ‘ciudadana’ solicitada es el mismísimo equipo de los Saguier en la centenaria tribuna de doctrina, comenzando a hacer arder las líneas de teléfono de sus satélites doctrinales para sumar nombres de peso ante la sociedad -peso que con el trabajo de ellos mismos como medio, fueron sumándoles-. ¿Cabe pedir siquiera una factura de compra de espacio para ver quien figura como solicitante del mismo? Y como la gran prensa argentina –como en todo el mundo, no nos creamos originales- trabaja en tándem, el centenario diario sumó al gran diario argentino: como icónica imagen ¡tribuna para elevar al orador y clarín para subir el tono! He aquí uno de los poderes reales partícipes que probaron sacarse la careta unos momentos y ‘tantear’ la respuesta desde el otro lado. Eso sí, como siempre disponemos de caras prestadas –chequera previa- de tres o cuatro ilustres comunicadores de la tropa que -como independientes de ciernes que son- nos prestan su construido nombre.

En segundo lugar, declarados los gestores o autores ideológicos -como a muchos de sus escribas se les encanta decir- presentamos al otro poder real, el histórico desde siempre en la patria terrateniente: ‘El Campo’, esa entelequia que juega con el galimatías de querer abarcar todo y termina embrollando el conjunto de la industria del agro. Dos firmas icónicas que suman ese campo que se autodefine La Patria: aparecen entonces la firma del Sr. Presidente de la Sociedad Rural Argentina y del mundialmente conocido Rey de la Soja, los Sres. Etchevehere y Grobocopatel. Porque no basta con sumar a ‘El Campo’, tiene que estar precisamente su encumbrada y referencial conducción -¿cómo nos vamos a andar con chiquitas nosotros que somos los dueños del país?-

Pero no acaba ahí la cosa, no no. Hay terceros actores también –el problema de cartel francés que habrá habido para el estampe de las rúbricas- que no por quedar en este orden son los de menos peso. Más bien todo lo contrario! Y es aquí donde se produce la lógica reacción de cualquier ciudadano serio, responsable y medianamente instruido: la presencia inaudita, vergonzante de referentes y funcionarios de los otros dos poderes del estado: funcionarios del Poder Ejecutivo actual y de otra alianza de gobierno, más representantes del pueblo en el Congreso de la Nación.

Y es en una figura de éstos que quisiera detenerme unas líneas extras, por contradicción manifiesta no más, por incoherencia absoluta y por quedar de manifiesto que un personaje puede fagocitarse una persona. Y este personaje, cada vez menor, cada vez más desgastado por propia producción es la Diputada Carrió tirando por la borda con sus ¿tres? decenios de denuncias y cerrada defensa de la independencia de poderes y su República. Años desaforándose en –muy oportunos- sets televisivos defendiendo con su cruz la institucionalidad del país, la no injerencia sobre la justicia, ni de un poder sobre el otro, una Sra. que aspiró a llegar a la Presidencia de la Nación en cuatro presidenciales consecutivas (2003 con -15% votos, 2007 con +20% votos, 2011 con -2% votos y 2015 con +2% votos en las internas ¡sin siquiera llegar a las generales!) ¿Qué país serio de ese que dice defender soporta tanto eterno candidato? ¿Hasta dónde hay que seguir escuchando a una denunciadora serial que autoexcluye sus dichos con sus actos? ¿Cuándo y dicho por quiénes un referente político deja de serlo? Porque si es por el voto popular que tan institucionalmente defiende, ya lejos hubiera visto el retiro…

Y por si faltaba un cuarto integrante de la cuarteta ¡línea, cartón y bingo!: El Sr. Wolf, actual miembro de la bancada oficialista en el Congreso de la Nación y ex VP de la DAIA, que aporta su rúbrica para la destitución de un Juez Federal probo y respetado en todas las jerarquías de Justicia porque no le gustó su fallo fundado a derecho, fallo que ratificaron las salas superiores del magistrado. Firma que aporta ahora pero para la que nunca se le ocurrió desenfundar lapicera para reprobar el accionar de los mayores actores del caso Galeano – Beraja, por decir algo.

Por ende nada es casual en esta oscura jugada de pérfido oscurantismo democrático. No con sus actores, no con el peso de la representatividad que esbozan. La realidad sin dudas cada tanto nos da el cachetazo de recordarnos que bien puede en cualquier momento superar toda fantasía. Pero es la realidad también la que nos obliga a actuar en consecuencia a todos: 1) Los firmantes de este falsete de libertad de expresión que esconde la arrogante jugada de presentarse como defensores de la justicia, de la ley, del orden democrático deberán afrontar finalmente sus costes. Sea hoy o mañana, pero la historia de seguro ya les guarda el lugar reservado a los miserables que se abogan el derecho de decir esto está bien porque así lo digo yo y esto está mal porque a mí no me conviene; y 2) Los que sentimos el deber de defender lo más básico de la convivencia democrática: la real independencia de poderes y la no subordinación de los poderes de la República –la verdadera, no la del eslogan de tres décadas de denuncias por racimo- a los intereses del poder económico de turno (eterno).

No queda duda manifiesta que la presencia y exposición de esta cofradía del poder verdadero aglutinando a políticos en real función pública, detrás de un engendro comunicacional como esta solicitada, no hace otra cosa que refrendar el paupérrimo estado de la comunicación política en el que día a día nos embuten estos medios, dándole micrófono a estos actores, para decir lo que ellos pretenden (los primeros; los otros recitan).
Triste y vapuleado estado de decadencia de la comunicación política. Cuando no de la comunicación. Cuando no de la política toda.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

2 comentarios en “La decadencia de la comunicación política; de ésta y de ambas

  • el 22 septiembre, 2016 a las 10:36
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    Un muy buen artículo Fernando Flores D’Ascencao. una vez más!
    Sinceramente espero con ganas cada análisis tuyo, lineal, directo, con el sentido común por sobre toda teoría.
    Abrazo y por más notas!
    Damián

    Respuesta
  • el 21 septiembre, 2016 a las 20:10
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    Gran presentación y mejor pensamiento Fernando! Cómo siempre y una vez más, ayudándonos a pensar…
    A ver cuando te dan más espacio o uma buena nota para que desarrolles por completo la relación de los medios y la política, que bien conoces y planteas a diario.
    Cordial saludo!
    Simón

    Respuesta

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