La clave de los líderes: mentir en la era de la conectividad

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En la comunicación política la ignorancia pocas veces es tenida en cuenta como herramienta o mejor dicho, siempre es tenida en cuenta, pero nunca analizada.

Por Santiago Salerno  (@SalernoSantiago)

El discurso vale más que la suma de las partes. La comunicación política que busca como fin último informar al pueblo de lo que se hará sufre una híper personalidad, una pos información y una falta total de participación ciudadana. Mentir en la era de la conectividad es incluso más fácil que en la era de piedra. Que los griegos eran 100 personas ya no es una excusa para defenestrar a la democracia moderna. Países desarrollados han fallado en la tarea de achicar las veredas de la información. Solo quedan algunos ejemplos de ciudades ejemplares que han logrado una comunicación real. Dicha comunicación es real porque se basa en el hacer y en el control ciudadano.

Comunicador, especializado en comunicación política, amante del de las campañas con efecto intenso, los movimientos de la opinión pública, la data science y la filósofia de la información.

Parece básico pensar que una acción tan simple como consultar a la ciudadanía lo que necesita y cómo hacerlo tuviese tanto poder, pero al fin y al cabo la pelota no se mancha. Qué pasaría si los fans de los equipos de futbol no pudieran de ninguna manera ver los partidos. Es decir si clausurarán las canchas, sacarán las cámaras del campo de juego, si no permitieran las entrevistas, si no se conocieran los resultados. En un comienzo todo sería un caos, pero con el tiempo la gente se acostumbraría y hasta desaparecería ese fanatismo.  Pues lo mismo ocurre con la política, con la diferencia de que las canchas y las cámaras desparecieron hace tiempo. Quedan algunos micro estadios o micro momentos de aparición y de renombre de la política, pero en un domingo cualquiera, la cancha está cerrada. La pregunta es la participación ciudadana confirma una información real y verídica?. La teoría del “control ciudadano” que jamás se ha aplicado en grandes ciudades, pero la información sería 100% real, dado que no tendría subjetividades. Se plantearía el escenario, se decidiría que hacer por votación, y sería la propia ciudadanía la que controlaría su accionar y al fin y al cabo la difusión de dicho proceso. Sería como un consorcio más grande. La híper-conectividad nos aisló de la verdad, nos presentó al discurso de la pos verdad, la demagogia (más vieja que la Guerra de los Mundos) masiva, y los trolls (la difusión sin precedentes de enormes cantidades de información, sin ningún tipo de verificación o pensamiento crítico). Este cocktel de emociones, miles de líderes de opinión y mentiras, que aparecen en nuestro cerebro cada 30 minutos, cada micro pausa que tomamos, nos confunden  y nos inundan con una red difícil de eludir.

La ignorancia hace al hombre feliz. Muchas veces en nuestras relaciones cultivamos un par de semillas de ignorancia, nos permite ser felices, nos permite omitir cosas que nos podría lastimar. En la comunicación política la ignorancia pocas veces es tenida en cuenta como herramienta o mejor dicho, siempre es tenida en cuenta, pero nunca analizada. La política cuenta con que el electorado no se dé cuenta de sus mentiras, cuenta con que el electorado se suba a la montaña rusa de la emoción y el sentir, cuenta con que el electorado crea e híper-personifique a los líderes de opinión, al punto que su palabra sea santa. La ciudadanía quiere tener control, pero no sabe cómo lograrlo.

“la política no cambia a las personas, solo revela quienes son realmente” José Mujica

Resulta que hubo una vez un presidente, que fue pobre y salió de la presidencia pobre. Un presidente de la vieja escuela, para un mundo híper conectado, de esos que caminan campos y ciudades, que conoces a todo el mundo y que saben sus problemas. La ciudadanía tiene la extrema necesidad de controlar el poder, pero nunca podrá hacerlo en un mundo con desigualdad. Frente a esto se probaron miles de formas, que voten los educados, que voten por micro sectores, que voten los más necesitados. Todos los tipos de segmentación fallaron porque la ciudadanía somos todos. El verdadero motor del control ciudadano es la educación, por algo Argentina tuvo, tiene y tendrá la clase política y burócrata que gobierno, gobierna y gobernará.

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“En lo primero que vamos a invertir es en educación, en lo segundo es en educación, en lo tercero es en educación, un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es más difícil que los engañen los corruptos y los mentirosos”  José Mujica

La clave está en líderes como Mujica, que jueguen cartas diferentes, que le den forma a la ciudadanía y así como se arma la identidad de una marca, genere la identidad de una ciudadanía.

One thought on “La clave de los líderes: mentir en la era de la conectividad”

  1. Nacho says:

    Muy buen articulo hasta que se personifico en Jose Mujica el arquetipo de “nuevo político”. Mujica encarna todas las cosas que desprestigian la política, la primera: teniendo todo el caudal político y económico para transformar el Uruguay cayo tempranamente en su gobierno en una lógica electoral que hizo de su gobierno solo un periodo sin pena ni gloria. La celebre frase de su asunción “educación, educación y mas educación” fue sucedida por la peor gestión en el plano educativo, en el manejo económico fue nefasto (en el mejor periodo económico que ha vivido Uruguay), llego a déficit de 4%, empresas publicas monopólicas fundidas. Mujica es el mejor producto de comunicación política que conozco, pero si solo es eso en definitiva no transforma la realidad, no la cambia, no hace que ese niño pobre a través de la educación evolucione y tenga la posibilidad de superarse económicamente. Solo es un tipo que habla bien y muy empático.

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