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Gerencia Pública: marcando diferencias con la gestión privada

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El concepto de valor público es fundamental para entender las diferencias que existen entre la gerencia pública y la gerencia en el ámbito privado.

Por Martín Sánchez.

En la actualidad, en toda América Latina y especialmente en Argentina, se ha empezado a hablar de “gerencia pública”. Es cierto que debemos dar paso de la visión burocrática de la gestión pública a una visión gerencial, pero existen no pocas diferencias entre la gerencia pública y la gerencia privada. La gerencia, en esta acepción, debe enfocarse tanto en la organización como en la línea programática de trabajo pero también debe contemplar los aspectos políticos. A diferencia del mundo empresarial, la gerencia pública tiene que responder, no ante accionistas o empresarios, sino ante la ciudadanía, que es quien controla los recursos que manejaremos en el proceso gerencial. Por otro lado, la misión, visión y valores de lo público será diferente de lo empresarial, si bien los resultados esperados en el ejercicio gerencial estarán directamente relacionados con la “creación de valor”. Pero esa creación de valor, esos resultados esperados, estarán, en lo público, directamente vinculados con “encontrar contribuciones explícitas y concretas al desarrollo” de los países, o localidades, y a la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. Este valor, a diferencia del ámbito privado, se denomina “valor público”.

El concepto de valor público es fundamental para entender las diferencias que existen entre la gerencia pública y la gerencia en el ámbito privado. Para bajar a tierra el concepto ambiguo de valor público, se deben especificar los mandatos, la misión y la visión de la organización y/o iniciativa pública, que constituyen su norte. La gerencia pública, entonces, deberá, a través del proceso político e interactuando con los individuos y grupos sociales en sus distintos roles, discernir qué es lo valioso para la sociedad y crear así ese valor público, al mismo tiempo que se enfoca en los impactos y efectos de los procesos de gestión, los que constituyen el valor público en la cadena de resultados. De modo que, a partir del concepto de valor público, podemos tener un claro rumbo hacia dónde debe estar orientada la gerencia pública y la búsqueda de los resultados en su gestión.

Martín Sánchez es Consultor en Desarrollo Urbano y Territorial. Planificador Urbano y Regional (UBA) y estudios en ITEM Ciudad, Lincoln Institute of Land Policy, University of Illinois at Urbana-Champaign y el Banco Interamericano de Desarrollo. Ha desarrollado tareas de Planificación y Gestión Urbano Territorial en distintos ámbitos municipales, en Argentina, y actualmente trabaja como Consultor para OUDOT (Oficina de Urbanismo, Desarrollo y Ordenamiento Territorial).

Con el foco puesto en el valor público, la gerencia pública debe atender las tres áreas de acción que se le presentan: la organizacional –quizás la más emparentada con la gerencia privada-, la programática y la política. En el área organizacional, que implica a todo lo relacionado con las operaciones y los equipos de trabajo, se debe trabajar en procesos intra e inter organizacionales del sector público, en la formación de la gerencia pública para el personal, y en los incentivos y los premios –puestos en los resultados de los procesos de desarrollo (impactos) y no en los logros (productos)-. El área programática será aquella relacionada directamente con las estrategias, los programas y los proyectos específicos de la organización y/o iniciativa pública, que deben estar enfocados en los resultados. Por último, debemos destacar el área política, que es aquella donde se deben lograr consensos con los distintos actores interesados (stakeholders), la legitimidad de la organización y los recursos para la iniciativa. Las tres áreas mencionadas están articuladas y, en ello, deben estar involucrados todos los miembros de la organización pública -no sólo la gerencia-, de modo tal que los procesos sean verdaderamente exitosos. Con ello logramos superar la clásica administración burocrática del Estado sin caer en una gerencia de tipo privada aplicada a lo público y por tal carente del contenido político que conlleva la gerencia pública.

La importancia del valor público, la acción política para su determinación y la trascendencia de los impactos por encima de los productos en los procesos de gestión, es lo que, principalmente, diferencia a la gerencia pública de la gerencia en el ámbito privado. Es fundamental que los gobiernos nacionales y subnacionales comprendan estas diferencias en los procesos de gestión y para llevar adelante sus políticas de desarrollo en la región.

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