Estrategia territorial: Políticas de desarrollo local para mejorar ingresos del territorio

¿Por qué es necesaria una estrategia territorial? Por Alain Jorda, experto en desarrollo local. 

Estrategia territorial o local, su necesidad, los elementos que deben conformarla, los criterios para definirla y también, cómo llevar a cabo un proceso estratégico que transforme el territorio. Confío en que resulte de utilidad para muchos políticos, profesionales y, en definitiva, para las ciudades, los territorios y sus habitantes.

Como siempre, lo que voy a presentaros no es un desarrollo teórico perfectamente argumentado sino que me voy a basar en escenarios reales que ilustren las ideas que deseo transmitiros en la confianza de que alguno de ellos, o varios, encajarán en la situación en la que os encontréis.

¿Por qué es necesaria una estrategia territorial?

El objetivo de cualquier gobernante debería ser el de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a los que le corresponde gobernar. Eso implica múltiples aspectos: una vida digna para todos, un entorno saludable, seguridad, salud, educación, o las oportunidades para llevar a cabo su proyecto de vida entre otros.

El elemento que condiciona todo esto es que el territorio sea capaz de generar la suficiente riqueza para asegurar, a todos, esas condiciones de vida dignas de las que hablamos. Por eso es por lo que nos planteamos qué hacer para mejorar los ingresos del territorio, es decir, una política de desarrollo local y/o territorial.

Y, para dar una respuesta que nos garantice resultados no sirven las respuestas aisladas del tipo: “vamos a impulsar el emprendimiento”, “vamos a producir café” o “abramos un centro universitario”. Cualquiera de estas propuestas, o todas ellas, pueden ser actuaciones válidas pero serán inoperantes si no las enmarcamos, desde el primer momento, en un plan que defina hacia dónde queremos que el territorio avance. Y eso es, precisamente, una estrategia.

El caso de……………………………..

Voy a utilizar aquí el caso de un gobierno regional quien, durante el proceso previo a su toma de posesión, me solicitó que le asesorara sobre la base de un «plan de Gobierno» que había sido elaborado por un grupo de especialistas en distintas áreas. Permitidme que no dé más datos pues mi objetivo es utilizar el ejemplo para hacer los razonamientos y no tienen mayor importancia los datos específicos que pudiera aportar. En cualquier caso, el ejemplo es válido tanto para una ciudad como para una región o cualquier demarcación subnacional.

En cuanto empecé a hojear el documento, reconocí las pautas que seguía. He visto otros casos casi idénticos en lugares muy diversos, desde América Latina a Europa. Se encarga un «Plan de Gobierno», un «Plan Estratégico» o un «Plan de Actuación» a

Experto en desarrollo local, Diplomado en Dirección General por EADA (Barcelona, España) e Ingeniero Superior en Telecomunicación por la UPC(Barcelona, España). Durante 20 años, dedicó su carrera a empresas como INDRA o EPSON, fue Director de Proyectos para la Agencia Europea del Espacio -ESA- y fue también consultor en e-Marketing en España y Latinoamérica. En 2001 se incorporó como Teniente de Alcalde a su ciudad, Manresa, donde tuvo responsabilidades en Desarrollo Económico, Innovación, Tecnología y Hacienda durante 10 años. Impulsó la innovación en la ciudad desde 2003, desplegando el primer Plan de Innovación Local de Catalunya (2005), lideró la implicación de Manresa en proyectos europeos llegando a ejercer la Presidencia de la Red de Ciudades Eurotowns de 2008 a 2011. Bajo su impulso, Manresa fue designada “Ciudad de la Ciencia y la Innovación” por el Ministerio de Ciencia y Tecnología el año 2010. Publica el blog Ciudadinnova, desde 2005, así como es autor del ebook Manual de Introducción Rápida al Desarrollo Económico Local (2012) y Experto en innovación y economía del conocimiento por el Programa URBACT de la Comisión Europea. Desde el 2011 acompaña a ciudades y territorios en la definición de sus estrategias de desarrollo en un mundo en el que smart cities, sostenibilidad, cohesión social, participación o colaboración son conceptos a integrar necesariamente en cualquier estrategia de futuro.
Alain Jorda Experto en desarrollo local, Diplomado en Dirección General por EADA (Barcelona, España) e Ingeniero Superior en Telecomunicación por la UPC(Barcelona, España).
Durante 20 años, dedicó su carrera a empresas como INDRA o EPSON, fue Director de Proyectos para la Agencia Europea del Espacio -ESA- y fue también consultor en e-Marketing en España y Latinoamérica.
En 2001 se incorporó como Teniente de Alcalde a su ciudad, Manresa, donde tuvo responsabilidades en Desarrollo Económico, Innovación, Tecnología y Hacienda durante 10 años. Impulsó la innovación en la ciudad desde 2003, desplegando el primer Plan de Innovación Local de Catalunya (2005), lideró la implicación de Manresa en proyectos europeos llegando a ejercer la Presidencia de la Red de Ciudades Eurotowns de 2008 a 2011. Bajo su impulso, Manresa fue designada “Ciudad de la Ciencia y la Innovación” por el Ministerio de Ciencia y Tecnología el año 2010.
Publica el blog Ciudadinnova, desde 2005, así como es autor del ebook Manual de Introducción Rápida al Desarrollo Económico Local (2012) y Experto en innovación y economía del conocimiento por el Programa URBACT de la Comisión Europea.
Desde el 2011 acompaña a ciudades y territorios en la definición de sus estrategias de desarrollo en un mundo en el que smart cities, sostenibilidad, cohesión social, participación o colaboración son conceptos a integrar necesariamente en cualquier estrategia de futuro.

un grupo de especialistas. El resultado son varios documentos, sobre temáticas diversas -típicamente, infraestructuras y urbanismo, desarrollo economía, aspectos socioculturales, fiscalidad o seguridad-, cada uno de un autor distinto, poco o nada integrados y con otra característica notable: suelen contener mucha información pero muy pocos criterios.

Recogiendo el caso del que os hablaba, había, en el apartado de agricultura, dentro de la sección de economía, un listado de todas las infraestructuras hidráulicas del territorio insistiendo en la necesidad de repararlas, modernizarlas o construirlas de nuevo. Se incluían datos de las hectáreas y de la población a que afectaba cada obra. Como os digo, una información bastante detallada. Sin embargo, el político necesita bastante más que eso para tomar sus decisiones como vamos a comprobar en cuanto empecemos a plantear preguntas.

El primera aspecto será el presupuestario: ¿de cuánto dinero dispongo para abordar inversiones y cuánto cuesta cada una de las obras que me están sugiriendo? Todos sabemos que los gobiernos nunca disponen de todo el dinero necesario para llevar a cabo sus planes. Y, siendo ésta la realidad, ¿dónde deben aplicar los recursos de los que disponen?
¿deben escoger las obras mayores o es mejor escoger las más pequeñas porque así llegarán a más lugares?
¿o quizá deben escogerse aquéllas en que se alcance a cubrir más hectáreas por cada $ invertido? ¿o allí donde se alcance a más personas?
¿se deben priorizar las obras nuevas o sería mejor hacer una rehabilitación de obras degradadas?
¿o quizá se deba priorizar aquellas zonas en que se da un determinado tipo de cultivo porque es el que mayor riqueza aporta al territorio (porque es un producto exportable)?

Pero quizá deban considerarse aspectos no recogidos en el documento que me han aportado los especialistas. Por ejemplo, ¿sería conveniente modificar las técnicas de riego utilizadas en las explotaciones agrarias de forma que se ahorraran grandes cantidades de agua haciendo innecesarias muchas de las obras que se me propone hacer? Quizá sea eso lo que pueda conseguirse si se pasa del riego «por inundación» al riego «por aspersión» o al riego «gota a gota». ¿Sería menor la inversión global -cambio de la tecnología de riego + obras- que si me limito a hacer obras hidráulicas? ¿Podría, incluso, conseguir un mayor alcance del agua a más hectáreas y más población haciéndolo así? ¿Si cambiamos la cultura del agua hacia un ahorro basado en nuevas tecnologías podría multiplicar las áreas de cultivo potenciales? O, en previsión de una profundización del cambio climático, ¿será prioritario cambiar las técnicas de riego para prever una disminución del agua disponible en las próximas décadas?

Como veis, muchas preguntas que tienen que ver con una necesidad de información pero también con los criterios a aplicar. Pero podemos tomar más perspectiva todavía, en lo que respecta al impulso de la economía. Por ejemplo, ¿debo limitarme a proporcionar agua a los agricultores para dejar que ellos decidan lo que producen? ¿o sería interesante potenciar el cultivo de productos que pudieran aportar una mayor riqueza al territorio? Pero, por supuesto, más aún ¿debemos invertir todos los recursos para el desarrollo económico en la agricultura? ¿o conviene invertir también en industria? ¿o en minería? ¿o en turismo?

Si seguimos ampliando todavía más el foco, tendremos que preguntarnos dónde aplicar prioritariamente nuestros recursos: en educación, en carreteras, en salud, en seguridad………? ¿Y qué cantidad en cada apartado?

Así no vamos a ningún sitio….

En este punto, nos encontramos completamente superados por la cantidad de preguntas que debemos contestar y por la falta de información específica y de criterios para contestarlas.

Parece claro que necesitamos un enfoque distinto para poder, por fin, elaborar un plan de gobierno que sea capaz de integrar, de forma coherente, las políticas en todos los rubros y que garantice el mejor uso de los recursos de que disponemos -la tierra, el agua, las personas y el dinero.

Un enfoque distinto

Imaginad ahora que apostamos por centrarnos en un producto determinado de nuestra tierra. A modo de ejercicio, pongamos que somos una región latinoamericana en la que hay olivos y que decidimos construir el futuro de la región a partir de ello dado el aumento del consumo de aceite de oliva en el mundo (USA, China, Europa,….) y su valor elevado en el mercado.

Si decidimos apostar por convertirnos en una región orientada a la producción del aceite de oliva y utilizamos esa idea como eje conductor del gobierno regional, eso nos permitiría orientar las actividades de la administración pero también las de los demás agentes regionales. Por ejemplo, podrían derivarse de este planteamiento inicial las siguientes propuestas:
Potenciar el conocimiento sobre la oliva y el aceite (técnicas de riego, cultivo, nuevas variedades, investigación de cualidades alimenticias, medicinales, cosméticas,……).

Responsables: las Universidades y Centros de Conocimiento

Impulsar la capacitación de la población en todo tipo de técnicas relacionadas con el cultivo de la oliva y con la producción del aceite.

Responsables: el sector educativo así como las organizaciones sociales, agrarias,….

Impulsar la industria elaboradora de productos derivados de la oliva.

El aceite, pero también otros productos alimenticios, cosméticos o farmacéuticos. Con ello conseguimos incrementar el valor que agregamos a los productos y, en consecuencia, multiplicar los ingresos generados por la exportación. Responsables: los sectores empresariales.

Definir y promover un plan de infraestructuras que responda a las necesidades de una región orientada a la producción y exportación de aceitunas, aceite y sus elaborados (obras hidrológicas, carreteras, ferrocarril, puertos, zonas logísticas,…..). Responsable: la Administración pública.

Impulsar el desarrollo territorial de ciudades y comarcas dentro de la región para que cada uno de ellos pueda definir e impulsar su propio futuro en el marco de la estrategia regional y conseguir así que el progreso pueda alcanzar a todas las zonas de la región. Responsables: las Administraciones regional y las locales.

Promover un plan de turismo alrededor de la idea del aceite que complemente el catálogo de recursos económicos de la región (que contaría así con agricultura, industria y turismo). El turismo permitirá aportar beneficios económicos a un mayor rango de actividades y sectores de la población. Los recursos a poner en valor son paisajes, gastronomía, cultura tradicional, turismo de experiencia, patrimonio histórico-artístico,…….

Responsable: las Administraciones regional junto con los sectores sociales y económicos implicados.
(Nota: Cuando apunto un responsable de cada actuación, tan solo pretendo señalar un liderazgo en unas actuaciones que, casi con seguridad, van a involucrar a otros agentes territoriales).

Hasta aquí el ejercicio imaginario que he desarrollado sobre una región imaginaria pero que nos muestra cómo, partiendo de una idea-objetivo, impulsar la economía alrededor de un producto concreto, nos permite orientar muchas de las políticas de la administración y dinamizar a los distintos actores locales otorgándoles un rol importante en el desarrollo del territorio.

Nos muestra también cómo, alrededor de un producto de la tierra, podemos generar actividad económica industrial y de servicios. Nos permite generar, además, unas políticas sectoriales que, al derivarse de una misma idea, se complementan y generan sinergias entre ellas.

Esa idea-objetivo le da a la administración y a cada uno de sus departamentos una pauta muy clara de cuáles deben ser sus prioridades y cómo orientar sus políticas. Esta constatación nos reafirma en que el enfoque no debe ser empezar definiendo cada una de las partes de un plan sino que debemos empezar por una visión global y, de ahí, resultará casi natural ir desgranando los detalles de las actuaciones necesarias en cada apartado.

La respuesta adecuada, por lo tanto, surge de forma natural, si planteamos las preguntas desde la perspectiva general del territorio y no, desde cada uno de los ámbitos de gobierno: pensando en el territorio como un todo, y definiendo un objetivo para él. Esta forma de plantear las cosas es lo que llamamos definir una estrategia.

Gobernar el presente y el futuro del territorio

Me parece importante hacer aquí un inciso antes de continuar con mi exposición. Un gobierno debe gobernar tanto el presente como el futuro de su territorio. El presente, para asegurar que el territorio sigue funcionando -escuelas, hospitales, carreteras, agua corriente, recogida de residuos o alumbrado en las calles- y para atender a las emergencias que se presentan. Esta parte es la de mantener el territorio.

Y se debe gobernar también el futuro, orientar el territorio hacia una meta que permita conseguir un progreso, mejorar la imagescalidad de vida de los ciudadanos y, entre otras cosas, conseguir ofrecer perspectivas de vida digna a los que hoy no las tienen. Esta parte no se hace gestionando el día a día. Esta parte solo la conseguimos gobernando el futuro: definiendo y llevando a la práctica una estrategia.

Cuando nos limitamos a gobernar el presente sin poner nuestra mirada en el largo plazo, lo que ocurre es que caemos en lo tópico: hablamos de conseguir mejor calidad de vida, mayor seguridad, proteger el medio ambiente e incrementar la riqueza del territorio. Es decir, hacemos declaraciones vacías porque no llevan aparejado un plan que permita hacerlas realidad. En realidad, como es obvio, esas proclamas son las mismas que desea todo el mundo; por lo tanto, se trata de obviedades que no aportan ningún criterio a la gobernabilidad de futuro de nuestro territorio.

En esa situación, además, cualquier iniciativa de uno u otro agente local estará condenada a unos resultados muy limitados por más que las intenciones sean buenas y los recursos, abundantes.

Otra opción que alguien podría plantear es que no tuviéramos un objetivo estratégico para el territorio sino varios objetivos sectoriales. Podrían ser, por ejemplo, mejorar el acceso a energías limpias, reducir la inseguridad y mejorar la educación y el empleo. Todos ellos objetivos deseables, desde luego. No obstante, si el planteamiento es éste, el resultado que obtengamos serán distintos departamentos municipales/regionales y sectores de la sociedad dedicados cada uno a «su» propio objetivo pero no, un territorio sumando esfuerzos hacia un objetivo común y, por lo tanto, no se generará ningún tipo de sinergia (es decir, valor añadido) entre sectores.

¿Qué es una estrategia?

Una estrategia es la herramienta que permite gobernar el futuro del territorio y mejorar las expectativas de sus ciudadanos. Es la herramienta que permite transformar el territorio.

Por supuesto, esa transformación no se consigue de la noche a la mañana y es preciso mantener el timón y seguir desarrollando actuaciones durante años para alcanzar los objetivos fijados.

Para aportar más precisión sobre lo que es una estrategia, listo una serie de ventajas que aporta y, al contrario, cuáles son los problemas de no contar con ella.

¿Qué aporta una estrategia?

Define el futuro deseado por el territorio, un punto de llegada que el territorio quiere alcanzar
Lo hace de forma concreta, apostando por una característica o cualidad propia claramente identificable por todos los actores territoriales
Permite avanzar hacia un futuro que sirve de guía para todos
Diferencia a nuestro territorio de los demás haciéndolo destacar en aquellos aspectos que hemos escogido y resultando atractivo en esos aspectos concretos. Podemos expresarlo también como la especialización del territorio
Permite integrar de forma coherente todas las actuaciones de un territorio, tanto las de la administración como las de los demás actores territoriales. Es decir, todos trabajamos desde nuestro propio ámbito pero dentro de un proyecto común. Todos los esfuerzos «suman»
Esto genera sinergias entre las actuaciones de los distintos actores multiplicando los efectos de las actuaciones de cada actor
En tiempos de escasez de recursos (y ésta es la situación permanente en ciudades y territorios), el caminar hacia un norte claro es una gran ayuda para seleccionar los proyectos que encajan con el objetivo y descartar los que no. Con ello mejoramos notablemente la eficiencia en el uso de los recursos (siempre escasos) de que disponemos. Es decir, el territorio obtiene el mejor fruto posible de los recursos asignados
Un objetivo común aporta la fuerza de proyectar al exterior una imagen clara del territorio

Si, para complementar la exposición, definimos los efectos negativos de no disponer de una estrategia,

¿Qué ocurre cuando no tenemos estrategia territorial?
No hay un horizonte hacia el que avanzar
Cada departamento de la Administración avanza hacia su propio objetivo
Lo mismo ocurre con los actores locales más relevantes
En consecuencia, los distintos esfuerzos se aplican en direcciones diversas y….
…el resultado es un progreso nulo en cualquier dirección: el territorio es incapaz de avanzar hacia ningún sitio porque los esfuerzos no se suman
Además se pierde el potencial de las sinergias entre actores locales
Cuando no definimos un objetivo claro sino múltiples objetivos es una garantía para que no se alcance ninguno de ellos. Sencillamente porque se van a dispersar los recursos y cada uno se centrará en el objetivo que más se relacione con su actividad o con sus intereses en vez de reforzar una idea común
El territorio aparece, en el exterior, sin personalidad definida, con lo que resulta muy poco atractivo para cualquier tipo de actividad económica.

Con eso concluyo mis aportaciones sobre la necesidad de ciudades y territorios de disponer de una estrategia. En próximos artículos seguiré tratando sobre estrategia territorial abordando temas como los componentes que deben integrar una estrategia, las características que debe reunir y, el tema más importante de todos, cómo definir y conseguir llevar a la realidad nuestra estrategia territorial. ¡Hasta pronto!

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Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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